El  6 de febrero se cumplieron los 180 días de obra prometidos por el Consejo Escolar a la comunidad educativa de la Escuela de Jáuregui. La obra se realizó y la medalla es para familiares y estudiantes que no aflojaron en el reclamo.

Este miércoles se completó la obra de cambio de cubierta para la escuela de Jáuregui y los familiares y estudiantes de la institución lo festejaron con un abrazo a la escuela el jueves 7 al mediodía. Fue desde agosto del 2017 que la comunidad educativa comenzó a protestar y no aflojó los brazos a puro reclamo por las obras de infraestructura.

El cambio de cubierta del techo de la escuela de Jáuregui logró estar listo en los plazos que la planificación del Consejo Escolar y los contratistas determinaron. Los laureles no son para los funcionarios, sino para familiares y estudiantes de la institución que lograron meter su problemática en la agenda pública y en la agenda política a través de actividades que visibilizaron el reclamo.

Fue el reclamo vía redes sociales en un primer momento y luego con varias jornadas de visibilización que la comunidad educativa fue instalando la necesidad de que la escuela, en donde pasaron familias enteras de la localidad, recibiera el dinero necesario para arreglar los problemas de infraestructura que impedían que se desarrollen las clases normalmente.

Sandra Martini es una de las madres, la más persistente, y egresada de la escuela de Jáuregui que lideró la lucha por defender la escuela en donde paso parte de su formación y donde hoy sus hijos asisten a clases.

Y para festejar tanta lucha, Sandra organizó una actividad el día 181 de obra para concluir meses de lucha y gestión con un abrazo a la institución. La madre y egresada de la entidad educativa sostuvo «siento una enorme felicidad de ver que la obra se finalizó, que la escuela esta divina. Hable con uno de los contratistas y me confirmó que está todo listo».

Martini se encargó de hacer un seguimiento, registrar fotográficamente los avances de la obra y denunciar cuando muchas veces la obra se encontraba paralizada. «He visto los obreros trabajar hasta las diez de la noche, sábado, domingo, con lluvia. Doy fe porque hice un seguimiento a diario. Pasaba todos los días. Esos seis meses de protestas, de reclamos, de exigir, tuvo sus frutos».

La obra contó con el cambio de la cubierta del techo, el cielo raso nuevo, instalación eléctrica nueva y la caja de corriente. «Ahora queda la prueba de fuego que es que el techo soporte todas las tormentas, estoy segura que lo va a aguantar porque se uso un buen material» explicó la vecina.

La ex estudiante de la institución dio un ejemplo de lo que la misma escuela le enseño en su etapa formativa: el valor a lo público y a su defensa. «En esta escuela yo aprendí muchos valores, el valor a lo público, a defenderlo y fueron seis meses donde se sufrió pero me siento con una satisfacción personal de que se logró» concluyó.

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