Trabajadores y trabajadoras de distintas cooperativas del Movimiento de Trabajadores Excluidos, realizaron capacitaciones en género con el objetivo de desarticular las relaciones violentas y las lógicas machistas y patriarcales.

La coyuntura actual, que tiene al movimiento feminista como protagonista, motiva a que los distintos sectores políticos, sociales, gremiales y educativos tomen nota ante las demandas de las mujeres. En este contexto el Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE) decidió capacitar en géneros a sus cooperativistas.

En esta oportunidad lo hicieron mediante la modalidad taller, que en principio estaba destinada a los beneficiarios del programa Hacemos Futuro, pero al detectar una necesidad y demanda del resto de los trabajadores y trabajadoras nucleados en el Movimiento de Trabajadores Excluidos, la propuesta se amplió.

“El objetivo es que podamos identificar qué es la violencia de género y problematizarla, a la vez conocer nuestros derechos. Por ejemplo, si soy una mujer que sufre violencia, cómo la identifico, qué herramientas tengo para desarticularla, dónde puedo denunciarla, cómo y quiénes me pueden acompañar, etcétera”, explicó una de las coordinadoras.

Para ello, el espacio de intercambio y de actividades colectivas y disparadoras de debates, funcionó como puntapié para comenzar a trabajar sobre la deconstrucción de la violencia machista. Cada uno de los presentes pudo compartir experiencias propias, dejando en evidencia que la violencia de género atraviesa a todos y todas.

“Se comparten cosas muy fuertes porque la mayoría de las mujeres sufrieron violencia de género o conocen a alguien que le pasó. Se suma la violencia institucional en materia de género, hay mucho para abordar. La necesidad es tan grande que se terminó ampliando”, reflejaron desde la organización.

Los grupos de trabajo son mixtos y diversos, funcionando también como un espacio de encuentro entre compañeros, trabajadores y vecinos. Eso genera un vínculo de confianza para poder expresar sus inquietudes.

“Las mujeres hablan más, se sienten mucho más interpeladas e identificadas. Los hombres son más callados y escuchan mucho a las mujeres, lo cual es bueno. Pero también, positiva y sorpresivamente, hay muchos hombres que se animaron a contar cosas muy personales de ellos. La mayoría tuvo una madre violentada, algunos sufrieron violencia por parte de sus padres, otros se hicieron cargo de su actitud machista para con sus respectiva parejas. Es algo a trabajar pero es muy interesante e importante que lo asuman y reconozcan”, valoraron.

Las conclusiones colectivas son optimistas. Aunque los trabajadores y trabajadoras reconocen las dificultades para desarticular al patriarcado y la violencia, entienden que hay un gran avance respecto a las generaciones anteriores. “Ahora cambió. Se entiende que es algo público, que el Estado tiene que hacerse cargo y que cuando se vea violencia, uno desde su lugar tiene que intervenir”.

Los talleres se seguirán dictando periódicamente. Ante la buena convocatoria buscarán armarlos de manera articulada con las promotoras para prevenir la violencia de género, de la agrupación feminista Mala Junta. Los mismos serán abiertos para todos los integrantes de las cooperativas del MTE, con una periodicidad mensual.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, dejá aquí tu comentario!
Ingresá tu nombre