Foto: Ladran Sancho

En la Universidad Nacional de Luján se realizó la jornada “Experiencias institucionales en el abordaje de la violencia de género”, en el marco de la Mesa Local contra la violencia familiar. Las diferentes instituciones brindaron sus herramientas en el tratamiento de la problemática.

Este martes el Auditorio Dardo Dorronzoro fue sede del encuentro organizado por el Departamento de Servicios Sociales de la UNLu, la Subdirección de Políticas de Género y el Centro de Prácticas pre-profesionales de Trabajo Social I, que tuvo como objetivo compartir las modalidades de acción de cada una de las instituciones públicas que intervienen en la prevención y erradicación de la violencia de género.

Distintos profesionales de los espacios que conforman la Mesa Local contra la violencia familiar de Luján, explicaron al concurrido auditorio de qué manera abordan la problemática. Trabajadores y trabajadoras de Fiscalía, Comisaría de la Mujer, Juzgado de Paz, Subdirección de Género, Servicio Social de la UNLu, del dispositivo Nuevas Masculinidades y la coordinadora de Atención Primaria de la Salud, Mirta Courtade, puntualizaron sobre la relación entre sus espacios de trabajo y el tratamiento de la violencia de género.

A pesar de las diferencias de abordaje de las distintas instituciones, las y los expositores coincidieron en la valoración de las acciones interdisciplinarias entre los espacios de trabajo, y la buena relación que existe entre ellos, para poder cumplir sus objetivos comunes. Asimismo evidenciaron la falta de recursos que destina el Estado, como la principal problemática a resolver. “Pelearemos el presupuesto, pero que las ideas no nos falten”, acordaron.

Foto: Ladran Sancho

En el recorrido de la modalidad de abordaje y las herramientas de cada institución, destacaron las tipificaciones de la violencia que hace la Ley 26.485 de protección integral a las mujeres; y problematizaron las situaciones cotidianas con las que lidian las personas que son violentadas. “La violencia es lo más grave, pero la realidad es que muchas mujeres vuelven a sus casas porque no tiene para darle de comer a sus hijos”. Por su parte, el personal del Juzgado de Paz enfatizó sobre la importancia del compromiso ante una situación como esa. “Si conocemos un hecho de violencia, estamos obligados a denunciarlo”, expresaron.

Hacia el final se abrió un espacio de preguntas donde muchas de las consultas fueron dirigidas a las responsables del dispositivo Nuevas Masculinidades (NUMA), quienes sostuvieron que “apostamos a vínculos igualitarios y al cuestionamiento permanente de los privilegios del hombre. Para eso es necesaria la deconstrucción de los roles y estereotipos machistas que son aceptados por la sociedad; y hacerlo con un abordaje integral para combatir todas las aristas de la problemática”.

Además explicaron que “trabajar con víctimas de violencia es complejo, pero trabajar con quien la ejerce es todo un desafío. Los violentos están desesperados por justificar sus acciones. Les explicamos que no estamos para juzgarlos pero sí para escucharlos respecto a lo que les pasa y abordar el por qué de sus acciones. Apostamos a este dispositivo porque creemos que estas conductas se pueden desaprender. Es un proceso constante de desnaturalización y problematización, porque la violencia se aprende, no se nace siendo violento”, concluyeron.

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