Los cien días del pueblo laburante

Hernán Gaitán
Hernán Gaitán
Trabajador de Cartocor, vecino de Cortinez

Pasaron cien días del gobierno de Milei y los que vivimos de nuestro trabajo, los más humildes, no recibimos un centro. A los ya conocidos problemas de flexibilización y precariedad laboral que hace décadas sufrimos, debemos sumarle la criminal pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Hace casi diez años soy operario en una reconocida fábrica de cajas, una de las más grandes productoras de cartón del país. Muchos de mis compañeros de trabajo el año pasado decían que el país necesitaba un cambio, que la situación estaba cada vez peor para nosotros.

Y ahora lo que se escucha en los pasillos o en el bondi es que la plata cada vez “rinde” menos. Que es una odisea llegar a fin de mes con un peso en el bolsillo. 

Está claro que la caída del salario tampoco es un problema nuevo, es una tendencia que se arrastra hace años. El gobierno anterior, tampoco fue la panacea para las masas asalariadas. No obstante, los salarios, junto con las jubilaciones, vienen siendo los grandes perdedores de la era Milei. Según el Indec, solo en diciembre, el índice de salarios se incrementó un 8,9%, muy por debajo del 25% de inflación para ese período. Estamos diciendo que solo en un mes se produjo un derrumbe del 13% del poder adquisitivo.

Esta monstruosa pérdida del salario se traduce directamente en la caída del consumo de bienes y servicios, y se ve reflejada principalmente en el deterioro de las condiciones de vida.

Van un par de botones de muestra al respecto. Cada vez son más los compañeros que recurren a las horas extras para engrosar el sueldo a fin de mes (situación que va a contrapelo de lo que sucede en otras empresas de la ciudad que se encuentran suspendiendo trabajadores ante la baja productiva).

Es moneda corriente que trabajadores, que accedían a una prepaga o enviaban a sus hijos a instituciones educativas privadas, hoy se encuentren con que sus ingresos no aseguren cubrir sus necesidades básicas. 

Este es y va a ser un año complicado para el pueblo laburante. Al plan sistemático del gobierno de avanzar sobre los derechos ya conquistados y al ultraje de los sueldos, hay que sumarle la tibia respuesta y el paso de tortuga de las centrales sindicales a la hora de ponerse a tiro con demanda de los trabajadores. ¿Cómo es posible que todavía se sigan negociando paritarias con sueldos por debajo de la línea de pobreza?

Está claro que la intención es que la crisis la paguemos quienes le ponemos el lomo a diario. Nada de esto es una novedad, nuevamente la realidad nos llama a dar respuesta e históricamente como pueblo hemos sabido darla. No quedará otra que encontrarnos y construir una Argentina Humana.

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Hernán Gaitán
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Trabajador de Cartocor, vecino de Cortinez

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