abril 13, 2024
15.5 C
Luján

“Mi sangre condenó a mi apropiador”, el testimonio de Victoria Montenegro en Luján

La nieta recuperada presentó su libro en el museo Udaondo. En la charla, contó sobre el proceso que la llevó a conocer su verdadera identidad y la importancia de encontrar a quienes fueron apropiados durante la última dictadura militar.

“Hasta ser Victoria” es una autobiografía que refleja la transformación de María Sol para la recuperación de su verdadera identidad como Victoria. El libro fue presentado por la diputada porteña Victoria Montenegro en el marco de las jornadas que se realizaron en torno al 24 de Marzo en Luján por la Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos.

Desde el Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”, Victoria contó su historia para la militancia, vecinos, vecinas y pibes y pibas de escuelas secundarias. “Tardé muchos años en aceptar que quien creí que era mi padre me había separado de mi verdadera familia y era un criminal”, comenzó.

Victoria fue apropiada en febrero de 1976 poco antes del golpe y recién a sus 25 años supo de su verdadera identidad. Conoció que fue hija de Roque Orlando Montenegro y de Hilda Ramona Torres, militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

“Fui apropiada cuando tenías semanas y durante 25 años fui María Sol”, compartió con el auditorio. El largo proceso para dar con Victoria se inició desde su desaparición en 1976 por parte de Abuelas de Plaza de Mayo y encontró un punto importante con el inicio de las pruebas hematológicas en 1998.

- Advertisement -

Entonces, su apropiador ya contaba con decenas de denuncias por los más de mil operativos represivos en los que estuvo al mando, entre ellos en el campo clandestino de “El Vesubio”. El Coronel Hernán Antonio Tetzlaff gozaba de la impunidad que le otorgaban por aquellos años las leyes del menemismo, pero no contaba con la sangre de aquella beba apropiada hacía 25 años que terminaría condenándolo.

“Fui criada entre cuarteles, odiaba a las Abuelas de Plaza de Mayo, para mí eran unas mentirosas”, recordó sobre sus años como María Sol la protagonista de la charla. Según compartió, fue una estrategia de la defensa del Coronel Tetzlaff que ella acudiera a extraerse sangre y sin preverlo, el resultado comprobó que era hija de Montenegro y Torres.

Tetzlaff fue entonces condenado por el único delito que durante el menemismo no prescribía que era la apropiación de niños. “Pero eso no hace que tu identidad cambié de un día para otro. Tardé muchos años en aceptar que quien creí que era mi padre me había separado de mi verdadera familia”, expresó Victoria.

Ante los y las jóvenes de secundaria explicó: “Es como depurar información de una computadora y volver a cargarla. Es simple si lo pensamos en una computadora, pero las personas no funcionamos así. Tardé años hasta decir mi nombre y aún hoy me pregunto cuánto tengo de María Sol y qué hago con eso”.

- Advertisement -

La importancia del testimonio de Victoria queda plasmado en el libro que presentó en Luján, pero mucho antes, tuvo que dar el paso para sentarse y empezar a volcar al papel todo lo vivido. Según contó, aquella decisión la tomó movilizada por el nacimiento de su primer nieto.

“Con mis hijos y mi marido lo fuimos viviendo día a día. Recuperar la identidad implica un proceso largo y una serie de cosas, desde emocionales hasta administrativas que fuimos viviendo juntos. Como ir al registro civil. Pero cuando nació Noa, que no vivió nada de esto, supe que tenía que escribir la historia para que algún día pueda leerla y lo hice con el deseo de que todo lo que pasó quede muy lejos de su generación”, comentó.

Con el nacimiento de su nieto se da otra imagen fuerte en la vida de Victoria. “Lo tuve en brazos y no pude evitar pensar que era así, apenas más grande, cuando me apropiaron. Tenía 14 días. Y seguí pensando en que me muero si me separan de mi nieto. Más tarde hablé con una Abuela y le pregunté cómo hicieron para bancarse esas ausencias”, destacó. Según Victoria la respuesta fue corta y contundente: “Por el amor que tenemos a ustedes”.

Para “reconducir el gen rojo” de Victoria, sus apropiadores debieron inventar su nacimiento que, para María Sol, sucedió durante un desfile militar. “Recuerdo el miedo de mi apropiadora cada vez que venía yo con preguntas. Una que me obsesionaba era la hora en la que había nacido”, contó Victoria.

Con una metáfora intentó ayudar a entender por dónde fue la cosa: “Para alguien que fue apropiado, la vida es como la de una planta que se pone en una tierra que no es, que no va. Sobrevivimos, pero algo nos dice que no estamos en el lugar correcto”.

Promediando la charla, Victoria explicó una idea que en su libro tiene un lugar importante, la de “perfección del mal de la dictadura” que radica en que aún conociendo parte de su verdad no lograba dejar de sentir “culpa” por la condena de su apropiador y quien la había separado de su familia. “Tarde en entender que tenemos un sentido de la humanidad que nos hace distintos”, resumió.

Así como Victoria fue recuperada por abuelas aún restan restituir decenas de identidades. Esos bebés apropiados por la dictadura militar hoy pueden ser adultos con hijos y hasta con nietos y “pueden estar en cualquier lugar”, describió Victoria. Las abuelas siguen buscándolos y se puede colaborar con ellas a partir de dudas o información desde su página web.

Dejanos tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

spot_img

ÚLTIMAS NOTICIAS

Ayudanos a sostener este proyecto autogestivo

Sumate a la Comunidad y participá todos los meses por regalos, entradas y descuentos.

Elegí el monto, ingresá los datos y listo!