Foto: Victoria Nordenstahl

Alberto Fernández y Mauricio Macri escucharon el mensaje de la iglesia católica. “Deseamos que recuperen los derechos y las oportunidades a la que está llamada toda persona humana” dijo Jorge Eduardo Scheinig a cargo de la homilía.

La plaza Belgrano, a los pies de la virgen de Luján, fue el escenario para el encuentro de Alberto Fernández y Mauricio Macri. A dos días del traspaso de mando, compartieron un encuentro breve en el museo Udaondo antes de ubicarse en el palco de autoridades para presenciar la misa por la Patria

Pasadas las 10 de la mañana comenzaron a llegar autoridades nacionales y provinciales. En helicóptero desembarcó Macri minutos antes de la celebración religiosa y Fernández en auto. Tras saludar y firmar el libro de visitas honoríficas del museo ingresaron juntos al palco de autoridades para presenciar la celebración religiosa.

La misa la ofició el presidente de la Comisión Espiscopal Argentina, Oscar Ojea ante cientos de fieles que peregrinaron y se arrimaron a Luján en el día de la Virgen. El mensaje de la iglesia católica pasó por un fuerte llamamiento a cerrar “la grieta” y construir la unidad en el territorio nacional.

La Homilía estuvo a cargo de Jorge Eduardo Scheinig, Arzobispo de Mercedes-Luján quien hizo mención a la «delicada situación que vive América Latina» y reconoció que «no somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz».

Los aplausos de la gente se dieron ante el agradecimiento de Scheinig al presidente actual y al electo y al nombrar a Bergoglio. «Le hemos dado un Papa» dijo hablando de la potencia de nuestro continente.

«Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria. La Patria somos todos. La comunión entre nosotros no es una cuestión estratégica, hace a la esencia de lo que somos en el origen y a lo que podemos ser en el destino común» dijo el arzobispo.

El mensaje de la iglesia a la política y la sociedad pasó por las tareas de unidad como «una batalla comunitaria, colectiva» y el pedido de hacer «todo lo posible por resistir y no caer en la tentación de querer destruir al otro. En la Patria, el otro es mi hermana, es mi hermano».

«Todos somos conscientes que lo que viene, lo que ya estamos viviendo en el mundo, en nuestra América Latina, no es fácil y para seguir construyendo esta Nación bendita necesitamos de todos. Nadie sobra en esta construcción. Si alguien o algunos viven tomados por el resentimiento y el odio, corremos el riesgo de estar siendo funcionales a intereses que ciertamente no buscan el Bien Común» advirtió el religioso.

Otro de los aplausos espontáneos despertó el deseo que expresó Scheinig al respecto de recuperar «los derechos y las oportunidades a la que está llamada toda persona humana».

La homilía, culminó con citas del Papa Francisco, el rezo a la patrona nacional y tres vivas a la Virgen de Luján.

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