Foto: Julieta Brancatto.

Asumieron las nuevas autoridades de la Sociedad de Fomento del Barrio San Jorge, quienes luego de varios años recuperaron el predio abandonado. «Queremos hacer talleres para los niños, que es lo que más nos preocupa, para que dejen de estar en la calle».

La Sociedad de Fomento del barrio San Jorge estaba abandonada, en desuso, hasta que un grupo de mujeres, cansadas de la indiferencia por parte del municipio con el barrio, decidió restaurarla, embellecerla y comenzar a laburar para trasformar la realidad de uno de los barrios más olvidados.

Esta mañana esa realidad que parecía muy lejana en el comienzo, empieza a dar sus primeros frutos y ya las nuevas autoridades asumieron para empezar a trasformar el futuro de la comunidad barrial: «Estoy muy contenta. Soy la persona que rompió, que dijo que esta sociedad de fomento tiene que tener las puertas abiertas porque es algo muy necesario para el barrio, para los vecinos», comenta Andrea Monzón, una de las refundadoras de la Sociedad de Fomento.

Yeyi, hoy presidenta de la entidad sin fines de lucro, recuerda los primeros pasos, como comenzó todo y hoy vive con alegría este momento: «Andrea fue la que nos fue convocando a los vecinos para trabajar por esto, que es del barrio. No me convencía primero pero confié en ella y le dimos una mano».

Por su parte Monzón remarcó el laburo que vienen haciendo vecinas y vecinos, para que hoy en día la Sociedad de Fomento sea una realidad: «Un día me acerqué a la casa de Andrea para ver si podíamos hacer un merendero, porque era en el mes que en Luján no había leche, entonces me dio las llaves y vinimos a limpiar con un par de compañeres y de ahí se sumaron veinte vecinos con palas, con agua, con escobillas, mano en obra. También están los compañeros de la cuadrilla de Lezica, que vienen todos los fines de semana a colaborar, a poner su tiempo, a colocar el techo, a poner un ladrillo».

Foto: Julieta Brancatto.

En los últimos meses la comunidad barrial realizó peñas y diferentes actividades para recaudar fondos y hoy ese dinero se puede apreciar en la estructura del edificio, que se encuentra en Los Trigales y Los Ceibos, frente a la plaza del barrio: «Hicimos una peña y nos fue muy bien. Con eso pudimos comprar los tirantes, chapas, la futura puerta. También tenemos el aporte de Ana, que nos ayuda con tres mil pesos por mes y nos dice que lo usemos para lo que necesitemos. Materiales, alimentos».

En cuanto al futuro comentó que «tenemos muchas ideas, muchos proyectos y ojalá que se acerquen muchos vecinos para poder laburar y que el barrio sea mejor para todos. Por el momento vamos a seguir adelante con la construcción y después nuestra idea es que los vecinos del barrio puedan tener un salón donde alquilar, porque la verdad que está todo muy caro y es muy difícil. Hacer talleres para los niños, que es lo que más nos preocupa, para que dejen de estar en la calle. Están todos los barrios abandonados, nuestro proyecto es que el barrio tenga vida».

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