Foto: Victoria Nordenstahl

La solución habitacional para los inundados es un sueño en cuotas. Pese al atraso de la gestión hay motivos para festejar porque este lunes se mudaron seis familias y durante la semana se completará la segunda etapa que comprende 30 viviendas.

De cara a las elecciones de 2015 se amontonaron para la firma del convenio entre Municipio, Provincia y Nación, decenas de políticos, funcionarios y candidatos; aunque para 2018 quienes siguieron empujando a la gestión para que cumpla sus promesas fueron las propias familias y los movimientos sociales. Varios y varias con peinado para la foto quedaron en el camino.

El consorcio urbanístico más grande la provincia de Bs As comprende la relocalización de 202 familias inundadas en el barrio Santa Marta. A partir de un acuerdo entre el privado propietario del macizo de tierra y el Estado, aplicando la ley de hábitat se generó la posibilidad de realizar un plan de relocalización de las familias inundadas.

Los plazos de obra se postergaron decenas de veces y más de una amagó caerse el convenio. En un primera etapa se entregaron 30 y a partir de este lunes se comenzaron a entregar otras 30 unidades que corresponden a la segunda etapa del plan.

Guadalupe Ledesma, militante de Vamos – Patria Grande, acompañó durante estos años el proceso de relocalizaciones e impulsó la creación de la Comisión de Control y Seguimiento integrada por académicos y familias inundadas. Desde temprano esperó a la familias en el predio de Santa Marta junto a las primeras familias que viven allí desde el año pasado.

“El incentivo que nos llevamos es que la lucha tiene frutos. Perseveramos durante tres años, desde que se firmó el convenio urbanistico y seguiremos hasta que se relocalice la última familia a una casa digna”.

Stella Ferrando, vecina que espera ser relocalizada y sigue de cerca junto a sus pares desde el comienzo, compartió las buenas y renovó energías: “Estamos disfrutando la lucha colectiva. Es una emoción muy grande y también hay algo de tristeza en dejar el barrio donde viviste toda la vida, es un gran cambio. Ahora vamos por las 58 en construcción y las 84 que no tienen convenio. Vamos a cerrar el año con convenio firmado para garantizar el sueño de las familias inundadas”.

Para jugarle a la Quiniela, la numeración de Bety es 951. Foto: Victoria Nordenstahl

Dar testimonio para renovar el aliento

José se mudó junto a su hija y tiene como vecinas en las casas de al lado a su hermana y su madre. Dejaron La Loma esta mañana y todavía con los muebles en la vereda de su nueva casa en el barrio Santa Marta agradecen el esfuerzo colectivo que permitió su relocalización y llama a no bajar los brazos.

“Las chicas lucharon muchísimo para que hoy estemos acá. Las familias que están esperando tienen que saber que este proyecto es real y tenemos que dar un incentivo con esta etapa” dijo emocionado.

De su antigua vivienda se lleva recuerdos en su mente y en sus muebles. Muestra la humedad que perdura en un armario para explicar las inundaciones que sufrió durante 20 años. “Hemos tenido que vivir en el techo para no dejar la casa sola y que no nos roben, no recuerdo cuantas veces nos inundamos pero las agarramos todas”, recuerda.

José apura la entrevista entre mate e invitaciones para terminar la mudanza y suelta un mensaje para las familias que esperan relocalizarse: “Que no pierdan la fe, que confíen que vamos a salir adelante”.

En los días siguientes continuarán la mudanza otras seis familias por día hasta alcanzar las 30 comprendidas en esta segunda etapa. Vecinos y vecinas ya preparan los festejos y la próxima asamblea para reorganizarse de cara a la pelea por las 142 familias que se siguen inundado y sueñan con una vivienda digna.

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