7.2 C
Luján
viernes, 7 mayo 2021

La vida de las plantas

En el año 2020, la bióloga María del Valle Lazcóz tuvo una idea: compartir sus conocimientos sobre las plantas en uno de los lugares más prolíficos en especies de flora y fauna en Luján: la Plaza Colón.

Que nuestro oráculo sea la Naturaleza.
Marta Diodatto

 

Las plantas han estado presentes en nuestra vida desde siempre. Para algunas personas, son causa de maravilla y embelesamiento; las tenemos en nuestras casas, las buscamos y las cuidamos. Otras personas ven las plantas como algo que está ahí, formando parte del paisaje en momentos de esparcimiento. Algo cierto es que, para casi nadie, pasan desapercibidas. Quienes las consideramos parte de nuestras vidas, comprobamos que las plantas son motivo de sostén, de descubrimiento constante, de sanación y de consuelo. No olvidemos que en muchas tradiciones, son vistas como espiritualmente simbólicas, revitalizadoras, curativas e intermediarias con el mundo divino.

Volviendo a nuestra realidad cotidiana, existe un espacio en Luján por el que todas las semanas circulamos. Campo de pastoreo en tiempos coloniales, es hoy el hogar de más de 130 especies de plantas, árboles y animales. Ese espacio es la Plaza Colón. Allí, dichas especies entregan su belleza y conocimiento a quienes gusten detenerse y aprender los tesoros que esconden. Una de esas personas, es la Bióloga María del Valle Lazcóz.

Desde el año 2020, Valle organiza, siempre con los protocolos y los cuidados pertinentes, un Tour Botánico por la plaza. Provista de lupas, filminas y láminas de especies vistas por microscopio, cuenta la historia de estos árboles y plantas, enseña a apreciarlos desde una mirada ancestral, y nos conmueve con su sensibilidad única.

Nos encontramos para conversar con ella, en uno de sus lugares predilectos de trabajo.

El recorrido por la plaza está armado de forma tal que vamos adentrándonos a conocimientos cada vez más específicos sobre sus plantas. Valle nos enseña los conos (estróbilos, femeninos en este caso) de la Thuja orientalis.

¿Cómo se te ocurrió iniciar un recorrido botánico en Plaza Colón?

Como siempre, de cada cosa que surge en la historia de la vida y la evolución, el motor es la necesidad. Esa necesidad surge cuando, de los dos trabajos que tenía en UNLu, me quedé sin uno. Mucha gente me sugería presentarme a otros cargos o hacer un doctorado, pero yo pensaba, «si voy a empezar de vuelta, quiero empezar con algo que realmente ame». Y yo amo estar en la naturaleza. A la vez, me fascinan la docencia y comunicar todo lo aprendido; ahí fue cuando esta idea comenzó a tomar forma.

Empecé el verano del año pasado. Justo me agarró la pandemia. Lo hice en Córdoba en un área natural que conozco y apenas vine arrancó la cuarentena. Elegí esta plaza, porque es simplemente majestuosa. En la asignatura de Botánica de la UNLU, hemos venido a hacer trabajos prácticos, por su gran diversidad.

¿Qué podés contarnos sobre las especies de esta plaza?

Algo muy llamativo, es que aquí no hay pinos -ante nuestra mirada de sorpresa, Valle se acerca a un árbol y nos explica-; generalmente, a esto le decimos pino. Pero no; es un cedro. Sucede que tenemos asociada la idea de pino a aquello que es de forma cónica y lo de coníferas, en realidad, no viene por la forma de cono, sino por los estróbilos, a los cuales se les llama cono.

Inmediatamente, Valle saca una lupa y nos muestra cada una de las pequeñas hojas del ejemplar, en forma escamosa. Nos resulta increíble ver como la hoja de la planta, que generalmente concebimos como una lámina expandida, pueda tener miles de otras formas

En esta plaza encontramos árboles maravillosos. Solamente por mencionarte algunos, hay Ceiba speciosa (Palo borracho). Schinus areira (Aguaribay), Araucaria angustifolia (Araucaria), Cortadeira selowiana (Cortadera) Opuntia ficus indica (Cactus), Hibiscus rosa sinencis (rosa china) Cedrus Atlántica (Cedro). Muchas especies, diría la mayoría, no son autóctonas: fueron traídas de numerosos lugares del mundo, especialmente de Europa y de Asia. Ya sabemos que, en la época colonial, lo nativo se menospreciaba. Ahora estamos cambiando eso. Es necesario darle lugar a las especies nativas, sin dejar de lado, por supuesto, a las demás. Pero nuestra flora debe crecer y preservarse, en pos de dar lugar también a la fauna que vive gracias a ella.

Cedrus Atlántica y sus hojas aciculares.

¿Cuál es la importancia de preservar lo autóctono?

Es importante saber que, a pesar de lo linda y estética que pueda ser una plaza, no deja de ser un reservorio de diversidad. No es solo un lugar de esparcimiento para nosotros: es el lugar donde viven miles de especies. Es su casa.

En los últimos años, se estuvo brindando un especial interés a los efectos de las plantas en nuestras vidas. En Japón, existe algo llamado Shinrin Yoku, o Baño de Bosque; es una práctica consistente en pasar tiempo en el bosque, e invita a curar espiritualmente a las personas que lo practican. Esta práctica se reproduce en países como Estados Unidos y en muchos lugares de Europa. Sin embargo, mucho antes de los baños de bosque, de las salas verdes y de la práctica del cultivo como una actividad enriquecedora para nuestra existencia, existieron personas que comprobaron los auténticos beneficios de retirarse a la naturaleza.

¿Cómo fue tu camino en este oficio? ¿Quiénes fueron tus influencias?

Además de mi formación en la UNLu, espacio que amo, aprendí muchísimo con Marta Diodatto, que fue una gran maestra en mi vida, una mujer con una gran sabiduría. Con ella pasé un tiempo, observando y tomando plantas bajo la cosmovisión comenchingona. Lo que ellos tenían, era un profundo respeto por todas las formas de vida. Entendían la sabiduría y el conocimiento que atesoran las plantas. Entonces, toda su toma de plantas está basada en la observación. Por ejemplo, Aguaribay es una planta que se puede expresar en tinturas, regula la temperatura, además de desparasitar. Todo esto lo descubrieron los originarios a través de la observación, y eso los llevó a entender la esencia de ese ser. Esto es algo que a nosotres, en nuestra cosmovisión mayormente positivista, nos cuesta mucho esfuerzo. Nos cuesta, además, mucho en términos de vida y de ecología. Recordemos que la ciencia ortodoxa, lo que hace es destruir la muestra para estudiarla. En cambio, ellos lo hacían simplemente observando, y probando sobre ellos mismos, claro. Todo eso me ayudó un montón, y me hizo entender que había otra forma de estudiar la naturaleza, y no sólo eso: había otra forma de vivir.

La Plaza Colón invita a ser recorrida y apreciada con los conocimientos sobre sus distintas especies.

¿Y cuál te parece que sería esa forma?

En mi caso, esa forma me la fue brindando la Sindromenología, que es el estudio de la naturaleza humana estrictamente basado en las leyes físicas y aplicado a la sanación, es decir a la superación de las problemáticas vitales de los seres humanos. El organismo es todo; es una unidad. Mente, cuerpo y espíritu. Todo organismo tiene un espíritu; también las plantas, porque eso viene dado por el sentir. Es difícil sobrevivir en este mundo un segundo sin hacer uso de nuestra sensibilidad, y está probado que las plantas sienten. Cada ser es energético. Con esa energía, podemos hacer un montón de cosas: transformarla, conservarla, reciclarla.

La planta tiene una parte en su organismo que coordina todo su hacer, porque por más que uno la vea quieta, está haciendo cosas. Por ejemplo, no hay UNA planta que no sea peligrosa para al menos un ser vivo ajeno a ella. Es su manera de preservarse. Están hace miles de años, y desarrollaron modos de defenderse para poder seguir aquí porque -a diferencia nuestra- no tienen la capacidad de trasladarse.  Todo lo viviente es un organismo en su triple constitución. Y hasta que no entendamos eso, nos será difícil entender la vida.

Con su entusiasmo y magia, Valle nos muestra cualidades de las plantas que nunca hubiéramos imaginado.

Eso aprendiste, después de tantos años en comunión con las plantas.

Yo creo que muchas personas estudiamos las plantas. Y esto va más allá de hacer una carrera de eso. Cuando te gusta mucho algo, buscas ir más allá. Ves la forma de reproducirlas, de cuidarlas, de tomarlas. Siempre con el respeto que se merecen. Y fijate que, después de todo lo que castigamos a la naturaleza, y en un contexto pandémico como éste, ellas siguen aquí. Brindándonos la posibilidad de recrearnos, de compartir con distancia un momento que nos enaltece y nos refresca. Las plantas me enseñaron la diversidad que existe en este mundo, y eso no se cuestiona. Cada planta es diferente a la otra, y eso no le impide ser y crecer. Eso es maravilloso.

«Es muy importante que los lujanenses puedan disfrutar de todo lo que esta plaza tiene para dar, ¡y cuidarla!», dice Valle.

Nuestro recorrido termina bajo el árbol Ginkgo Biloba, una especie que lleva en nuestra tierra 280 millones de años. Sobre nuestras cabezas, los pájaros se comunican con estridencia mientras regresan a sus nidos. Cerca de nuestros pies, las hormigas trazan caminitos a sus hormigueros que nos recuerdan a las ramificaciones de un árbol. Permanecemos en silencio, hasta que Valle observa: Cada ser existente es una forma diversificada del mismo organismo inicial; con sus idas y venidas, con sus extinciones masivas. La vida se fue regenerando y dando diversas formas. Por eso es que guardamos patrones ancestrales. Venimos de ahí, con sus diferentes ramas y procesos de especiación, pero es innegable que compartimos ancestros comunes. La vida sigue inventándose.

Ginkgo Biloba, un árbol oriental que nos acompaña con su inmensa sabiduría.

Terminando este paseo, me gustaría saber, en tus palabras… ¿Quién es Valle?

Valle es una persona que busca sobrevivir, crecer, ser la mejor versión de ella misma. En agradecimiento de todas las personas que me ayudan, de las situaciones que me posibilitan aprender. Soy un ser que vive en gratitud desde hace unos años. Y en abundancia, tenga lo que tenga, y como sea que esté.

… como las plantas.

(Valle asiente, emocionada) Como las plantas.

«Me siento plena y feliz con estos paseos. Los hago en otras plazas, y nada de lo que yo recorrí se compara con Plaza Colón», dice Valle.

Aquellas personas interesadas en realizar el Paseo Botánico pueden comunicarse con Valle al 2352522069 o a través de Facebook en la página «Paseos Biológicos: biología para toda la gente». 

Lo más leído en Ladran Sancho

La vida de las plantas

En el año 2020, la bióloga María del Valle Lazcóz tuvo una idea: compartir sus conocimientos sobre las plantas en uno de los lugares más prolíficos en especies de flora y fauna en Luján: la Plaza Colón.

Lo más leído en Ladran Sancho

La vida de las plantas

En el año 2020, la bióloga María del Valle Lazcóz tuvo una idea: compartir sus conocimientos sobre las plantas en uno de los lugares más prolíficos en especies de flora y fauna en Luján: la Plaza Colón.

Una mirada colectiva del trabajo

El mundo del trabajo es tan plural como miradas existen, es por eso que abrimos este espacio junto con fotógrafes amigues para construir una mirada colectiva de los y las trabajadoras en nuestro día.

Ocio Programado. Capítulo 3

Ladran Sancho abre una nueva puerta a la combinación entre artistas locales cada domingo de ocio programado. Agustina y la noche, hasta el amanecer; junto a los acetatos desparramando colores de Lucía.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Querés recibir una selección de noticias en tu correo una vez por día?

Gracias! 

Si no ves los correos en tu bandeja de entrada revisá tu carpeta de correo no deseado y agreganos a tu lista de contactos.