Movilización en Luján por el femicidio de Úrsula

Más de 200 mujeres y disidencias recorren las calles de Luján. Bronca y sororidad ante el femicidio de Úrsula en manos de su ex pareja que es miembro de la Policía bonaerense.

Úrsula Bahillo, la joven de la ciudad bonaerense de Rojas asesinada por su expareja Matías Martínez, oficial de la policía de la Provincia, pidió ayuda y denunció a su agresor, en reiteradas ocasiones. El Estado no la escuchó, y otorgó medidas que no la protegieron.

En varias ciudades del país, con bronca, dolor pero también con sororidad, miles de mujeres vuelven a manifestarse. En Luján, más de 200 personas concentraron en la plaza Colón, frente al municipio, para luego marchar por las calles de la ciudad. Sin banderas, fue amplia y representativa la presencia de organizaciones feministas y vecinas autoconvocadas. La marcha recorrió las instituciones patriarcales como la basílica, la comisaría y la fiscalía.

El femicidio de Úrsula podría haberse evitado si en la Comisaría de la Mujer hubiera realizado una correcta evaluación de los riesgos ante reiteradas y graves denuncias por parte de un varón que ostentaba un rol de poder y portaba un arma. Sin embargo, a Úrsula, como a tantas otras mujeres víctimas de femicidio, la Justicia la ignoró.

No es un caso aislado, y la responsabilidad no corresponde únicamente al femicida. En este caso, como en tantos otros, existe una cadena de responsabilidades que deben ser investigados judicialmente y transformados políticamente. Según datos del Observatorio de las Violencias de Género, durante 2020, 54 de los femicidios perpetrados habían realizado denuncias previas, 19 de ellas tenían medidas judiciales «de protección».

El accionar de denuncia de Úrsula, sucede con muchas mujeres en nuestra ciudad. Así lo plantearon desde la Defensoría de Géneros, donde acompañan denuncias y corroboran que no se actúa correctamente. Fallos en favor de agresores y violación de perimetrales son frecuentes en Luján.

Natalia Pérez, referenta de la defensoría, señaló: «Nos damos cuenta del vacío que deja el Estado, está presente para algunas cosas pero no para nosotras las mujeres, lesbianas y trans». Pérez denunció que el municipio no está dando respuestas ante los casos de violencia de género y propuso «denunciar al Estado en su sesgo machista y clasista pero también formar una organización independiente que empiece a darle respuestas a esas mujeres».

Por su parte, la concejala del Frente de Todos, Natalia Correa, tomo el megáfono para plantear que «todo lo que tenemos como Estado no alcanza, este sistema mata a una mujer distinta todos los días, sin importar el motivo, sin importar si se denuncia o no. Acá en Luján no hay psicóloga o trabajadora social que te atienda si vas a hacer la denuncia». Correa, también planteó el encubrimiento de la policía y recordó que «en Luján entran a los barrios a los tiros»

Esta tarde en Luján, la comunidad se moviliza con dolor y con enojo. El femicidio de Úrsula resuena y trasciende porque es evidencia de un modus operandi de las instituciones patriarcales. Este tipo de accionar, los obstáculos en el acceso a la justicia, el encubrimiento de la violencia machista, son denunciados por los feminismos hace años. Ocurren en cada delegación policial.

Desde la convocatoria exigen que aparten de la fuerza de manera inmediata a los efectivos que tienen denuncias por violencia de género y todos los miembros en actividad o retirados de las fuerzas que han sido denunciados por violencia machista. El pedido de renuncia del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, no es nuevo.

Durante enero, el 12% de los femicidios fueron perpetrados por policías. Según una investigación del CELS, entre 2010 y 2020 al menos 48 mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja policía, en 2020 al menos 8 femicidios fueron cometidos con armas reglamentarias entregadas por el Estado a policías, penitenciaros o militares.

Estos datos sumados a los incontables casos de represión a las protestas, el acoso a mujeres trans y travestis, las obstrucciones como auxiliares de la justicia, el gatillo fácil y tantas otras e indescriptibles violaciones  a los derechos humanos, evidencian que la Policía no forma parte de la prevención, sino de la amenaza.

El rostro de Martínez copó las redes sociales bajo la consigna de «basta de encubrir violentos», y el debate también involucró a otro varones, cuestionándoles su rol en el horizonte de frenar las violencias por razones de género, ¿por qué sigue siendo solo tarea de las mujeres y los feminismos frenar esta situación? ¿Por qué en algunas agendas solo aparece la violencia de géneros el día que nos matan?

Fotos: Julieta Brancatto.

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