El sábado por la tarde Lezica y Torrezuri fue sede de la final 2017 de Freestyle de Barrio, un evento organizado por jóvenes que buscan difundir la cultura rapera con un mensaje de conciencia social. Con el apoyo barrial y trabajo autogestivo, el estilo libre llegó a Luján para quedarse.

Alrededor de 60 personas se acercaron desde distintos puntos de la zona oeste de la provincia para participar de la jornada. La lluvia no fue impedimento para la difusión de la cultura ya que ante la amenaza de precipitaciones el Centro de Jubilados no dudó en prestar sus instalaciones para que los raperos puedan trasladarse desde la plaza del barrio.

Durante todo el 2017 y con frecuencia mensual, el grupo Freestyle de Barrio organizó competencias de interpretación libre donde se realizaron clasificaciones para el broche de oro de este fin de semana, donde se coronó al campeón anual.

Freestyle de Barrio está compuesto por cinco jóvenes del Lezica con un único objetivo: «Expresar y mostrar lo que tenemos para decir y hacer, nosotros y los pibes y pibas. Y lo importante es que se haga en la calle, en las plazas. Queremos el progreso de todos los pibes del barrio, del oeste y de ahí que siga creciendo».

Made in Lezica. El equipo completo de Freestyle de Barrio. Foto. Julieta Brancatto

De las competencias participan chicas y chicos de entre 15 y 25 años, regidos por una regla: no hay contacto físico. Pauta muy importante porque en las compe se genera un clima de provocación y desafío a través de los mensajes. Sin embargo siempre terminan en un abrazo.

«Más allá de que adentro la batalla es a pura sangre, afuera no se termina ni la amistad ni la hermandad, es cuestión de respeto«, destacaron los organizadores. «El lema del hip hop es el respeto, sin el respeto no podríamos hacer nada de esto porque seria un desmadre. Primero el respeto y despues vemos si rapeamos bien o rapeamos mal».

Es importante señalar que a pesar de recibir colaboración en algunas ocasiones, los chicos de Freestyle de Barrio financian todo con su propio dinero, sin pedir nada a cambio. De hecho el primer premio de la final fueron mil pesos. «Es un orgullo para nosotros, desde la primera fecha venimos bancando todo a pulmón desde nuestro bolsillo», comentaron.

Con el paso del tiempo y la difusión de esta modalidad, los encuentros fueron creciendo notablemente y esperan continuar por esa senda: «Para este año tenemos muy buenas expectativas, es un evento muy concurrido y con buena repercusión, así que esperamos seguir creciendo», indicaron con ilusión.

Rapero yo soy

Todos las competencias tienen sus particularidades pero la batalla entre Valeta (19) y UMBO (14) fue una de las más atrapantes de la tarde de Freestyle de Barrio; por su intensidad y su nivel. Por eso Ladran Sancho decidió conversar con los raperos para saber más sobre ellos. Con historias de vida muy distintas y realidades diferentes, los une una misma pasión: el freestyle rap.

-¿Por qué comenzaste a rapear?

Valeta: Arranqué a rapear a los 14 años. Era una época donde el rap no estaba tan viralizado y difundido en Argentina. Había un par de pibes que rapeaban copado y me gustaba la movida, entonces empecé a ver batallas y eventos en capital y ahí me metí de lleno con el rap.

UMBO: Yo empecé a los 9 años. Mi hermana rapeaba, falleció y yo me dediqué a hacer esto por ella hasta que me empezó a gustar a mí. Ahora conozco a todos los compañeros raperos, empecé a ir a otros lugares y aprendí a hacerlo bien. Yo antes no valoraba nada, ahora los chicos me enseñaron a valorar las cosas realmente que importan.

-¿Cómo te preparás para las batallas?

U: Hay que usar la mente y leer mucho, eso te da las palabras. Tenes que aprender. Yo antes rapeaba mal y decía cosas que no tengo que decir, hasta que los chicos me dieron un libro, empecé a leer y a ganar conocimiento.

V: Fortalecés tu vocabulario y el conocimiento, que es fundamental. Después tenés ejercicios que ayudan, como rapear todos los días con tus amigos y ahí, entre competencias, vas a notar el progreso.

La unión hace al rap. De izquierda a derecha: Valeta, Umbo y Kiro. Foto. Julieta Brancatto

-En las batallas hay mucha provocación hacia el rival, sin embargo nunca termina mal.

U: En la batalla es así, por más que te bardeen, siempre es con respeto. Por eso cuando termina una batalla nos saludamos.

V: Es una religión para nosotros, es un símbolo que siempre queda en el rap. El rap es respeto.

-¿Qué mensaje querés dar a través del rap?

V: Que en todo lo que uno haga, no nació sabiendo. Y si nos gusta tenemos que buscar la unión. Somos un país con una convocatoria de raperos increíble y mientras tengamos el pensamiento de que hay que tener unión, respeto y valores sociales, tenemos que inculcar esta movida y que haya rap por muchos años más.

U: Yo viví casi dos años en la calle y ahí conocí la droga y muchas cosas malas. Hasta que un día un chico me ayudó, me llevaron a un centro de rehabilitación y ahí conocí a un pibe que rapeaba y cuando volví, mi hermana también. Un año después ella falleció y como me encantaba escuchar los temas que ella escuchaba, me dieron ganas de rapear por ella. Entonces los chicos del barrio me ayudaron y me hicieron cambiar y empezar a rapear. El rap nos une.

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