Foto: Julieta Brancatto.

Luego de coronarse campeón Sudamericano en Catamarca, Sebastián Papeschi dialogó con Ladran Sancho y reveló las intimidades de una pelea que fue más complicada de lo que se esperaba. El púgil del Barrio Lanusse recuerda sus inicios, habla de su apretada agenda, de su familia que es su sostén y del sueño de competir internacionalmente.

Con un nuevo título bajo el brazo, el de campeón Sudamericano, luego de su victoria en Catamarca por puntos ante Cristian “El Tucu” Rios, Sebastián Papeschi es un nombre que cada vez suena más fuerte en el boxeo nacional. Con quince peleas a nivel profesional, catorce de ellas ganadas y una perdida por descalificación, al joven púgil del Barrio Lanusse no hay nadie que lo pare y ahora sueña con foguearse a nivel internacional.

Lo que empezó como una deuda de su viejo, de querer ser profesional en el boxeo y no haberlo conseguido por tener que hacerse cargo de la familia, terminó siendo una motivación para Papeschi, que hoy agradece el legado del padre y lo tiene como uno de sus motores para afrontar el día a día.

En el gimnasio de Ezequiel Racciatti, con quien hace la preparación física, el boxeador de nuestra ciudad recibió a Ladran Sancho, en uno de los lugares en dónde él considera que se comienza a ganar la pelea.

Con la humildad como característica principal, Papeschi quiere seguir incursionando en el mundo del box y sueña con poder competir internacionalmente. Con su familia como sostén principal para seguir adelante con su maratónica vida, el púgil del Lanusse recuerda sus inicios en el deporte, la relación con su viejo, habla de su apodo, cuenta sobre sus tatuajes y sueña en grande.

-¿Cuándo arrancaste a practicar boxeo?

-Arranqué a los 12 años. Con mi viejo nos juntábamos a ver boxeo. Él boxeó mucho tiempo. Iba a debutar de manera profesional, pero trabajaba mucho y se le hizo imposible, entonces quedó esa deuda que yo quería cumplir. Hoy en día tenemos 15 peleas y dos títulos, que para nosotros es muy importante y para mi viejo es un orgullo.

-¿Cómo es esa relación que tenes con tu viejo?

-Mi viejo me arma el bolso todos los días. Yo llego de trabajar y ya tengo el bolso preparado. Me enrolla las vendas, me prepara todo. Para cada pelea es fundamental. Él se pone a ver los vídeos de los rivales, los estudia, me dice qué tengo que hacer, para dónde tengo que salir, con qué mano partir y eso para mí es fundamental.

-¿Por qué tu viejo no pudo debutar profesionalmente?

-Porque nos tenía a nosotros. Tengo dos hermanos más y él laburaba en el ferrocarril y hacía muchos viajes. Cuando llegaba del trabajo ya era muy tarde. Aparte en ese tiempo solo estaba la Federación Argentina de Boxeo y tenía que viajar para allá todos los días. Eso le llevaba mucha plata y tiempo.

Foto: Julieta Brancatto.

Sebastián se levanta todos los días a las 8:00 para ir hasta su trabajo en Automotores Simoni. En el descanso del mediodía hace la preparación física con Racciatti y continúa trabajando hasta las 19:00. Pero su día no termina ahí. Después viaja hasta Rodríguez a hacer la táctica y técnica con su entrenador Gerardo Montes y, al terminar corre los 12 kilómetros diarios. A su casa recién llega poco antes de la medianoche para comer, bañarse y acostarse a dormir.

-¿Cómo llevas esto de vivir a las corridas?

-Lo hago porque me gustaría tener un buen pasar económico, llegar a algo y cumplir mi sueño. Yo le estoy eternamente agradecido a mi señora que me apoya en todo. Imaginate que me arma las viandas para poder hacer la dieta, porque se me complica mucho. No me puedo sentar a comer tranquilo jamás, estoy siempre a las corridas. Voy, vengo, cuando voy a trabajar no agarro el auto por los semáforos, porque si agarro la avenida tengo tres, cuatro semáforos y llego tarde a trabajar. Mi familia es lo que me impulsa a seguir. Lo hago por ellos, porque me gustaría darle lo que se merecen, que es lo mejor.

-¿Cómo te arreglas económicamente para poder seguir adelante?

-Es complicado, porque todos los meses tenes que pagar las cuentas y se hace muy difícil. Estaría bueno poder conseguir un sponsor que nos de una mano, pero se que es casi imposible. Yo trabajo en automotores Simoni. Ellos me dan un tiempo para las peleas, pero después tengo que cumplir horario, porque si no se les complica.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Qué significado tienen tus tatuajes?

-Soy muy creyente de la virgencita, soy devoto. También del Gauchito Gil. Después tengo uno con el Ave María. Eso es lo que reflejan en mí, la fe.

-¿Por qué el apodo La Promesa?

-La Promesa viene a ser porque vivo en la ciudad de la fe. En los diarios decían como que yo era la promesa y ahora me dicen que ya dejé de ser la promesa y soy una realidad. Igual yo lo veo como que la promesa tiene que ver más con un tema de religión, de fe a la virgencita.

-¿Cuáles son tus sueños en el deporte?

-Me gustaría hacer peleas internacionales, que es lo que lo foguea a un boxeador y llegar a lo más alto y poder llegar a pelear un titulo del mundo, que es mi anhelo.

-¿En qué pensás cuando estas arriba del ring?

-Si la pelea está muy ajustada, siento que necesito sacar lo mejor de mí, para no tirar por la borda todo el sacrificio que hice y todo el tiempo que estuve lejos de la familia. Se me vienen imágenes de mi nena, que yo lo hago por ellos porque siento que estoy en deuda con ellos.

-¿Cómo te sentiste en la pelea que ganaste en Catamarca?

-Estuve enfermo esa semana de la pelea y creo que por eso se dio de ir a las tarjetas. Tuve sinusitis, estuve con antibióticos. Si llegaba bien fuerte, como otras peleas, lo podría haber pasado mucho mejor. Perdí mucho peso. Tuve que comer y pesarme un par de veces para poder dar el peso, porque estaba por debajo de la categoría.

-¿Quiénes son tus referentes en el boxeo?

-Con mi viejo mirábamos mucho boxeo nacional. Me gusta mucho Roña Castro, la Hiena Barrios y sus matices. También miraba boxeadores de afuera, como Roy Jones Juniors. Para mí él es mi boxeador favorito.

-¿Cómo ves al boxeo en Luján?

-Acá en Luján, hoy en día, el boxeo está muerto. El que lo mantenía un poco vivo era Ricardo Montes, con el gimnasio, pero no era el lugar para hacer boxeo.

-¿Qué recomendación le das a los pibes que la están luchando en el deporte?

-Hay que dedicarse de lleno porque el deporte es salud. Hay que pensar que una hora en el gimnasio es una hora menos en la calle y tienen que darse cuenta que eso es bueno y hace muy bien.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, dejá aquí tu comentario!
Ingresá tu nombre