El artista local inaugura No se entiende el menú pero la salsa abunda, su primera muestra individual en Luján, que se dará en la Biblioteca Ameghino. Como previa, un repaso por su carrera y los nuevos desafíos.

El dibujo y la pintura lo acompañan desde siempre y cree que nunca lo dejó de hacer. En su casa, los tres hermanos dedicaron su tiempo a la pintura. En su caso, eligió el arte como profesión, y por lo tanto, atraviesa las limitaciones que implican vivir de ello.

Aunque no conoce los motivos que lo inspiran y no asegura que algo así exista, sí reconoce ese sentimiento de necesidad por crear. «Es algo inherente mío. Ya casi no es una elección, es una necesidad que tengo de dibujar, y trato de hacerlo a diario».

La mayoría de sus obras contienen caras, que reflejan sus emociones: «Me empecé a dar cuenta ahora. No quiero caer en lo cursi pero supongo que todos estos personajes debo ser yo. Cuando hago dibujos muy eufóricos me doy cuenta que tengo semanas eufóricas».

No se entiende el menú pero la salsa abunda es la exposición que Juan Pablo Diz, más conocido como Meyi, inaugurará este sábado 28 de abril a las 20:30hs en la Biblioteca Ameghino. Inspirada en la canción Yo caníbal de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la atribuye a su gran cantidad de dibujos hechos. «Hace poco cuando surgió la idea de hacer la muestra, estaba dibujando y pintando en casa. Escuché ese tema y pensé que es como una paradoja. No sé bien de qué va pero tengo muchas obras».

Mientras cuenta anécdotas sobre su vida y su carrera, Meyi acompaña sus palabras con pinceladas firmes sobre el bastidor de un cuadro iniciado en una jornada de Street Art que realizó hace un tiempo en la biblioteca. Además es su obra más grande en la exposición que inaugurará esta noche, en el salón de la misma institución.

Recibido hace doce años, Juan Pablo «Meyi» Diz estudió el Profesorado en Artes Visuales en la Escuela de Arte «José Pipo Ferrari». Antes de comenzar su carrera asistió, desde 1998 y durante diez años, a un taller de dibujo y pintura en la Universidad Nacional de Luján, dictado por Luis Cabada y Mariana Paredes.

Dedicó más de una década al trabajo como docente en primaria y secundaria, profesión que hoy encuentra lejos aunque continúa de manera particular brindando talleres de dibujo y cómics, destinado a niños y niñas de 9 a 13 años, en Espacio de la Tierra, ubicado sobre la calle Rivadavia.

En otras oportunidades dictó clases en otros espacios y en el taller de su casa. En los talleres municipales dentro de la Casa de la Juventud estuvo más de diez años y fue profesor del programa Envión. Además, trabaja en el Museo de Bellas Artes haciendo tareas de montaje, curaduría y visitas guiadas.

A lo largo de su carrera como artista, también incursionó en otras prácticas del arte, como la fotografía, tomando imágenes en distintos lugares públicos de Luján aunque nunca se desafilió del dibujo y la pintura.

Foto: Victoria Nordenstahl

En el taller dentro de su casa es donde pasa el mayor tiempo después de la jornada laboral. Se define caótico y controversial para el trabajo artístico. Porque en ese caos se considera bastante ordenado, al dibujar todos los días. «Tengo como si fuera un esquema mental. Ahora estoy pasando por un momento donde tengo tiempo libre y después de cenar puedo pintar dos o tres horas, con música y tinta acuarela».

Sus obras son creadas con la compañía de charlas y mates; junto a su novia, amigos y en lugares públicos. «Me gusta esto de pintar en vivo con gente. Si voy a la casa de un amigo que sé que puedo charlar, matear y dibujar, me llevo las cosas». Así, los cuadernos que lo acompañan son el soporte que reúne sus trabajos diarios, modo que encontró para conservarlos y además, que le sirvan para mostrar sus dibujos cada vez que recorre algún sitio.

«Ahora estoy con ese mambo de cortar cosas y pegar, que no es nada nuevo, una especie de collage. Estoy dibujando mucho sobre libros viejos que tenía y no usaba. Lo que hago es intervenirlos arriba, les pego cosas. Casi siempre tienen el mismo discurso, yo soy muy figurativo».

A las caras les sumó en una época animales y bichos. «Mancho, salpico, laburo con plumín, acuarela tinta, a veces uso pastel, tiza, crayones». Azaroso a la hora de dibujar y sin boceto previo, el recorrido de los marcadores siempre termina en personajes un poco sátiros e irónicos, entre humanos y graciosos, y en los que tampoco falta algún que otro personaje de cómics, marcados también en su piel.

«Me gusta mucho, soy muy amante de eso, me gusta mucho la novela gráfica, el cómic, la historieta, El Eternauta, Numerito, Chapulín. Después, cuando me pinta, hago una sátira de algún personaje político porque leo alguna noticia».

Foto: Victoria Nordenstahl

«Tuve la suerte de concurrir un año en 2015 al taller de Diego Perrota que es un pintor, lo admiraba ya desde hace tiempo. Tiene una obra alucinante pero se hizo conocido en los 90 porque hizo dos tapas muy difundidas de Los Piojos. Ese año trabajé mucho con calaveras y paisajes no literales. Parecido a lo que hago pero no era tan rostro humano sino calavera, más hueso».

Con años de exposiciones en nuestra ciudad pasando por museos, bibliotecas, bares, y ahora con la exposición en la biblioteca, Meyi también quiere ir en busca de nuevos rumbos. «La idea humildemente es expandir, mostrar afuera. Las veces que exponíamos afuera fue en cursos de la universidad durante diez años, del 98 al 2008 pero siempre muestras colectivas». El artista busca ampliarse e incursionar en la ilustración, por lo que tomará clases en un taller dictado por Diego Pares.

Su primera muestra individual la hizo por el 2003 en la ciudad vecina de General Rodríguez, en el espacio de la Asociación de Artistas Plásticos Rodriguenses. En Luján, tres años más tarde ya dejaba en las paredes de El Dioni sus trabajos. «Cuando empecé, en el primer bar que dejé mi pintura fue en El Dioni. Esto fue en el 2006 que el bar tenía otra onda, era más cultural. Había mesitas y me acuerdo que encontré un par de libros. Con la escuela de arte habíamos hecho una muestra».

Recordando esas épocas confiesa que hay ciertos dibujos con los que «tiende al Edipo». «Hay algunos que me gustaría tenerlos, más que nada porque a veces pienso en la cuestión cronológica. Y tengo dibujos capaz que de hace doce años que los veo y me dan ganas de romperlos porque era mucho más inmaduro, tenía otra cabeza supongo».

En estos tiempos que corren encuentra junto a su novia, que lo acompaña en la pintura, el reflejo de la situación social. «Los dos estamos ahora como en una especie de desencanto a nivel social. Me doy cuenta cuando laburo, que a ella le cae la ficha y me dice: ‘mirá lo que hiciste’ y por ahí hago un tipo gritando, o un esqueleto».

Meyi participó con sus dibujos en el diseño del disco de la banda local Sevelhumano a través de dibujos en la tapa y en su interior. También en trabajos para las bandas Las Cabezas Brutas, en su última gira por la costa, y Nylons. Además tiene un proyecto de venta de remeras junto con un amigo, de sus diseños de personajes de los 80 de ficción o terror, de historietas y políticos.

Así, esta noche Meyi Diz inaugurará su muestra que contará con una selección de obras en bastidores junto a la pintura más grande que tiene, y a las producciones en papel, que marcan su camino recorrido como artista desde hace más de una década.

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