Mi amigo el coreano

Claudio Ubertino Rosso
Claudio Ubertino Rosso
Abogado, Agente Municipal y Docente Universitario

Al iniciar terapia, mi psicoanalista en las sesiones semanales comenzó a recomendarme la lectura de algunos autores, entre ellos de un filósofo: Byung-Chul Han. Coreano de nacimiento, estudió y enseña en Alemania, hoy los títulos de sus libros son traducidos en varios idiomas, constituyéndose en un pensador crítico de la sociedad que transitamos. 

Los textos que he leído hasta al momento son como el Taekwondo, arte marcial Coreano, su significado es el siguiente: TAE, acción del pie (o sea patadas), KWON, acción de la mano (golpes, manotazos) y DO, arte o camino. Esta disciplina ancestral, tiene como elemento de defensa las PATADAS, por ello, creo que cada libro de Byung Chul Han las podemos comparar con cada tipo de ellas, a saber: 

Nuestra amistad comenzó con LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO (Editorial Herder),  PATADA FRONTAL o AP CHAGUI. En ciento dieciocho páginas de esta segunda edición ampliada, desde el prólogo choca sus pies con nosotros denominándomos sujetos del rendimiento, sujeto de autoexplotación por ende sujeto cansado.

En uno de los capítulos desliza que “ La Sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria -como lo expresaba Foucault con los hospitales, psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas-, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes  se llaman ya sujetos de obediencia, sino sujetos de rendimiento.”.

Al llamarnos “sujetos de rendimiento y de autoexplotación”, se mete de lleno en la presión por el rendimiento, o sea el síndrome de desgaste ocupacional, poniendo de manifiesto no un si mismo agotado, sino más bien un alma quemada. En realidad, lo que enferma no es el exceso de responsabilidad e iniciativa, sino el imperativo del rendimiento, como nuevo mandato de la sociedad del trabajo moderno.

El cansancio de la sociedad de rendimiento, es un cansancio a solas, que aísla y divide. Estos cansancios de los individuos, son violencia, porque destruyen toda comunidad, toda cercanía, incluso al lenguaje. Un cansancio sin habla, sin mirada y que separa.

“El sujeto que está obligado a rendir se mata a base de autorrealizarse, llevándolo al síndrome del trabajador quemado o burnout”. “El sujeto obligado a rendir compite consigo mismo y cae bajo la destructiva coerción de tener que superarse constantemente a si mismo”.

Y siguen otras frases, pero concluye con una muy significativa: Hemos perdido toda capacidad de asombrarnos. 

En este invite a pensar de mi psicoanalista, seguí con CAPITALISMO Y PULSIÓN DE MUERTE -14 Artículos y 2 conversaciones (Editorial Herder), segunda Patada de Taekwondo, en ciento cincuenta y tres páginas, desde el inicio te aplica la YOP CHAGUI o PATADA LATERAL con esta frase: “La producción cada vez se parece más a una destrucción. La autoalienación de la humanidad posiblemente haya alcanzado aquel punto en el que ella experimenta su propia destrucción como un goce estético”.

“El capitalismo genera una paradójica pulsión de muerte, pues le quita la vida a la vida… Para sobrevivir nos enterramos vivos”.  Lo que hoy llamamos crecimiento, es en realidad la consecuencia de un aumento excesivo de carcinomas que destruyen el organismo social. Estos tumores metatastizan sin cesar y se multiplican con una vitalidad inexplicable y mortal. En cierto momento, este crecimiento ya no es productivo, sino destructivo.

El capitalismo ha sobrepasado hace mucho tiempo este punto crítico. Sus poderes destructivos producen catástrofes no solo ecológicas o sociales, sino también mentales. Los efectos devastadores del capitalismo sugieren la existencia de un instinto de muerte.

Freud, inicialmente, introdujo la noción de pulsión de muerte con vacilación, pero luego admitió que no podía pensar más allá a medida que la idea se volvía cada vez más central en su pensamiento. Hoy es imposible reflexionar sobre el capitalismo sin considerar la pulsión de muerte. “

El tercer libro recomendado se titula: NO COSAS – Quiebres del Mundo de Hoy (Editorial Taurus), podríamos compararlos con la PATADA CIRCULAR o DOLLYO CHAGUI, 121 páginas, y estas frases que nos circulan por la cabeza haciendo un ruido tremendo: “Hoy estamos en la transición de la era de las cosas a la era de las No cosas. No son las cosas, sino la información, lo que determina el mundo en que vivimos”. 

Sigue esta: “El mundo se vacía de cosas y se llena de información inquietante como voces sin cuerpo. La digitalización desmaterializa y descorporeiza. Los medios digitales sustituyen a la memoria, sin violencia ni demasiado esfuerzo. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero este no dura mucho. Rápidamente sentimos la necesidad de nuevos estímulos. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos ante las cosas silenciosas y discretas, incluso las habituales, las menudas y las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser”.

En este DO –últimas dos letras que lleva la palabra TAEKWONDO, dijimos que significaba arte o camino, nos invita a leer un cuarto libro de este filoso filósofo, MUERTE Y ALTERIDAD (Editorial Herder), un poco más largo que los otros tres primeros, 169 páginas, que serían como otra PATADA, pero DESCENDENTE o HACHA – NERYO CHAGUI. 

Como un hacha deveras dice el Coreano: “Todos tenemos constancia de la muerte. Cuando es la de allegados, se convierte en una tragedia que nos afecta profundamente. Cuando se trata de la conciencia de nuestro propio fin, nos produce una terrible angustia. Concebimos nuestra propia muerte como la extinción sin residuos del yo personal, y por tanto como la imposición absoluta de lo totalmente heterogéneo. Antes esta perspectiva, la inminencia de la muerte puede despertar un amor heroico, en el que el yo deja paso al otro y así se promete una supervivencia. De este modo, en torno a la muerte surgen complejas líneas de tensión que se entrecruzan entre el yo y el otro”.

El coreano te deja una última frase, por la página 160 que te tira para atrás como la quinta patada de Taekwondo o TUIT CHAGUI, “La finitud eleva al hombre. Le posibilita una singular experiencia del tiempo como don. Quien tiene tiempo limitado no custodia el resto de su tiempo como su bien preciado, pues lo ha regalado todo hasta el final, se ha vaciado a si mismo”.

Llego al último libro que leí durante el fin de año 2023 de este coreano, VIDA CONTEMPLATIVA de Editorial Taurus, más cortito que los otros, 120 páginas, seria como una PATADA DE ADENTRO HACIA AFUERA o BAKAT CHAGUI, como para entender esta frase: “Un poderoso llamamiento a abandonar la vida hiperactiva para recuperar el sentido, el equilibrio y la riqueza interior”.

Otro movimiento de TAEKWONDO es una acción de mano o KWON o el GOLPE DE PUÑO que en coreano se dice JIRUGUI, es esta otra frase o reflexión que transcribo: “Estamos perdiendo nuestra capacidad de no hacer nada. Nuestra existencia esta completamente absorbida por la actividad, y por lo tanto completamente explotada. Dado que solo percibimos la vida en términos de rendimiento, solemos entender la inactividad como un déficit, una negación o una mera ausencia de actividad, cuando se trata, muy al contrario, de una interesante capacidad independiente”.

Todavía me faltan algunos otros libros más de este autor para leer, aún no estoy en condiciones de ponerme el DOBOK, que es el nombre del traje o vestimenta de lucha de TAEKWONDO, pero si creo que a esta altura de los acontecimientos, con cinco libros leídos, puedo hacer el GRITO DE INICIO o KIA o como se pronuncia JIA, que es como una concentración de energía mental para vencer las emociones que trae el miedo, la ira y la ansiedad.

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Claudio Ubertino Rosso
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