Foto: Julieta Brancatto

El reclamo de las mujeres músicas logró la sanción de una Ley pionera en el mundo. La lucha por más mujeres y disidencias en los escenarios continúa en Luján, con el impulso y la militancia de artistas organizadas.  

El proyecto, que contaba con media sanción en la Cámara de Senadores, fue aprobado por una amplia mayoría en Diputados y tiene como objetivo regular el cupo femenino y el acceso de las artistas mujeres en eventos de música en vivo. Establece un 30 por ciento de artistas mujeres en las grillas de eventos musicales con más de tres presentaciones. 

El comentario misógino del organizador del Cosquín Rock, José Palazzo, fue la gota que colmó el vaso de la violencia machista en el ámbito de la cultura. La falacia de que no hay suficientes mujeres talentosas para cumplir un cupo en festivales sacó a relucir una problemática evidente pero silenciosa: no faltan mujeres talentosas, sobran festivales machistas.

Ladran Sancho dialogó con tres músicas locales que desde hace tiempo militan para construir escenarios más justos, con mayor participación de mujeres y disidencias. Porque, a pesar de la sanción a nivel nacional, la militancia de les artistas sigue en pie. Entre otras expresiones la Asociación Colectiva de Artistas Lujanenses (ACAL).

Sobre esta problemática que comenzó a visibilizarse de la mano de los movimientos feministas, la cantora, docente e integrante de la ACAL, Vanesa González explicó: “Hace algunos años empezaron a salir a la luz un montón de grillas que tenían 100 por ciento de presencia masculina, no había ninguna presencia femenina”. La perspectiva de género que comenzaba a incomodar todos los espacios de la sociedad, llegó también a la música y ese análisis permitió proyectar una nueva realidad. 

“A nivel nacional hubo un grupo de mujeres que empezaron a impulsar el tema del cupo femenino y a trabajar sobre un proyecto de ley. A raíz de esto se empieza a visibilizar un poco más, a salir a luz estas cuestiones”. 

“Como dijo la Bruja Salguero: abran las tranqueras, que vienen las mujeres con toda la fuerza de la Pachamama”, citó Vanesa para ilustrar el empuje feminista, ese grito dispuesto a erradicar las lógicas patriarcales que habitan en todos los espacios. “Nosotras veíamos que acá en Luján era un tema que no estaba en discusión”. 

Foto: Julieta Brancatto

Sobre el debate que ganó fuerza a nivel mediático, Regina Angulo, compañera de Vanesa en el proyecto Manifiestas, explicó: “No estaba instalado para nada. Nosotras venimos hace tres, cuatro años, cuando surgió Comadres. Empezamos a convocar a mujeres que estuvieran en el mundo artístico y armar una especie de varieté”. 

Deconstruir la lógica de competencia y las jerarquías de poder en los proyectos musicales constituye también un desafío contra el neoliberalismo. El «Encuentro de Comadres», en el año 2017,  también representó una respuesta a las desigualdades económicas. “Fue una idea que surgió y después fuimos amansando entre todas, le dimos empuje entre todas. Las que fuimos parte tuvimos una participación activa y sin querer se armó una especie de cooperativa”, comentó  Vanesa. 

Con esa misma lógica y la consigna concreta “por más mujeres en los escenarios” se construyó, en abril de este año, la Peña Libertarias, uno de los proyectos que más aportó a la visibilización de la problemática. “Fue una experiencia súper rica, interesante e intensa. Mucho laburo de gestionar, conseguir recursos, difundir”, recordó Regina. “Fue muy lindo. Lo hicimos en el teatro El Galpón. La idea era que todas pudieran cobrar. Desde la que toca, la que canta, la que baila, la que presenta».

La sanción de la Ley genera además un piso de subjetividad de vital importancia para la efectivización. En este sentido, Florencia Trabichet, también integrante de ACAL, expresó: “Desde el primer festival intentamos cumplir con el cupo. Pensamos en un mínimo de 30 por ciento pero cuanto mayor sea la participación, mejor. En la diagramación de la grilla, uno de los criterios es la representación de mujeres”.

La integrante de Capiquí explicó que el proyecto de ACAL es conformarse como una asociación civil. En ese camino se organizaron en forma de subcomisiones, entre ellas, la de género. “La idea es poder cumplir con el cupo y también capacitarnos para tener las herramientas para abordar otras cuestiones, cómo la violencia de género en el ámbito musical”.

Foto: Victoria Nordenstahl

“En el núcleo más estable somos pocas mujeres. Invitamos a participar a las compañeras. En la medida en que ACAL se vaya legitimando como agrupación, la participación va a ir creciendo. Estaría buenísimo que seamos más mujeres”, agregó Florencia y proyectó: “Creo que esta nueva gestión propuso algunos cambios en cuestión de cultura. Creo que se va a poder gestionar algo para que esto se aplique a nivel local y si el Concejo Deliberante no lo propone, lo propondremos como agrupación”. 

Hoy se escucha el canto de celebración de las históricamente invisibilizadas. Al ritmo de la organización feminista, las mujeres músicas componen una realidad más justa. Estas mujeres que han sabido ser sus propias gestoras y siempre han tejido redes para construir espacios donde tocar, hoy cantan la conquista de un nuevo derecho.  

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