Archivo Ladran Sancho. Foto: Julieta Brancatto

Terminó la Liga Municipal de Fútbol Femenino, torneo que reunió equipos de Luján y alrededores en las categorías sub 14, sub 18 y mayores. El fin de semana pasado la escuelita del Barrio San Jorge y Atlético de Luján dieron la vuelta y festejaron la construcción popular de un fútbol más inclusivo. 

La segunda edición de la liga de futfem, tuvo su final en el polideportivo, en las tres categorías. Tras un año más de organización y autogestión para un fútbol inclusivo y comunitario, Ladran Sancho conversó con Norma Catalán, también conocida como Yeyi, técnica y referente de la escuelita del Barrio San Jorge, quien participa en la organización de la liga junto a DTs de Luján y al rededores.       

En la categoría sub 14, la escuelita tenía asegurado el podio, ya que sus dos equipos llegaron a la final. Por una diferencia de dos goles, San Jorge A ganó frente a San Jorge B. “Les pedimos a ellas como compañeras que se cuidaran, que disfrutaran el partido y que no se pongan nerviosas. Igual se pusieron nerviosas, cuando entraron los goles jugaron mejor”.  

La final del sub 18, bajo la lluvia, encontró a la categoría más grande del San Jorge, con el equipo de la Escuelita de Fútbol Infantil San Luis Gonzaga. “Les dije, vamos a entrar jugando por el medio y el gol va a tener que entrar por ahí”, explicó la técnica del equipo. Ayelén Funke fue la autora del primer gol.

“Lo hizo como queríamos que lo haga. Les pedí que se lleven a las jugadoras hacia las puntas y que Aye enganche por el medio. Dicho y hecho”, agregó entre risas. Además, resaltó la actuación de Juliana, la arquera de ambas categorías, que con solo catorce años terminó el torneo con la valla invicta. 

Cuna de cracks. A pesar de la ausencia del estado, las escuelitas barriales de Luján ven nacer y crecer a jugadoras de largo aliento, que llegan a equipos más grandes. Es el caso de dos de las campeonas, que tras finalizar la liga buscan crecer en su trayectoria deportiva en clubes como Flandria y Colón de Carmen de Areco. El sueño de la profesionalización es la ilusión de muchas pibas y futbolistas organizadas que luchan por más recursos para el futfem.

Archivo Ladran Sancho. Foto: Julieta Brancatto

En cada entrenamiento, la escuelita garantiza la merienda y, además del fútbol, se generan momentos de diálogo, sobre la escuela y las experiencias cotidianas. “Este triunfo no es solo de las chicas sino también de todos los que nos ayudan a crecer”, comentó Yeyi.

En ese sentido agregó: “Todo esto lo fue construyendo el barrio, gracias a que ahora tiene una sociedad de fomento, mamás que se ocupan de hacerle la merienda a las chicas. Articulamos con Patria Grande para poder garantizar la merienda y la comida para los días que salimos a competir». 

La hazaña de la selección argentina, clasificada este año por primera vez el Mundial de Francia, y los avances en la lucha por la profesionalización del fútbol femenino ilusionan a las pibas, que sueñan con poder dedicarse tiempo completo al deporte que aman. Sin embargo, aun tienen que gambetear varios obstáculos económicos y culturales.

La DT comentó sobre el día a día de muchas de las jugadoras, que están encargadas de las tareas de limpieza y cuidado en sus casas. “Si sabe que tiene que tomar el micro a las siete de la mañana, ella se levanta a las cinco, cambia a su hermanita, limpia la casa, deja ordenado, porque los padres se van a trabajar. Ella cuida de su hermanita y la tiene que llevar a competir”.       

Lo deportivo es político y las pibas lo saben. Las canciones que corean desde el público, están muy lejos de los tradicionales mensajes cargados de odio hacia la hinchada contraria, con tintes homo y xeno-odiantes. Las letras de las pibas reclaman sus por sus derechos, piden por un espacio digno para entrenar y responsabilizan al gobierno de Oscar Luciani, quién nunca oyó las necesidades del deporte comunitario. 

La lucha por la canchita en el barrio continúa. En el espacio en el que entrenaban, se construyó un jardín, pero a la escuelita de fútbol no se concedió otro lugar, por lo que continúan entrenando en un espacio de la plaza del barrio.

“No es solo la canchita, este es un espacio de contención, vienen a hacer fútbol y es su cable a tierra” y aclaró que son muchas las pibas que practican el deporte Luján y que más de doscientas participan en la liga, que de «municipal» lleva poco más que el nombre. “Esperemos que el año que viene puedan organizarse con el tema de los trofeos, porque es lindo llegar a una final y ser premiada”, expresó Yeyi.  

La construcción de un fútbol comunitario, inclusivo y feminista continúa desde abajo, con todo el empuje de les niñes que no acatan roles de género o mandatos patriarcales, y la fuerza de la autogestión, que construye espacios para crianzas libres y diversas. Como dice la canción: el fútbol va a ser de todes o no va a ser y sí, chavón... llevamos en los botines revolución!

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí