El gestor cultural que organizó el ciclo musical no llegó a un acuerdo con Maria Teresa Tartaglia, la nueva directora del Museo Bellas Artes. Juan Pablo Cavagnaro salió al cruce de la funcionaria y explicó que “quiere el auspicio para otro proyecto”.

El ciclo Música en el Auditorio no tiene confirmado el espacio para 2019. Tras dos años de rodaje con decenas de artistas locales en el Museo de Bellas Artes, se complicó la apuesta camino a una tercera temporada y la comunidad musical, especialmente enrolada en la Agrupación Colectiva de Artistas Lujanense se posicionó pidiendo la continuidad del ciclo.

La directora de Cultura, Maria Teresa Tartaglia convocó a una reunión con artistas para el próximo 5 de abril y anunció por radio que el ciclo continuará pero bajo la gestión municipal. Por Radio Ciudad de Luján dio detalles del único punto de desencuentro que mantiene con “los organizadores del ciclo”: el auspicio de PAyS que no supera los 5 mil pesos mensuales. Para el Estado local, chaucha y palitos.

“Nosotros hablamos con PAyS para contarle lo que queríamos hacer este año y pensamos que podían auspiciar un ciclo de historia y hacer el ciclo de música sin el auspicio, directamente con las personas que tenemos trabajando. El municipio pondría sonido y personal con horas extras” dijo la funcionaria.

El gestor cultural Juan Pablo Cavagnaro, realizador del ciclo Música en el Auditorio desmintió a la funcionaria y explicó los detalles de la negociación frustada con la Dirección de Cultura para continuar por tercer año con el proyecto.

-¿Como se explican los desentendidos con la Dirección de Cultura?

-Tartaglia habla de una forma abstracta de la ‘organización del ciclo’ como si fuéramos muchos y hay una sola persona que soy yo. Dijo que la puerta de su despacho está abierta pero no me quiso atender en enero, me atendió en febrero para decirme que charlabamos en Marzo y después me dijo pque no quería la continuidad del proyecto y quería utilizar los fondos del auspicio de PAyS para otro proyecto referido a Educación.

-¿La diferencia es únicamente por el auspicio de Pays?

-Dice que no sabe a donde va el dinero del auspiciante como si uno fuera un delincuente. El proyecto presentado detalla todo, ella lo leyó y le tendrían que haber informado lo que se hizo en 2017 y 2018, incluso lo que tiene que ver con el auspiciante que paga mis honorarios. A las bandas no se les cobró un peso, al municipio tampoco y ese dinero cubre los honorarios de quien gestionó el ciclo. En este caso el gestor cultural se autogestionó los honorarios.

-¿De qué importe hablamos como para que salgan a dar la pelea desde una Dirección del Estado municipal?

-Era fácil explicarlo pero ella quiso darle una connotación negativa. El valor que presupuesté es el equivalente a 8 horas de trabajo semanales de un empleado administrativo categoría F que hasta mitad de 2018 no superó los 4 mil pesos y los últimos meses fue de 5 mil pesos. El auspiciante también tiene detalles semanales sobre lo que realizamos, cantidad de bandas, de asistentes, lo recaudado para los artistas y para la Asociación de Amigos del Museo y están conformes con todo pero ahora se metió una funcionaria, no es lo mismo.

-¿Pensás que puede haber un trasfondo político en este “desentendido”?

-Puede ser. Desde el principio acordamos que el ciclo llevaría el logo del Municipio, el Museo y la Asociación de Amigos del Museo y estuvo siempre. Luego se logró el apoyo del Instituto Mignone y se sumó ese logo. Ahora que me preguntás pienso que sí, sería persecución política pero es una posibilidad.

-¿Qué te quedó por aclararle a la funcionaria y a la gente que siguió el ciclo?

– Hay que recordarle a la señora que este proyecto sale de una carrera (Gestión Cultural) del Instituto Mignone que depende de ella y que desde las distintas gestiones no han podido dar un respuesta laboral a los gestores culturales y una vez que se aporta un idea en donde los honorarios del gestor son autogestionados a través de un auspicio que no le cuesta nada al municipio no tienen mejor idea que descartar el proyecto, luego hacerlo desde la gestión, osea dejando afuera al gestor y diciendo públicamente que el auspiciante no tiene que bancar este proyecto y la tiene que bancar a ella. En definitiva, eliminó mi fuente de trabajo y ya veremos que hace con el ciclo, esperemos que no ponga el dedo para decidir quien toca y quien no. Creo que no se corresponde con la actitud de una directora de cultura.

Pese a los palos en la rueda, Cavagnaro no aflofa. Ya tiene fecha para realizar una prueba piloto en el Museo Udaondo y gestiones encaradas para darle continuidad a la propuesta que ahora necesitará resolver cuestiones técnicas y artísticas.

Por lo pronto, adelantó que tocarán dos bandas, una local y otras de San Andrés de Giles por mes y que los y las locales viajarán de intercambio con cachet y buena técnica para realizar las presentaciones. La autogestión no se detiene, sigue en marcha y frente a las trabas, se redobla la apuesta.

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