La “Ley de Regularización Dominial” presentada por la CTEP y las distintas organizaciones de la Economía Popular consiguió media sanción en Diputados. En este contexto de crisis económica y endurecimiento de la política de Cambiemos hacia los sectores que dependemos de un salario para pelear la vida en el cotidiano, la noticia generó intriga, dudas y un poco de emoción.

Por Pedro Vargas * y Diego Motto ** para Ladran Sancho

Un poco de historia

El neoliberalismo se caracteriza por concentrar riquezas en pocas manos, y dejar fuera del acceso a una vida digna a amplios sectores del pueblo. De eso se trata, en pocas palabras, un proyecto neoliberal.

En Argentina, las y los afectados por esta lógica sistémica han logrado conformar un movimiento con la potencia necesaria para construir una agenda de reclamos propia, y avanzar en acuerdos positivos para mejorar la vida de esta franja de la sociedad, expulsada del acceso a servicios, bienes y derechos establecidos hasta en la Constitución Nacional.

Una de las pocas leyes favorables a los sectores populares sancionada durante el gobierno de Cambiemos fue la “Ley de Emergencia Social”; Ley que promueve una serie de reivindicaciones que van desde dar estatuto de trabajo a múltiples changas, labores comunitarios y cooperativos, hasta reconocer como parte de conglomerados urbanos los asentamientos y barrios populares en los que viven miles de familias argentinas, en los suburbios de todas las ciudades grandes y medianas del país.

Entre agosto y noviembre de 2016 los movimientos sociales realizaron varias movilizaciones hasta lograr la Ley de Emergencia Social. Foto: Gentileza de La Tinta

Es decir, visibilizar, incluir, volver materia de política de Estado a quienes el neoliberalismo coloca en el lugar del descarte y de la exclusión.

El movimiento que agrupa a las y los trabajadores de la Economía Popular, además de lograr reivindicaciones, trabaja y planifica a mediano plazo. En algunos aspectos, la sociedad argentina está marcada por la lógica del neoliberalismo desde hace décadas.

Para desandar algunas de esas heridas abiertas, se requiere voluntad política, vocación de transformación, y trabajo en etapas.

Es así que ni bien se conquistó la aprobación de la Ley de Emergencia Social, la CTEP concretó la estructura que dio origen al Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap) y elaboró un sistema digital a través del cual más de 1000 encuestadores y encuestadoras de todo el país lograron relevar zonas que no estaban registradas en más de 4500 barrios desde Ushuaia a La Quiaca.

Un año después, la misma CTEP puso a la base de datos centralizada del ReNaBap en cruce con otros organismos del Estado como la Anses, para comenzar con la entrega de Certificados de Vivienda a cada familia. Este certificado permite demostrar domicilio fehaciente ante múltiples organismos, ya sea empresas de servicios públicos, Afip, Anses, etc, rompiendo el círculo vicioso que pone en desventaja a quien no puede demostrar domicilio al momento de intentar progresar en la vida por medio del comercio, el monotributo, el acceso formal a diversos servicios, o incluso el acceso a algún beneficio previsional o de carácter universal.

Durante 2017 vecinos de barrios populares recibieron sus certificados de vivienda familiar. Foto: Julieta Brancatto

Los Certificados del ReNaBap eran tomados con estatuto y valor legal diverso según el perfil de gobierno provincial o municipal, o la política hacia clientes de las distintas empresas prestadoras de servicios públicos. Lo pantanoso y trabado que resultó la situación en algunos casos, llevó a que la CTEP redoble la apuesta y dispute la “Ley de Regularización Dominial” que la semana pasada obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.

La contundencia de la votación (100% de votos positivos) y los apoyos previos conseguidos por el proyecto dan cuenta de las amplias posibilidades que tiene el proyecto de ser aprobado en la Cámara de Senadores. De darse esa situación, el Estado se haría cargo de comenzar los debidos trámites de expropiación, se establecería una metodología cierta para resolver estas situaciones dominialmente a favor de las familias asentadas, y se suspenderían desalojos en estas zonas por 4 años.

¿Y por Luján cómo andamos?

Luján es una ciudad de dimensiones medianas, si se la coloca en la tabla de distritos de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el ReNaBap tuvo que dedicar bastante trabajo. Entre barrios y localidades, fueron censados 13 zonas del Partido de Luján, lo que da cuenta de un índice muy bajo de regularización dominial.

Puede aducirse, como origen o causa de este fenómeno, que la presión por el valor del suelo es un fenómeno relativamente nuevo en el distrito, ya que durante largas décadas muchos bordes y periferias de la ciudad funcionaron como posibilidades de expansión urbana sin competir con otros usos más exclusivos como barrios privados o clubes de campo; por lo que muchas familias no se preocuparon por regularizar las tierras que, vendidas de manera informal, se transformaron en “su lugar en el mundo” sin la rúbrica correspondiente.

Casa por casa: 40 personas participaron del relevamiento de barrios populares en Luján / Foto: Gentileza SUPERdigital

En diversos estudios tanto académicos como periodísticos suele citarse el paso de la Autopista del Oeste como un punto de inflexión en cuanto al valor del suelo en Luján. O, mejor dicho, al valor que a Luján le otorgaron desarrolladores inmobiliarios de gran calibre, quienes desde aquel momento comenzaron a ubicar a esta ciudad como un distrito en el que el negocio inmobiliario tenía muchos ceros para facturar.

De esa época a esta parte es mucho lo que los distintos gobiernos municipales han hecho para dar celeridad, infraestructura y seguridad jurídica a esos negocios inmobiliarios. Ninguno, hasta ahora, se había dado el trabajo de asegurar a las familias de Luján que su hogar tenga estabilidad jurídica; menos aún planificar el uso del suelo para que las futuras generaciones tengan acceso a la ciudad que los vio nacer y criarse.

* Coordinador regional de RENABAP.
** referente de Patria Grande.
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