Milagros trabaja para una conocida cadena de cruceros que recorre distintas playas de Brasil y fue repatriada a Argentina por el Coronavirus. La lujanense está cumpliendo la cuarentena en un hotel de capital: «No vi muchas medidas que sean tan zarpadas como acá», remarcó.

Milagros Cabanas es una lujanense que trabaja para MSC, una conocida empresa de cruceros que recorre distintas playas de Brasil. Por el Coronavirus los viajes fueron cancelados, ella fue repatriada nuevamente a Argentina y cumple con la cuarentena obligatoria en un hotel que puso a disposición el Gobierno Nacional.

La joven dialogó con Ladran Sancho y comentó sus días en el crucero cuando comenzaron a enterarse de los primeros casos en Brasil. Además habló sobre las medidas adoptadas por Jair Bolsonaro y las comparó con el estricto control con el que se encontró en Ezeiza en su retorno. Actualmente está en el Regente Palace de capital, donde son controlados por médicos, para ver si presentan síntomas.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) actualmente en Brasil se registran más de 1600 infectados, 25 muertos y dos recuperados. Cabe resaltar que siguen generando polémica las medidas adoptadas por el presidente neoliberal Jair Bosonaro, que este lunes volvió a dar la nota al anunciar un decreto que permitía a las empresas no pagar sueldos por cuatro meses. Horas más tarde lo revocó ante las fuertes críticas y el descontento social.


—¿Cómo fue tu retorno a Argentina?

—Había embarcado el 18 de febrero y todavía no había casos en Argentina. Un par de días después de que yo embarqué fue el primer caso en Brasil. A partir de ahí fue una catarata. Estuve mucho tiempo en el aeropuerto de San Pablo porque Latam canceló vuelos. Tuve que hablar con la compañía para que me busque otro vuelo, esa noche me buscaron un hotel y me terminaron encontrando un vuelo en Qatar.

—¿Cómo viviste la situación en el crucero?

Medio mal. Yo me bajé el 21 de marzo. Se tendría que haber parado antes. No está todo tan regulado. La gente como si nada pasara pero la tripulación estábamos más preocupados. Decíamos: «Loco ya fue, este crucero nunca tendría que haber sucedido».

—¿Y acá en Ezeiza? ¿Cómo fue la llegada?

Para ser sincera, no puedo creer lo bien que se está manejando este sistema en el aeropuerto. Estoy sorprendida, nunca vi algo así en este país. Cuando llegamos subió personal del Ministerio de Salud, tuvimos que completar unas declaraciones juradas en donde nos hacían poner donde íbamos a pasar la cuarentena, en dónde nos iban a poder encontrar durante los próximos 14 días, de dónde veníamos, dónde habíamos estado. Cuando bajamos había que hacer una fila los que íbamos a capital y los que iban a provincia. Yo soy de Luján pero mis padres son mayores de 70 años, así que para mí Luján no era una opción. Te apuntaban con una cámara infraroja para tomarte la temperatura, hicimos migraciones y nos subieron a un colectivo para llevarnos a un hotel.

La Lujanense se encuentra haciendo la cuarentena en el Regente Palace de Capital.

—¿Dónde te encontrás haciendo la cuarentena?

Estoy en el Regente Palace, que queda en la calle Suipacha. Cuando llegamos nos recibieron dos voluntarias del Gobierno de la Ciudad y nos explicaron cómo iban a ser las cosas. Me trajeron un kit de higiene, nos dijeron que nos van a dar cuatro comidas por día, que van a venir médicos a chequearnos todos los días. Yo estoy en una habitación sola. No se puede andar por los pasillos, nada. Nos dejaron en claro que estamos acá para hacer la cuarentena.

—¿Cómo la vas llevando?

Bien, están pendientes de nosotros todo el día. Siento que nadie va a poder echarle la culpa al Estado, porque realmente se están poniendo muy rigurosos con esto. Tenemos un itinerario de lo que van a pasar todos los días. Somos chequeados por personal médico todos los días. También tenemos a disposición cartas españolas, cartas de póker, el uno. Yo estoy sola y no puedo jugar a nada. Pero también se están ocupando de eso, que no nos volvamos locos en una habitación de un hotel. Yo tengo dos libros, varias cosas bajadas en Netflix, tengo tele, ellos nos dieron Wi-Fi.

—¿Y cómo viste la situación en Brasil?

El domingo estuve en el aeropuerto de San Pablo y más que gente con barbijos y altavoces diciendo que hay que lavarse las manos, no pasa. Cuando llegué acá la situación fue diferente. A comparación de Brasil, el Estado Nacional está haciendo su trabajo. Allá sí hay ciudades que están bloqueadas, tenes que pasar con permisos y chequean que las patentes de los autos sean del lugar, hay mucho menos tránsito, pero no vi muchas medidas que sean tan zarpadas como acá.

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