Si todo sigue igual la Cámara Textil no tiene dudas y Bianchi lo expresa. La crisis continúa, el gobierno no reacciona y los pequeños productores y trabajadores resisten. Política de flotación del dólar, liberación del mercado de combustibles, aumento de luz y apertura de importaciones, algunos de los golpes letales.

Los informes económicos del gobierno revelan que el sector textil fue el más afectado durante el 2017, con una caída del 8,6% interanual entre enero y noviembre. En Luján, durante el 2017 la cifra de despidos llegó a 700 trabajadoras y trabajadores.

El gobierno tomó nota y anunció que buscará un acuerdo con las cámaras empresarias y gremios del sector textil, con el objetivo de incrementar la oferta y reducir costos laborales. ¿La variable de ajuste? Los y las trabajadores y sus derechos adquiridos.

Semanas atrás, el sector obrero venía observando que la actividad no mejora y se pusieron en alerta. También la AOT expuso su rechazo hace días. Y en este contexto, Ladran Sancho dio a conocer lo que está sucediendo en Algoselan, respecto a una huelga con ribetes propios de la industria textil.

Lo que desde el ministerio de Producción, que conduce Francisco Cabrera, entienden como un acuerdo “prácticamente” cerrado para mejorar la competitividad del sector, desde los sindicatos y las PyMES comprenden que no existe tal acuerdo.

«Ese acuerdo es una mentira, una más, nosotros participamos de varias reuniones pero es solamente para la confección. Es un proyecto de ley que se hizo para blanquear a trabajadores, con un beneficio de rebajas importantes en las cargas sociales. Nosotros la quisimos hacer extensiva a toda la cadena de valor y no quisieron» manifestaron desde la Cámara Textil.

El sector no levanta, y no es por falta de ingenio, sino es por decisión política. Los despidos masivos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, genera un nuevo golpe al control de los productos industriales provenientes de importaciones.

Empresarios y obreros: hace casi un año atrás trabajadores y dueños de fábrica unificaban reclamos.

Los tarifazos se suman a una situación critica de la industria textil. Los últimos aumentos de luz produjeron que el costo de producción aumente drásticamente. «Si me pongo a producir en marzo, yo que pagaba 40 mil pesos, voy a pagar cerca de 200 mil pesos» explicó Rodolfo Bianchi.

Los costos fijos son cada vez más altos y la rentabilidad de las PyMES cada vez menor. Aumento el transporte tras la suba de peajes y nafta. Además, la fuerte suba del dólar en diciembre generó un incremento del valor del hilado y del poliester. Entre enero y febrero el hilado aumentó un 15%.

«No existe mercado interno, no podemos exportar porque somos carísimos comparado al mundo. Esto es así, es simple, lo vivimos tal cual en el 2001. No hay esperanzas, si siguen en el mismo camino, el 30% de las PyMES van a desaparecer durante este año» argumentó el empresario textil.

La inestabilidad y la falta de regulación generan un mercado que beneficia a los grandes empresarios. «No tenemos rentabilidad, cobras un cheque a 120 días y cuando queres reponer lo que gastaste te aumento todo» agregó Bianchi.

En relación con la idea de bajar los costos laborales para ganar en competitividad, empresarios y trabajadores coinciden:  No funciona: lo que ganas bajando los costos laborales es mano de obra barata y de baja calidad. Cada vez hay más desempleados y trabajadores más desgastados”.

«En este contexto, el trabajador viene a trabajar de mal talante, nosotros también tampoco estamos bien, porque no te alcanza para pagar la luz, porque tenes que pedir un crédito para pagar el aguinaldo, y nos terminamos peleando entre los que laburamos», concluyó.

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