Balance 2018 de la Mesa Local Contra la Violencia Familiar. Tras un año de cuestionamientos por parte de las organizaciones de mujeres, el espacio se propone una «política comunicacional más seria» para el 2019. Entre falta de regulaciones y de partidas presupuestarias, promete apertura y una actitud dialoguista para el trabajo colectivo contra la violencia de género. ¿Será?

El 2018 fue un año intenso para la mesa local. Si bien sus integrantes rescatan haber cumplido con los objetivos propuestos, la mirada crítica y fiscalizadora de la Asamblea Feminista de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans fue una sombra constante para las instituciones que conforman el espacio.

¿Por qué las reuniones son cerradas? Si son abiertas, ¿por qué no comunican cuando se juntan? ¿Podemos o no podemos ir? fueron varios de los interrogantes que atravesaron el debate entre organizaciones. Mitad desgano militante, mitad reticencia institucional, el año pasó sin que las organizaciones feministas y las instituciones formales se junten para pensar y abordar integralmente la violencia de género en Luján.

Lo cierto es que la normativa que provee el Gobierno de la provincia de Buenos Aires establece que en el objetivo de lograr un trabajo articulado entre las instituciones para diseñar e implementar acciones específicas en relación al abordaje y prevención de la violencia de género; los actores que deben intervenir son los organismos municipales y los provinciales del territorio en específico.

La mesa tiene el objetivo general de de analizar, diseñar, planear, evaluar e implementar acciones específicas en relación al abordaje y la prevención de la violencia de género.

Sin embargo aclara y recomienda especialmente que «la convocatoria deberá ser amplia en pos de lograr una articulación eficaz entre los actores que incorpore no sólo a los organismos mencionados anteriormente, sino también a los espacios que permitan generar una red que fortalezca a las mujeres víctimas de violencias. Por ejemplo, sindicatos, clubes y sociedades de fomento, áreas de género de partidos políticos, etcétera» y agrega a actores comunitarios y organizaciones de la sociedad civil que trabajen cuestiones de género.

A su vez el decreto municipal N°1170 del año 2012 que crea la Mesa Local de Violencia Familiar establece que la misma «convocará a que participen de ella, en calidad de miembros integrantes, representantes de organismos e instituciones públicas y privadas con competencia directa o indirecta en la temática de la violencia familiar».

Sin embargo, en la práctica las reuniones ampliadas no se están dando. Las organizaciones reclaman apertura y la mesa sostiene que «queremos usar los medios para llegar a más gente y comunicar que las reuniones se hacen todos los primeros lunes de cada mes, a las 9hs y están abiertas a la participación. Históricamente la mesa se juntó los primeros lunes de cada mes. Si alguien hubiese tenido intención de participar, hubiese venido. Tampoco hubo personas o agrupaciones que se presentaran durante el año para tener participación o conocer el lugar», lanzan chicana mediante.

«Hay algo que fuimos charlando y es que las diferencias van a estar porque son parte del construir. Lo importante es poder pensar cómo traemos y abordamos estas diferencias desde el marco del respeto y el compromiso. Porque en definitiva este espacio tiene un objetivo común. Y en esas diferencias tenemos que encontrar puntos de acuerdo y sacar algo productivo. Es decir estrategias para aquellas mujeres que atraviesan situaciones de violencia», afirman.

Celina De Belaieff, subdirectora de Políticas de Género

Durante el 2018 la Mesa Local Contra la Violencia Familiar contó con la participación de diversas instituciones: la Asociación Civil De La Nada; el Centro de Referencia; la Universidad Nacional de Luján; Juzgado de Paz; Fiscalía; Comisaría de la Mujer; Atención Primaria de la Salud (APS); la Secretaría de Políticas Sociales; la Subdirección de Políticas de Género; niñez; la Comisión de Género del Concejo Deliberante; y la Casa del Puerto del SEDRONAR.

En diálogo con Ladran Sancho, la subdirectora de políticas de género Celina De Belaieff, la coordinadora de APS Mirta Courtade; y María Eugenia Giorgio de la UNLu explicaron que «este año fue de organización, de conocimiento entre las instituciones y de fortalecimiento. La idea del año que viene es darnos una política de comunicación más seria. Si bien convoca el municipio, puede participar cualquier organización o institución».

«Este año hubo un proceso de participación más de instituciones formales que trabajan directamente con la problemática. Por eso nos planteábamos también la importancia de la participación de otras instituciones y organizaciones para poder plantear estrategias conjuntas, y porque en definitiva todos estamos interpelados y abocados a asumir este compromiso de prevención e intervención de la violencia de género», señalaron.

Por otra parte el 2018 tuvo como objetivo avanzar en la promoción y prevención de la violencia hacia las mujeres, mediante talleres y capacitaciones en barrios, localidades, asociaciones civiles y centros de formación profesional.

Para el 2019 se determinó trabajar en el fortalecimiento de la independencia económica y el acceso a la salud. «Las mujeres, una vez que atraviesan la situación de violencia y se separan, la primera necesidad o problemática que plantean es la económica. La independencia económica es una base para tener una vida sin violencia», expresaron.

Las reuniones de la Mesa Local se desarrollan todos los primeros lunes de cada mes a las 9hs, en la Comisaría de la Mujer. La próxima será el 4 de febrero.

Todo muy lindo, pero…

Entre las principales problemáticas aparecen los mismos reclamos y lineamientos que se sucedieron durante todo el año, tanto de las agrupaciones feministas como de las instituciones del Estado: organización amplia y falta de presupuesto se posicionan como los principales impedimentos para la aplicación de políticas integrales y públicas para prevenir y erradicar la violencia de género en Luján. «Las instituciones que trabajamos la violencia tenemos muchos problemas que resolver», admite Celina De Belaieff a quienes las organizaciones señalan por «no pelear mayor presupuesto».

El punto del financiamiento se complejiza ante la falta de una normativa que regule el espacio de la Mesa Local. No hay una partida presupuestaria específica que le destine fondos y no hay un reglamento que concretice el modo de acción. Sí se sugieren –la normativa no especifica obligaciones- los marcos de acción: construcción de un recursero y hoja de ruta; tener estrategias comunicacionales; hacer capacitaciones; fomentar la promoción y/o prevención.

Tomando la legislación municipal como base, la Mesa Local de nuestra ciudad tiene como objetivo solicitar que el próximo período legislativo se tome el expediente ya creado del decreto N°1170 y solicitar que la mesa pase a llamarse Mesa Local de Violencia de Género, con la intención de darle institucionalidad y un fortalecimiento interno al espacio.

Bajo ese estandarte será desafío de la mesa pedir no sólo la modificación del nombre, sino recursos, un marco regulatorio y una política comunicacional comprometida, amplia y abierta, donde el municipio –que es quien convoca a las reuniones- se responsabilice por el llamado a la discusión, creación y ejecución de políticas públicas integrales serias, que planteen una política de género a la altura de las necesidades concretas que atraviesan a la población local.

De no hacerse, la demanda seguirá aumentando y los recursos disponibles serán cada vez más insuficientes. También queda en agenda el compromiso de la Mesa Local, de trabajar articuladamente con aquellas organizaciones que abordan la violencia de género en el territorio. Sin la concreción de estos puntos, la mesa seguirá sin todas las patas, dejando en evidencia una realidad inestable y equilibrista de las políticas de género de -y en- Luján.

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Fotos: Victoria Nordenstahl

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