La empresa de alimentos volvió a dar la nota. Esta vez fue denunciada por el Jardín 915 de Carlos Keen por donaciones de alimentos en mal estado. Las trabajadoras despedidas en julio lo habían advertido pero nada cambió en Nevares. “Vergüenza ajena”, sentenciaron los denunciantes.

A la empresa propiedad del clan Romero no le falta nada en su historial. Ubicada en la localidad de Carlos Keen desde su instalación suma denuncias por explotación laborar, suspensiones, despidos, acosos y abusos por parte de sus jerárquicos.

La agachada de las donaciones en mal estado no es nueva. Son varios los merenderos y comedores que han denunciado a la empresa por recibir alimentos vencidos o incluso con insectos. Ahora, se sumó a la lista de testimonios de la mala reputación de la firma, el Jardín 915 de Carlos Keen.

A través de Facebook, la Cooperadora de la institución manifestó su bronca. “Tanto les costaba donarnos una cajita entera,sin abrir. Con mercadería sana y comestible. Así hace las cosas la fabrica Nevares. Sí, la que está en el pueblo de Carlos Keen” informaron.

En el mensaje detallaron que desde la cooperadora acercaron una carta solicitando donaciones para la realización de una kermés prevista para este miércoles en la sociedad de fomento. Entonces desde la firma de alimentos ofrecieron un palet de tortillas de chocolate. “Allí fuimos, agradecidos, expectantes” relataron desde la comisión cooperadora.

El secretario de producción Paulon y el concejal Quarenta de visita en la planta de Carlos Keen.

“¡Qué sorpresa la nuestra cuando abrimos las cajas! Estaban las tortitas pero también estaban abiertas, con moscas y algunos paquetes sin cortar. Como si fueran el descarte de lo mal fraccionado; gracias Nevares querido por la falta de respeto y la falta de solidaridad ante nuestro pedido” ironizaron.

La maniobra de entregar donaciones en mal estado por parte de Nevares fue denunciada en anteriores oportunidades por merenderos y comedores. También lo hicieron las trabajadoras despedidas en el mes de julio pero el hecho solo tuvo repercusión en los medios informativos pese a que en el Ministerio de Trabajo se solicitaron controles y supervisiones; y que desde la Secretaría de Producción del municipio certificaron la producción.

En su enojo, los vecinos de Carlos Keen fueron tajantes. “Gracias por pensar en los chanchos, porque son los únicos que pueden degustar de tu estimada colaboración. Y sobre todo, gracias por pensar en los niños que en teoría iban a comer las tortitas. Vergüenza ajena” categorizaron.

Ante la falta de respuestas de las autoridades y en la impunidad con la que se maneja la empresa, la comunidad apostó al escrache como antídoto pueblerino. “Sigan las autoridades pertinentes obrando de esta manera ,el pueblo entero que sepa de quienes se trata” cerraron.

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