Los espacios de milonga disponen la unión de géneros y estilos de la música popular. El circuito local creció considerablemente durante los últimos meses. Apasionados del tango fomentan su práctica e invitan a jóvenes a sumarse para compartir y recorrer la pista entre códigos antiguos y transformados, temas clásicos y modernos por la compañía de viejas y renovadas orquestas.

Cuando la música despliega sus primeros acordes el mundo se abstrae y se divide en dos. Un paso le sigue a otro y esa mitad vuelve a dividirse en una pista que contempla a cada pareja, su ritmo y su llevar. En complemento las palabras combinan y cruzan diversas conversaciones en las mesas que rodean y delimitan los puntos de encuentro en el baile.

La milonga es el espacio que reúne tres géneros musicales: tango, milonga y vals en ritmo de tango. A lo largo de las décadas su práctica sufrió transformaciones pero no la pasión por recorrer la pista. La milonga reúne desconocidos que siguen un mismo objetivo. En ella tanto las edades como las profesiones caen una vez que las manos fueron unidas. Caracterizado como un ambiente sano, el baile invita a un diálogo entre el conductor y el conducido.

El tercer viernes de cada mes la cita es en “El Recodo”, un espacio conformado para reunir a los amantes del tango y en todas sus variantes. Hace cinco ediciones, “El Recodo”, ubicado en Santos Lugares 1536 abre su pista para que bailarines disfruten de una noche entre códigos, tradiciones pero también una práctica adaptada de acuerdo a la demanda local.

“Hacía rato que queríamos empezar, conseguimos este espacio y comenzamos a convocar”, cuenta Walter Yze, musicalizador del espacio que junto a Claudia, su compañera de baile y vida desde hace años recorren las milongas. Por lo general, los nombres de las milongas provienen de canciones de tango, y es el organizador quien da identidad al espacio en el que es concretado el encuentro, sea o no en realidad el mismo lugar físico.

Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto

Los espacios de milonga en Luján reúne tangueros locales y de toda la región, que abarca Moreno, Morón, Pilar, Chivilcoy, Exaltación de la Cruz, Mercedes y Padua. Su tejido armado a través de los diferentes espacios de encuentro da lugar al boca en boca, y en complemento, las redes sociales propician y facilitan el contacto en toda la zona para que las pistas aumenten paso a paso su caudal. “Respecto al tango hay una movida importante en Luján, que el año pasado no estaba. Eso es bueno, un poco volviendo a por qué las ganas de hacer algo, uno se cansa de ir tanto a capital. En el ambiente uno va a bailar a distintas milongas, vas conociendo gente y se arma una red de tango”.

Así, la práctica conjuga con los encuentros para lograr un circuito completo. Los talleres de UNLugar para compartir proponen clases de tango todos los martes de 19:00 a 22:00 con Gustavo Almada en la sede de la Sociedad Italiana. Los miércoles de 19:00 a 24:00 en el Club de los Abuelos, Almirante Brown 276, Fernando San José dicta hace años tango y milonga gratuita, un taller dependiente de la municipalidad, y los segundos sábados de cada mes organiza una milonga. Además, “Santa Milonguita” es el espacio de estos géneros en el Hotel de la Paz organizado por Oscar Espíndola el primer sábado de cada mes, que desde agosto, además sumará un encuentro con varios géneros musicales, y dedicarán solo al tango las primeras horas, cada tercer sábado.

“La verdad que el ambiente de tango es para fuera, se ve distinto. Hay mucho código, mucho respeto tiene esa magia de que una persona joven baila con una mayor, es muy lindo es muy interesante”. Aunque con el tiempo la milonga fue transformándose algunos códigos, la esencia del encuentro, están intactos. “El Recodo” recupera los aires de Buenos Aires, que cuenta con alrededor de 150 sitios de milonga, para trasladarlos al oeste y brindar un cálido espacio a la práctica rioplatense. “En la milonga nuestra vas a encontrar esos códigos como por ejemplo tandas de cuatro tangos, o tres milongas, o tres vals con un separador. La gente entiende cuál es el separador que es una música distinta que puede ser rock u otro. Entonces eso significa que se terminó la tanda y se van a sentar”.

Son códigos de respeto, de convivencia. Uno de los más conocidos es el cabeceo, señal que tradicionalmente invita a bailar aunque el espacio de “El Recodo” no lo adoptó al igual que muchas en el centro porteño, en su particularidad por una cuestión de confianza, de que la mayoría ya se conoce. Otro surge en la circulación. En el baile cada pareja lleva su tiempo en ese círculo que gira contra la aguja del reloj. “Se respeta mucho eso. Si hay un bailarín que está haciendo una figura y no avanza el de atrás espera. Siempre el hombre protege a la mujer para no chocarse a la pareja de adelante”.

Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto

Desde sus orígenes las parejas estaban conformadas por hombre y mujer y era el hombre quien tenía el rol de conducir. Con el paso del tiempo la perspectiva de género cruzó la práctica popular y hace algunos años en las milongas las parejas son conformadas entre hombres y entre mujeres. De igual manera sucede en el festival y mundial de tango finalizado en Buenos Aires el 22 de agosto. Allí, el baile está dividido por el tango de escenario y de pista, este último con 600 participantes de todo el mundo que fueron seleccionados en su país.

“Ahí mismo hay parejas sin género diferenciado bailando. Ya hace algunos años había de hombres y este año arrancaron tres de mujeres. Se habla de conductor y conducido, y hasta inclusive hay milongas que cambian de roles, el hombre hace de mujer y la mujer de hombre. Está muy abierto todo, en la juventud se ve mucho todo eso”.

Walter destaca la gran participación de la juventud en la milonga aunque aún esta no sea reflejada en el circuito local. Espera que con el paso del tiempo las y los bailarines de tango jóvenes conozcan los diversos espacios propuestos. “El Recodo” es un lugar abierto para los nuevos aires milongueros en cuanto al ritmo, el baile y el modo de relacionarse.

Lo máximo para los espacios de milonga es la presencia de una orquesta, un logro muy costoso para los organizadores. “A la juventud les encanta toda la orquesta nueva. No hay nada más lindo que bailar con orquesta”. Los instrumentos también fueron transformándose para lograr una renovada melodía sin olvidar las interpretaciones de aquellos tangos que hicieron recorrer la pista a miles de parejas. Así, las milongas de hoy conjugan viejos y nuevos tangos rioplatenses en una misma pasión.

Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto
Foto: Julieta Brancatto

“Yo musicalizo y voy variando, hay épocas y hay estilos de tango. Por ejemplo está D’arienzo que es un tango muy picadito, rápido y su opuesto es Pugliese que es un tango más romántico como más adagio. Hay mucha gente que le encanta Pugliese y mucha que le encanta D’arienzo. Eso serian como referentes en el medio hay un montón, entonces entre tanda y tanda vas intercalando”. Las tandas de los géneros y estilos se dividen por un separador, un ritmo diferente, y la orquesta que interpreta la canción debe ser respetada en las canciones siguientes hasta que finalice.

“Si yo arranco con el primer tango Pugliese el que está escuchando sabe que los otros tres que vienen es Pugliese. Lo peor que yo peor puedo hacer es mezclar. Entonces ahí está el gusto del bailarín, si a mí me gusta bailar Pugliese escucho el primer tango y salgo. Ese es otro de los códigos, cuando tenes que sacar a bailar a alguien tenes que respetar la tanda”. Una vez finalizado el recorrido musical propuesto cada sitio acostumbra bailar una tanda de un ritmo diferente, en el caso de “El Recodo” el elegido es el folklore conformado por una chacarera, un gato un escondido y una zamba.

Así, entre pista y pista con su camino circular la cultura tanguera local reconstruye su identidad y fomenta la práctica en la zona. En un híbrido de códigos que perduran, otros que fueron transformados o abandonados, con canciones clásicas y también modernas que renuevan el género y lo adecua a los tiempos de hoy, Luján mantiene las tradiciones rioplatenses a la espera que los aires contemporáneos arriben a las milongas y la juventud apueste a consolidar la música popular y los espacios que posibilitan su práctica.

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