Foto: Julieta Brancatto

En el intento de armar un Frente Patriótico para “desalojar a Macri de la Casa Rosada”, el dirigente de la CTEP no le escapa a las contradicciones. En su paso por Luján bajó línea y puso en tensión a propios y ajenos. Resumen de una charla sin filtros en una tarde de domingo.

De remera lisa y jogging negro, desalineado, como de entre casa, la figurita en la presentación del Frente Patria Grande – Luján cayó temprano a Olivera, acompañado de su esposa y sus hijos para la inauguración de las 40 casas para relocalizar a familias inundadas que construyeron desde la cooperativa del Movimiento de Trabajadores Excluidos, la organización que fundó hace más de 10 años con cartoneros de Buenos Aires.

Como dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular tomó la palabra durante el acto. Mientras estuvo frente al micrófono no voló una mosca y sobre el cierre dejó la síntesis de su apuesta entre la política con “P” mayúscula y la política con “p” minúscula: “Ni el peor gorila neoliberal nos va arrebatar nuestros sueños si hay pueblo organizado y consciente de sus derechos, pero tampoco el mejor gobierno popular va a priorizar a los pobres si no hay organización independiente, si no hay organización de lucha, si no hay interpelación, si no señalamos a los corruptos y si no marcamos que la opción primaria de ese gobierno tiene que ser el 30% de los argentinos que no tiene tierra, techo y trabajo”.

Al rato, le tocó hablar como principal orador en el lanzamiento del Frente Patria Grande – Luján y en el patio del Centro Cultural Artigas dejó las claves para el armado de un frente electoral con el objetivo de “desalojar a Macri de la Casa Rosada y conformar un nuevo gobierno popular”.

Sin dudas, Juan Grabois es de los personajes más polémicos en el terreno de la arena política y la escena mediática. Su popularidad se incrementó exponencialmente tras las peleas con Lanatta y Longobardi. Es presentado como “el amigo de Bergoglio” y en la suba del raiting se hace difuso lo más rico de su currículum como militante y dirigente: la creación de un sindicato que representa al 30 por ciento de los argentinos más precarizados, el sector de la economía informal; y el impulso de nuevas garantías constitucionales que se expresan en la ley de emergencia social y la ley de barrios populares, entre otras.

¿De donde viene? Es hijo de Roberto “Pajarito” Grabois uno de los fundadores del Frente de Estudiantes Nacionales que sirvió de puente entre la izquierda y el peronismo para muchos universitarios durante los sesenta. De su madre Olga Gismondi no se conocé mucho más que su profesión como pediatra, en cambió su madrastra Matilde Menéndez (matrimonio anterior de Grabois padre), es conocida como interventora del PAMI durante el menemismo.

Voló del nido familiar temprano, se casó antes de los veinte, se recibió en leyes y ciencias sociales, comenzó a organizar a los cartoneros de Bs As en el Movimiento de Trabajadores Excluidos. Ahí pegó onda con Bergolgio. Juan Grabois es abogado en decenas de causas por desalojos, detenciones arbitrales a pibes y pibas, y demandas ambientales. Hoy es la principal figura de la Confedaración de Trabajadores de la Economia Popular y del Frente Patria Grande.

De aquellos barros a estos lodos, Grabois tiene cuna peronista, formación marxista y lineamientos católicos. No le escapa a las contradicciones ni se deja enmarcar ideologicamente en los campos tradicionales de la política. Con absoluto pragmatismo combina su experiencia de vida con la militancia, los ordenadores de la teoría política con las pautas de la moral y en un rato de domingo busca hacer la síntesis ante su militancia.

Entre las reivindicaciones plebeyas y la política liberal burguesa

A Grabois le toca “soltar el martillo y agarrar el serrucho”. Marca a fuego una división entre las políticas reivindicativas que desarrollan en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y su rol en lo que se viene de cara a las elecciones de 2019.

Hace un llamamiento a preservar herramientas como la CTEP y el triunvirato que conforman junto a la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie desde el 7 de agosto de 2016 en aquel San Cayetano.

Para el dirigente existe una “Política con ‘P’ mayúscula que es para transformar la realidad en base a imperativos categóricos como la igualdad, la libertad, la fraternidad/ sororidad, que en la vida cotidiana se expresan en cosas concretas como tener cloacas en los barrios” y que entra en tensión con “esa política con ‘p’ minúscula que refiere la a intervención política superestructural electoral, que es básicamente definir cargos”.

Es cierto que la división entre lo político y lo social es un error conceptual, pero nosotros creemos que la división de tareas e incluso de identidades, en este momento de la historia y en este lugar del mundo hay que hacerla con herramientas distintas” dice.

A largo plazo lo suyo no pasa por las elecciones y encara con ese perfil el asunto. “Supongamos que nos va bien con la táctica electoral y cometemos el error de subordinar las herramientas sociales reivindicativas a lo electoral, el sistema político nos va a cagar y esto es un problema del sistema no de las personas” dice.

Mientras va calmando el sol que había castigado buena parte de la jornada, baja conceptos para ordenar el debate e incorpora tensiones en tópicos comunes para la militancia:

  • Orientación general de la conducción, iniciativa de la militancia

“No estamos más en la época donde los generales dicen ‘vamos para acá’ y arrancamos todos” asegura Grabois. Todo lo ejemplifica desde el barrio, las movilizaciones y el armado electoral, para concluir con el primer punto: “Desde ya que tenemos que estar organizados, pero con iniciativa, no esperar que venga alguien a decirnos que hacer. Con las pocas herramientas que tenemos hay que trabajar fuertemente nuestra línea, porque lo único que vamos a poder hacer desde los espacios de conducción es marcar una orientación general, estamos en el fin de las formas tradicionales organizativas, no existe más el chabón que de arriba para abajo ordena todo y menos en nuestro sector. Acá empieza lo de la autonomía relativa con orientación general”.

  • El Frente Patriótico: entre los trazos gruesos del armado electoral y las reivindicaciones sectoriales

“Planteamos una estrategia nacional de intervención electoral. Así como en la política con P mayúscula importa la construcción de poder popular de largo plazo, en la política con p minúscula importan los votos. Hablamos de esa maquinaria de guerra electoral y ahí tenemos que tener una estrategia para ganar, no es testimonial. Ahí planteamos la idea de Frente Patriótico que es una gran interna de la oposición con todos los que podamos sumar. El otro día Pino Solanas dijo ‘hay que sumar a Alfonsín’ y a mi me agarró una cosita pero después lo pensé y tiene razón. Yo dije que había que sumar a Massa y casi me acuchillan, pero no me cabe la menor duda porque este frente no es para hacer ideología ni para construir poder popular, es para ganar las elecciones. Sumarlos quiere decir que tiene que haber internas y nosotros ya elegimos una candidata, una señora que se llama Cristina Fernandez de Kirchner”.

CFK en el Artigas es aplaudida con cierta timidez, Grabois lo registra y aprovecha para mantener la tensión de su auditorio con un “como les cuenta aplaudir a los zurditos”. Las risas lo autorizan a seguir bajando línea, en tiempos de confusión generalizada la militancia necesita claves para condimentar la ensalada política que se está armando.

“Hoy lo que traza la linea del frente patriótico es la anulación irrevocable del pacto entre Macri y el Fondo Monetario Internacional. Nuestra línea en ese frente es la candidatura de CFK y el problema que tenemos para aplaudir es que nos cuesta asimilar y bancar la línea. No tenemos que convertirnos en soldados de nadie ni tenemos que sentirnos con vergüenza por bancar nuestra línea”.

Amplía el asunto de los trazos gruesos y finos con un tema polémico y en absoluta minoría, desde donde está sentado, casi en soledad. “En el frente patria grande tenemos pañuelos verdes y un montón de compañeras que no están de acuerdo. Y el que no entiende eso se está equivocando de lugar. No quiere decir que las compañeras no hablen de lo que quieren pero tampoco vamos a ocultar a las otras compañeras. Cuando salimos de la presentación del frente en mar del plata había compañeras con pañuelos celestes a las putiadas porque son evangelistas. Si no podemos asimilar nuestra linea que es plural vamos a militar a media maquina y vamos a perder. Tenemos que entender que en el frente patriótico y en el frente Patria Grande tenemos que ceder parte de la agenda ideológica de cada grupo. Esto sucede en los frentes pero no en los componentes de ese frente que son Vamos, Tres Banderas y Nueva Mayoría y menos en los individuos que deben sostener en esos espacios la postura”.

  • La línea del Frente en el marco de una gran interna opositora

La candidata es CKF, desde la presentación en Mar del Plata, Grabois lo viene repitiendo bajo el mismo lema: “Cristina sí, pero sin corruptos ni hipócritas”. Así sintetiza el perfil propio del Frente Patria Grande, esa es la línea en el marco de la interna que proponen para dirimir el liderazgo del Frente Patriótico.

Y agrega: “sabemos que un corrupto es el que se sirve de la plata del Estado para enriquecerse, sabemos que hubo muchos y nosotros vamos a ser muy malos con ellos. Ahora, durante la campaña y si llegamos a ganar vamos a ser peores todavía. Nuestro perfil tiene que ver con purgar el campo popular de los hijos de su madre que se meten en el bolsillo la plata de los pobres”.

Para los hipócritas, el dirigente define a “los que hacen la revolución con el pico y participan de procesos como la concentración de la tierra, las condiciones de los barrios populares y la situación de los trabajadores de la economía popular. Hipocresía es tener a Milani o a Berni que es como Patricia Bullrich pero pelado y hay que decirlo y hay gente que se va a enojar y ¿qué le vamo’ a hacer?”.

En ese marco explica que “hay una falta de perspectiva revolucionaria tal que planteos reformmistas como el que estamos haciendo parecen ‘gûau’ porque no tenemos nada con que asustar a la burguesía, realmente lo que hay a la izquierda nuestra es la pared”.

La intención de Grabois de cara al 2019 y en el lío del campo nacional y popular, es  “poder tener relación de fuerza favorable y para eso primero tiene que haber un movimiento popular pujante que vaya a putear a los mismos que votaron si es necesario para que se firme el cheque o lo que sea, y además tenemos que aportar algo, algo distinto al Frente Patriótico”.

Cuando se refiere a los aportes que puedan dar en el proceso, remarca la perspectiva desde abajo del asunto. “Yo lo digo de forma muy bruta. Para no dar vueltas y que se entienda le digo ‘Cupo Pobre’ y es la condición que hay que imponer: que el 33% en todas las listas y en todas las mesas de oradores y en lo que fuera, tienen que haber compañeros de las barriadas, de la economía popular”. Mira la mesa y suelta que “Diego Motto me cagó”. Acompañado de Silvia Moglie y Carolina Francia, la única que viene del San Fermín es Andrea Monzón. Si Grabois sale de la ecuación, los números cierran. La tribuna lo acorrala diciendo que en lo local “están representados los sectores populares” y el cede a su forma: “lo vamos a discutir después”.

Cuando terminan las risas encara el final con algunos puntos más: definición de un programa claro, estudio de las herramientas electorales, la instalación de la marca Frente Patria Grande, y ordenar a la militancia para el proceso electoral sin perder la construcción desde abajo y a largo plazo.

“Como en todo lo concreto hay que tener claro que queremos sacar como saldo de este proceso. Más allá de ganarle a Macri y pelear políticas públicas para los barrios. Estoy hablando de nuestras candidaturas y de qué tenemos que tener claro porque vamos a tener que negociar sabiendo muy bien qué queremos y qué no queremos, qué podemos y qué no podemos y tener todo esto sistematizado” apunta.

Un reflector le hace el aguante porque el sol salió del horizonte hacía ya varios párrafos. Fue una jornada larga para los pibes y las pibas que escucharon el mensaje y tomaron nota para seguir discutiendo. En el Centro Cultural no hay más de 50 ó 60 personas, en su mayoría militantes del espacio. Por Instagam y Facebook, la reproducción del vídeo con su discurso suma más tres mil. El manifiesto Grabois no llega solo a los propios, interpela también a los ajenos y busca la tensión para iniciar un proceso de debate con el objetivo puesto en la conformación del Frente Patriotico.

El domingo Grabois abrió una tranquera, tiró un guante, curso invitaciones. Sobre el cierre vistió todo de epopeya para endulzar la conversación que buscan con diversos sectores: “Todos los militantes que trabajemos en el proceso electoral lo haremos en función de un acontecimiento de naturaleza histórica, un punto de inflexión que va a ser absolutamente determinante. Si se consolida la política de la chetocracía en 2019 va a ser muy difícil cambiar la historia. Tenemos que poner todo nuestro corazón y toda nuestra inteligencia, junto con nuestra capacidad de desprendimiento en un objetivo superior para derrotar a Macri, poner un gobierno popular y desarrollar un programa de transformación para nuestros compañeros y compañeras”.

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