Aunque poco salió a la luz tras la denuncia por corrupción a la directora Granato, la novela continúa tras bambalinas. Algunas novedades de la trama en Torres y una destitución que tendrá que esperar.

Las denuncias penales a la directora Rosana Granato y su segundo, el director administrativo Sergio Vinuessa siguen su curso judicial a ritmo lento en el Juzgado Nº 4 de Mercedes, mientras en la institución de salud mental de Torres las repercusiones se empiezan a notar en una tímida reestructuración.

A la denunciante Ortiz la reemplazaron por un delegado del gremio UPCN, Marcos Verón que ahora ocupa la Jefatura de Servicios Generales. Lo que para los y las laburantes significó el comienzo de la caza de brujas desatada hacia quienes se metan con la dirección. Castigo de la cúpula, desprotección del gremio.

En la avanzada, la directora Granato tuvo que sacrificar un peón, su mano derecha Vinuessa denunciado junto a ella por corrupción tuvo que renunciar a la dirección administrativa. En su lugar quedó Liliana Montequin, una empleada del área de Compras con buenas referencias entre sus pares.

En su haber, Granato y Vinuessa acumulan varias demandas. Las más recientes se dieron en octubre de 2018 cuando fueron denunciados penalmente por falsificar la cantidad de efectivos de vigilancia que provee la empresa de seguridad privada Goya Corrientes S.R.L y más tarde una nota dirigida a la ministra de Políticas Sociales, Carolina Stanley se daba cuenta de otra acusación por “de manera prepotente y amenazante haber retirado tres vehículos institucionales”.

En ese contexto presentó su renuncia de forma voluntaria el segundo de Granato, Sergio Vinuessa, quien según los testimonios realizados en Fiscalía amenazó al personal que se negó a participar de los entongues firmando remitos, facturas y también a los que alertaban cuando se retiraban artículos sin permiso ni controles, como en el caso de los tres vehículos oficiales.

La de Vinuessa es la única baja confirmada de la cúpula, pero los capítulos Granato en la novela de Montes de Oca pican en alto en el medidor del rainting de Torres. Tanto que “desde arriba” tenían apalabrada a una doctora de la casa, Azucena Dominguez para suceder en el cargo a Rosana Granato. El posible reemplazo estuvo a punto de asumir, tenía conformado su equipo profesional para la gestión y había pedido licencias en otras instituciones para ocuparse del tema.

Sin embargo, a último momento el cambiazo no se dio y a comienzos de febrero bajaron el acto de asunción de las nuevas autoridades que estaba previsto. Sobre cómo zafó Granato solo hay rumores.

“Si la confirman a Granatto esto se va a transformar una cacería de brujas” dijo un empleado. Aunque por miedo a sufrir el perseguimiento que se desató con Ortiz, nadie se anima a dar declaraciones publicas, todos los off de récords apuntan al gremio UPCN que dirige Horacio Bellido como secretario General. La desprotección gremial opera a favor de Granato y va más allá.

El rumor que circula con fuerza por los pasillos de la Colonia dan por hecho que Bellido ayudó a Granatto a dar con Mario Quintana, ex vice jefe de gabinete de Macri y actualmente activo en la campaña electoral de Cambiemos para que garantice la continuidad de la médica psiquiatra. Miembros del gremio lo vociferan a propósito en una demostración de poder y recursos que mueven desde la Dirección en una alianza amenazante para los y las laburantes.

La polémica de Torres también se coló en el Concejo Deliberante de Luján. Varios concejales de la oposición tomaron conocimiento del tema, atendieron demandas de trabajadores y trabajadoras y están estudiando el estado de la causa penal. Aunque excede sus competencias creen que pueden aportar a reducir las irregularidades en la colonia haciendo el hecho público y pidiendo intervención a los ministerios responsables.

Así están las cosas en la colonia de Torres. Los pocos cambios que se dieron y los importantes que no fueron, todo repercute y obliga a reordenar las estrategias por arriba y desde abajo. Mientras algunos ordenan estantes tras el sacudón, otros imploran un sismo de mayor fuerza que haga caer lo que está mal y empezar de nuevo.

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