Fotos: Victoria Nordenstahl

En un fragmento matutino Rafael Bielsa habló de todo. El ex canciller de Néstor Kirchner y referente santafesino del peronismo se refirió a la cuestión generacional, honestidad y transparencia, y no escatimó en autocríticas. Un diplomático pero sin filtros pasó por Luján.

En una carrera intensa en la política, el rosarino Rafael Bielsa acumuló una trayectoria interesante durante el anterior período de gobierno. Fue Ministro de Relaciones Exteriores desde el comienzo de la gestión de Néstor Kirchner, luego diputado nacional. Camino a la gobernación de Santa Fe le ganó la interna a Agustín Rossi pero finalmente perdió con Binner.

Bielsa tiene muchas virtudes para el arte de la política pero algunas se destacan por sobre otras: autocrítica y bajada de línea clara, sin vueltas ni filtros en una mañana por Luján.

En el marco del ciclo de charlas “Desafíos 2019” que impulsan diversas organizaciones políticas, Bielsa llegó acompañado de su hijo Laureano al Club Atlanta para encontrarse con la militancia y la dirigencia local.

El pibe que no alcanza los 27 años rompió el hielo contando como es militar en tierras hostiles para el peronismo y arrebatarle algunas medidas al PRO porteño. Laureano participa de las comunas porteñas y tradujo su experiencia en la búsqueda de conformar una política multisectorial. “Muchas cosas cambiaron, pero el humano se sigue ordenando en función de los intereses de su sector. Por eso el territorio nos impone buscar a aquellos actores con los que nos podemos entender”.

Ejemplificó su breve turno como orador contando como disputaron a los legisladores de Larreta el Buenos Aires Design. Recientemente pudieron echar atrás la intención de los amarillos de darlo en concesión al privado por 70 años. “Una venta encubierta al privado. Pero pudimos detenerlo generando colectivos con los artesanos y hasta con quienes pasean perros. Encontramos cosas en común hasta con la gente que le molesta el ruido cuando quiere dormir” contó el muchacho.

Tras los aplausos el padre lo abrazó, aclaró que era la primera vez que disertaba junto a su hijo y arrancó con lo suyo.

El auditorio, en el fondo del Atlanta se componía de varios cuerpos, entre ellos concejales de la oposición, ex intendenta y los que buscan serlo de cara al año entrante. Pero el ex ministro no trajo recetas mágicas, ni vino para cumplir. Prefirió pararse y dar algunas vueltas para ir soltando ideas a lo largo de una hora y pico.

“Me gusta pensar que mi generación que se abrió paso en los ’70 tendría que librarse del equipaje de los cargos públicos, lo electoral, ejecutivo o lo que fuere y asumir una posición diferente. Más que nada una posición de puentes de conocimientos” soltó de arranque.

Antes de cumplir la edad de su hijo a Rafael ya lo habían perseguido, torturado y se había exiliado. Otros tiempos. El hombre de las relaciones internacionales había venido a hablar justamente de su experiencia en la materia, pero en el camino se dejó llevar por otros rumbos. “No voy a hablar de esa cuestión. Total después pasamos a las preguntas y si quieren saber de eso, charlamos. Pero hay un tema más importante y no me lo quiero perder”.

Bielsa tomó el libro “La Argentina Agropecuaria” que recientemente publicaron Mempo Giardinelli y Pedro Peretti, lo elogió y construyó una metáfora para su charla. “Este libro en esa área se ocupa de hablar de que nos equivocamos, hablo del gobierno de la política de la que fui, soy y seré parte” dijo.

El hombre todavía estaba en la introducción. “Nosotros no hicimos una autocrítica. Por eso subrayo las obligaciones de mi generación. A nosotros no nos toca arreglar lo que hicimos mal, eso le toca a ellos” dijo mirando a su hijo que no le perdía mirada desde la mesa.

“Nosotros tenemos la obligación de sentarnos en una mesa y escribir nueve libros más que se sumen a este de Mempo y Peretti. Lo mismo pero en educación, tecnología, seguridad, etc. Tienen que ser libros descarnados. Que hablen de un populismo sustentable por ejemplo. Nosotros nos debemos esa decena de libros para evitar que las discusiones sean tan genéricas y cuando se pueda medir dejemos de opinar y empecemos a ver porcentajes y cifras para cerrarle la boca a cualquier charlatán de la televisión” metaforizó el disertante.

En el diagnóstico político el hombre prefirió no abundar. Le bastó con decir que “Argentina está en una extraordinaria peligrosidad. Está amenazada la estructura básica de nuestra nación como tal. Me refiero a nuestro pacto de convivencia, de sentir que la suerte que corre una persona sin ingresos, es mi suerte. Nunca desde el retorno de la democracia sentí que estaba tan amenazada la patria” manifestó arrancando el primer aplauso espontáneo de la mañana.

Como todo padre que se precie de tal, Bielsa volvió a mirar a su pibe para preguntar “¿Qué país les dejamos?” y luego volver al ruedo. “No me dan ganas de enojarme con un gobierno que fue elegido de forma democrática, tengo ganas de entender ¿por qué fueron elegidos?”.

“Hay un tema con esto de llegar rápido. Hay que llegar a su debido tiempo. Porque si mañana nos dan el poder ¿para qué lo queremos?, ¿sabemos qué es lo que hay que hacer?, ¿tenemos los cuadros?” cuestionó.

Durante algunos minutos puso el ojo de lleno en la dirigencia: “Lo que viene no es para amateurs, no es para improvisados, es para especialistas, que además deben ser valientes, que tengan mucho coraje. No hay espacio para la improvisación” expuso Bielsa y ponderó de forma explícita lo prestigioso por sobre lo popular.

Luego planteó tres puntos inexorables para tomar nota: el avance de la tecnología, la cuestión de género y, la transparencia y honestidad como elemento de lo político “llegaron para quedarse” a decir del santafecino.

Es común escuchar a dirigentes políticos referirse a los primeros dos. Pero la transparencia y honestidad suele ser tema de intelectuales. Rafael Bielsa es un poco de cada cosa y por eso explica el punto desde su perspectiva.

“Yo creo que es la primera vez que la honestidad viene planteada por parte de los negocios, porque aumenta los costos de transacción. Como cada vez hay menos intervención humana, las utilidades son más chicas y el margen está en las cantidades. En ese esquema no se admite la falta de transparencia porque afecta al mercado. Y esto se da en un mundo horrible, en pleno capitalismo, con monopolios, pero es así y hay que entenderlo” hipotetizó Bielsa.

El santafesino cosechó un absoluto silencio durante su intervención, pocos pero espontáneos aplausos, caras de todas las formas y colores y sobre el cierre no perdió oportunidad de mostrar que su fuerte es la diplomacia.

Se despidió citando a Carrió con aquello de “vienen por todo” para advertir que el gobierno de Cambiemos “es un proyecto de clase. Pero a mis cachorros, a mi familia y a mí, puesto no me llevan y sé lo que hay que hacer. Muchas gracias”.

Fotos: Victoria Nordenstahl

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