Foto: Ladran Sancho

La mesa empresaria demostró su apoyo a la candidatura del Frente de Todos. Se mostraron esperanzados en que la crisis que sufre el sector PyME quede en el pasado e iniciaron conversaciones sobre el rol del Estado en la etapa que vendrá. Balance y proyecciones entre el empresariado y la política.

El salón de la Unión Obrera Metalúrgica de Luján fue el escenario donde empresarios PyMEs se dieron cita para discutir sobre políticas de desarrollo con el acento puesto en la producción, el empleo, el consumo interno y el rol del los empresarios en una nueva gestión de gobierno.

La mayoría de los empresarios que disertaron, recuperaron contextos de intercambio entre laburantes y dueños de PyMEs en el contexto de crisis que, dicen, empieza a ser parte del pasado.

Sentados en el panel de oradores estuvieron Marcelo Barbani, integrante de la Comisión Directiva de Empresarios Nacionales e industrial lujanense; Rodolfo Bianchi, presidente de la Cámara Textil de Luján; Marcos Meloni, dueño de Italcolore; Raúl Hutin, integrante de la Central de Entidades Empresarias Nacionales, Ariel Aguilar y Marcelo Fernández, integrantes de la mesa empresaria política del Partido Justicialista, Antonio Muñiz, presidente del PJ Luján; Adriana Oviedo, referenta del peronismo y el candidato del Frente de Todos, Leo Boto.

Los empresarios usaron un tono esperanzador, recuperaron la aprobación de la Emergencia PyMEs en Luján como marco de unidad entre laburantes y patrones y plantearon que la salida a la crisis será en una mesa de diálogo en la que incorporen al Estado.

Hubo quienes se animaron a más y advirtieron a sus pares que «hay un peligro muy grande en poner los precios que cada uno quiere». El empresario local, Raúl Hutin fue quien insistió en ver «hasta donde podemos ceder para ayudar al que tenemos al lado. Porque las PyMEs estamos en una situación compleja pero siempre tenemos un poco más de resto que quienes peor la están pasando» sostuvo.

En la extensa mesa, no hubo quien omitiera referencias al Pacto Social que Alberto Fernández pregona para el territorio nacional y ya en la arena de lo político fue el presidente del Partido Justicialista, Antonio Muñiz quien pidió trabajar en un pacto productivo, un modelo de desarrollo que tenga al Estado como articulador de «recursos técnicos, humanos y científicos, con las universidades públicas funcionando en ese sentido. Sabemos que la económica no puede quedar en manos del mercado, pero tampoco este pacto debe surgir de un grupo de tecnócratas, debe ser parte de la comunidad».

El turno de Ariel Aguilar despertó los aplausos. El hombre que asesora a Axel Kicillof y suena como posible ministro de Producción para la provincia si se corroboran en octubre los resultados de las paso, planteó los desafíos del nuevo tiempo. «En la etapa que se abre tenemos que discutir un montón de conceptos como el de competitividad. Nosotros no podemos discutir ese término como lo hace el gobierno con quita de salarios porque nos fundimos y además no estamos de acuerdo ideológicamente. Viene una etapa que tiene que ser superadora, viene una discusión política del empresariado, porque vamos a tener que bancar con el cuerpo ciertas transformaciones».

Aguilar, junto a otros empresarios expresaron el apoyo a la candidatura de Boto en el tramo final y se pusieron a disposición a partir del 10 de diciembre. Entre ofrendas y pedidos, Boto cerró el mitin con una larga intervención en la que fue y vino entre la producción y la gestión política.

El candidato por el Frente de Todos apuntó alto. «La política productiva de la política laboral no se puede separar nunca más. En Luján tenemos que avanzar en un acuerdo para el desarrollo argentino, que integre a todos los sectores políticos, productivos, los trabajadores. Sueño con firmarlo en el cabildo a pocos meses de asumir. Tienen que ser puntos básicos de acuerdo que nos permitan avanzar» dijo.

Destacó la importancia de las PyMEs porque «son la herramienta por excelencia para la redistribución de la riqueza dentro de una comunidad. Nada distribuye mejor la riqueza que la pequeña y mediana empresa».

Los desafíos para Boto, pasan por entender a la gestión política como articuladora con la provincia, la nación y la región latinoamericana a través de la Unasur. Para Boto, «no existe el libre mercado en el mundo, es una fantochada» y aseguró que «la salida es política. Las exportaciones se concretan bilateralmente o a través de los bloques regionales. Si queremos darle sustentabilidad a la industria a nivel nacional, en la Provincia de Buenos Aires y en Luján, tenemos que ir hacia la Unasur».

En términos de potencialidades locales Boto aseguró que podemos ser el «gran centro logístico de Argentina. Lo hablamos con Alberto y con Axel. Ya lo habíamos hablado hace años y no se nos dio». Adelantó sus ideas sobre impulsar una aduana seca, consolidar acopio en container para producción nacional, avanzar sobre líneas de producción especializadas, agregar valor y dar algunos pasos en marketing y defendernos de la variabilidad sistemática que tiene el país.

Por último, Boto volvió a plantear al Estado como el espacio para impulsar estas transformaciones y articular los intereses de los diversos sectores y pidió a la mesa empresaria mantenerse unidos y organizados «que no nos metan ninguna grieta, la única grieta es entre los modelos populares y los antipopulares».

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