julio 14, 2024
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Minerva Santini: “Me da mucha impotencia que no se tome a la cultura como algo fundamental”

La baterista de la banda local Señorita Miel habló acerca de su recorrido artístico. Sus comienzos con el instrumento, la mujer en la música y sus proyectos a futuro, fueron algunos de los ejes de la charla.

Minerva Santini es una artista lujanense que toca la batería en la banda local Señorita Miel, desde hace dos años. Nacida y criada en Luján, encontró en el instrumento una manera de conectarse con ella misma, que la hacen disfrutar cada vez que se sube a un escenario.

En una entrevista que brindó para el Taller de Periodismo de Ladran Sancho habló sobre sus inicios en la música, su llegada a la banda y hasta opinó sobre el contexto político actual y el rol de la mujer en el ámbito cultural.

―¿Cómo nace tu conexión con la música?

―La conexión está desde siempre, si bien en mi familia no son músicos, son amantes de la música. Mis hermanos sí. Mi hermano toca la viola, mi hermana es docente de artes plásticas. Siempre estuvo el arte dando vueltas, pero desde el lugar del disfrute, desde el aprendizaje: desde que comencé a tocar instrumentos, la parte autodidacta fue muy poca, siempre fue “quiero saber de base cómo son las cosas”, y arrancó de esa forma.

―¿Cuándo fue la primera vez que tocaste un instrumento?

―Mi primer acercamiento fue con el violín, arranqué por dos amigas que lo tocaban, iban a una orquesta en el Parque Lasa, que era buenísimo porque eran como 4 o 5 horas. Primero tenías violín, después violas, violines todos juntos, y después un recreo, comías galletitas, jugabas y después lenguaje musical. Muy bueno todo, del Estado, increíble, cosas que quizás ahora están más en falta. Fue como un juego de niñes, mis amigas iban, yo quería estar ahí.

―¿Por qué elegiste la batería?

―En mi casa siempre hubo instrumentos y había una batería y nadie la tocaba, y bueno fue como “alguien tiene que tomar las riendas de esta situación” y me senté y me enamoré por completo y dije “ésto sí”.

―¿Hay una cuestión autodidacta con la batería o tomaste clases en algún lugar en especial?

―Cuando arranqué me sentaba a conocer el instrumento, a tratar de imitar lo que escuchaba. Mi viejo, que es un gran amante de la música y cuando tuvo la oportunidad compró instrumentos, me enseñó las bases porque en su momento él también tomó clases como hobbie y a los meses me puse a tomar clases. De por sí me gusta estudiar y aprender; esta buenísimo tocar de oído, que es fundamental además porque es la parte más sensible, real y auténtica de cada uno, pero después necesitas un poco de teoría, de entendimiento y de leer. Te da mas vocabulario y herramientas para leer. Muchas veces me pasa que escucho cosas y no sé cómo tocarlas, o sé cómo se hacen pero el cuerpo no me da para hacerlo porque no lo tengo estudiado, entonces hay que ensamblar esas dos partes para que funcione.

―¿Cuáles son tus bandas referentes en cuanto al género?

―Las primeras bandas que escuchaba era porque lo hacían en mi casa. Los Rolling Stones, Pink Floyd, Zeppelin, que amo, pero después empecé a elegir un rock no tan alegre, no tan family friendly, sino que es una oscuridad otro tipo de energía, de sentimiento, te acompaña en otros momentos, en la ira, en la tristeza. Y un referente es Luis Alberto Spinetta, ese es mi segundo papá, lo amo y lo amaré siempre.

―¿Cómo se da tu llegada a Señorita Miel?

―Me enteré que estaban buscando batera, entonces me postulé. Y un día me mandan, somos la Señorita Miel, no sé qué, si nos queríamos juntar, que me querían conocer y charlar. Nos reunimos y después hicimos un ensayo y salió. Fue muy loco porque creo que ensayamos 3 o 4 veces y ya tocamos. Nunca había subido a un escenario y de repente era tocar 2 o 3 veces al mes. Me encontré con grandes amigas. Y después, ya hace un año, se sumó Juli en el bajo y ahí se terminó como de consolidar la banda como la escuchan ahora.

―Participaste de una beca en la Escuela de Música de Buenos Aires y tuviste una hermosa devolución de Gilespi. ¿Nos contás cómo fue esa experiencia?

―Fue increíble, una locura. En un principio había pensado estudiar en la Escuela de Arte, pero para mi búsqueda como batera sentía que necesitaba otra cosa. Y encontré la EMBA que me parecía una muy buena opción. Averigüe y la cuota era una locura, entonces la única opción que tenía era participar de una beca. Vi un concurso y me presenté como solista. Preparé “Viento del azur” que es un tema de Spinetta. Fue muy emocionante, un reconocimiento muy loco la verdad, porque aparte yo iba con las expectativas muy bajas, no me lo esperaba y salió.

―En el contexto la idea de cultura como un bien para la sociedad está en tensión, ¿qué pensás sobre el rol del Estado como garante del acceso a la cultura para los sectores más vulnerables?

―Este es un momento súper triste, porque que no se tome a la cultura como algo fundamental, me da mucha impotencia. Que el presidente esté más preocupado en dar un recital de mierda en el Luna Park que en bajar plata para los municipios, o los comedores que no tienen comida para darle a la gente, es una mierda. Yo creo que como músicos todas estas cosas tenemos que poder nombrarlas, porque nuestros espacios también están en juego.

―¿Como es la experiencia de música sessionista o como stage? También en bandas o géneros que, tal vez, no hubieses imaginado que ibas a participar, o no hubiera sido la primera elección y sin embargo se ha presentado.

―Un mundo completamente distinto. Tuve la oportunidad de tocar con Mara Barros, que es una artista española, es la corista de Sabina, ella tiene su carrera de solista y vino a mediados del año pasado y necesitaba una percusionista. Yo toque el cajón peruano y los huevillos. Fue de un día para el otro, me avisaron dos semanas antes, yo dije que sí al trabajo sin conocer del género, porque venía con toda una cuestión de flamenco, de otra cosa distinta a lo que yo toco con Señorita Miel y además otro instrumento, porque batería no es igual a percusión en sí, o sea es otra forma de tocar. Conocí a ella y a sus músicos un lunes a las nueve de la mañana y esa noche íbamos a un programa de televisión a tocar tres temas y ensayamos ese día en una sala de un hotel. En una semana ese programa, después una radio y después La Trastienda, que eso fue increíble.

―En general, hemos crecido sin tantas referentes mujeres sino que más bien están como coristas o en un segundo plano, ¿vos cómo la ves?

―Es cierto que se escuchan muy pocas mujeres y no es intencional, pero me doy cuenta que en mi casa todos los referentes fueron hombres. Las bandas más grosas son de hombres y me pasa de que siento que es re injusto. Si bien ahora hay mucho más visibilidad para nosotras, es un arma de doble filo porque lo que vende somos nosotras. No nos contratan porque somos buenas músicas, sino porque somos músicas y mujeres, porque lo que garpa es que en el escenario haya mujeres, porque queremos vender la inclusión. Nuevamente siento que estamos siendo usadas, pero a la vez queremos estar arriba del escenario porque tenemos un montón de cosas para decir y podemos hacer cosas muy buenas.

―Imagino que una de las cuestiones extraordinarias que han pasado fue la grabación de la live session, están en el canal de YouTube de Señorita Miel. ¿Cómo fue esa experiencia?

―Justamente la live session fue un pre disco, fue el proceso donde empezamos a ver cómo laburar las canciones para grabarlas, esa primera prueba de si los arreglos funcionan, cómo mezclamos, esto no quedó tan bueno, esas cosas. Y fue una experiencia re flashera porque justamente es live session, fue un día una jornada de doce horas donde grabamos audio y después filmamos video. En ese momento pasas por todas las emociones. Realmente lo necesitábamos para impulsar la banda y salió eso que para nosotros fue una bomba, nos ayudó un montón.

―¿Cómo fue el proceso de grabación del nuevo disco?

―En enero de este año hicimos la preproducción, estuvimos una semana en una quinta en Altamira, yendo para Mercedes. La Escondida se llamaba porque literalmente de noche no se veía la entrada. Estuvimos las cinco juntas una semana entera, fue una cosa hermosa porque full convivencia y te encontras con todo, con que te levantas y una está re arriba y Ari que se te tira encima “eh, vamos a tomar unos mates” y yo como “loco, no me quería despertar o necesito estar sola”, pero hermoso. Armamos la sala de ensayo ahí adentro de la casa y era tipo todo el día tocando. Desconexión del celular, solamente podíamos llamar o usar WhatsApp, full retiro y ahí grabamos las maquetas del disco, donde también esa parte de examinar todas las canciones y decir, bueno, esto nos gusta, esto no, qué le falta. Yo creo que en un par de meses está, lo queremos tener ya.

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