Foto: Victoria Nordenstahl

En la reinauguración del Centro Social y Cultural, Nora Cortiñas estalló el Artigas. Acompañada del ex juez y ahora candidato de Patria Grande, Luis Federico Arias, militó la “propuesta del abrazo” y charló con la juventud.

Este año se juega un partido en el que no tenemos el derecho de permitirnos descansar, entibiarnos ni aflojar. Este año se define si se domestica el pueblo argentino, luchador e irreverente o si volvemos a tomar las riendas y las que se domestican son las ratas que nos gobiernan. Este año se juega la consolidación de una sociedad fragmentada, indiferente, egoísta e individualista (…) Sin dudas el juez Arias tiene que estar en este equipo porque se animó a arremeter contra los que se creen dueños de todo. Es tan pero tan bueno que Macri lo destituyó por miedo. Vamos a charlar qué puesto le toca a Luis en este equipo pero la 10 es de Norita, por eso la pelota siempre se la vamos a pasar ella.

Arrancó bien arriba la tardecita en la que el Centro Cultural Artigas reabrió sus puertas tras un receso por reformas. Con la presencia de el juez Luis Federico Arias y la Madre de Plaza de Mayo línea fundadora, Nora Cortiñas.

La capacidad del lugar para las seis y pico, siete de la tarde ya había desbordado. Quienes llegaron primero escucharon a Arias y Norita desde adentro y otra muchedeumbre lo siguió por una pantalla que se colocó en el patio del Centro Cultural.

Tras la bienvenida de Sol Parra y luego las palabras de Carolina Francia coordinando la mesa del aguante, el juez Arias no tardó en meterse en los temas que sabe y maneja como ex-magistrado.

Tras su destitución, no tardó en involucrarse y militar la linea del Frente Patria Grande que impulsa una gran paso opositora para definir a las o los mejores del campo nacional y popular para hacerle frente a Macri. Desde la mesa del Artigas arrancó con un breve diagnóstico en el que marcó que “las cifras de la desigualdad son alarmantes. Tenemos que sobrevivir a estos excesos que nos quitan fuerza para asumir la pelea colectiva porque muchas familias están preocupadas por saber qué van a comer al día siguiente”.

Desde su especificad como ex juez hizo balance y crítica: “hemos avanzado mucho en materia de Derechos Humanos pero no lo suficiente. Creo que nos faltó una vuelta de tuerca. En primer lugar en cuanto al poder judicial que no logramos democratizarlo, no logramos que el pueblo se inserte en los mecanismos de promoción y gestión del poder judicial”.

Tras señalar varios ejemplos de agentes de servicios de inteligencia policial que llegaron a cargos de jueces federales remarcó que “está colonizado el poder judicial por estas estructuras de los servicios de inteligencia”.

La explicación sobre ¿por qué sucede? Arias se la adjudicó a la falta de democracia participativa. Dijo que “sociedad está agenda de los procesos de selección de los magistrados. Por eso queremos audiencias publicas. Porque de esa manera varios personajes no podrían ni siquiera asomarse. No tenemos una democracia real, nos han usado para votar con promesas que luego no se cumplen y nos dejan afuera de las decisiones importantes”.

Con el diagnóstico finalizado, Arias se ganó los primeros aplausos de la tarde con la propuesta de máxima: «imagínense un observatorio estatal de características populares controlando las actuaciones trascendentes. Nosotros tenemos que encontrar la forma de insertarnos institucionalmente para controlar al poder. Porque sino estas estructuras se legitiman con los poderosos y no con el pueblo, porque el pueblo no les importa. La derecha no necesita militantes, necesitan adherentes. Por eso en el poder judicial necesitamos gente que haya militado los derechos humanos, las causas justas, que haya igualdad de género en los máximos tribunales. No dejo de insistir que si tenemos un Rosenkrantz que representa una mínima minoría del capital concentrado entonces queremos las otras minorías queremos un juez o una jueza indígena, un juez o una jueza trans, otra de los movimientos populares. Necesitamos diversidad, este es el tiempo de las minorías. Estoy en Patria Grande por el conjunto de organizaciones que son los que hay que sentar en la mesa de la discusión política. Yo lo que quiero es eso, sentar a todos y todas en la mesa”.

La 10 para Norita

La jugadora de la noche entró en una cancha que el juez había dejado preparada con tribuna calentita. La madre de plaza de mayo arrancó con las explicaciones sobre ¿por qué siguen en la Plaza? “por que todavía buscamos a nuestros hijos y nuestras hijas. Porque seguimos reclamando la verdad”.

Norita, en su trayectoria marcó el rumbo para los presentes: “Tenemos que tener claro que hay que seguir saliendo a la calle. Seguir luchando”. Así de simple.

“Este gobierno va zafando mientras experimenta una política económica terrorista que deja en la calle a miles de familias. Pero no la van a sacar gratis” prometió entre aplausos.

Nora despejó dudas respecto a los procesos organizativos. “No había discusiones sobre quien iba primero, en qué lugar va cada uno. Salíamos a la calle y listo. Como hicimos contra el 2 x 1” dijo señalando una de las avanzadas del macrismo que se frenaron desde la plaza.

También, recomendó que “nos cuidemos de caer en las provocaciones del gobierno e ir viendo que hacen y decirles que vamos a salir a pelear con dignidad, en una pelea limpia y juntos. Estamos en una etapa en donde salimos a la calle y nos abrazamos y nos respetamos”.

La propuesta de Norita es la “propuesta del abrazo”. Para ella “este gobierno tiene veneno y nosotros tenemos que poner el antídoto: querernos, abrazarnos, mirarnos a los ojos y decirles a ellos que no nos vencerán, seguiremos adelante, seguiremos peleando”.

Tras varios minutos de charla, al modo Norita, sin pedir permiso, habilitó el diálogo con la gente y aparecieron los elogios, las preguntas y “si les parece después terminamos con las consignas de los 30 mil y cantamos como a los nazi les va a pasar” propuso.

Entre el abanico variado de preguntas, una niña consultó por el surgimiento del símbolo internacional en la lucha de los derechos humanos, el pañuelo de las madres que tiene a Luján como escenario de surgimiento.

«Yo te voy a contar porque tiene mucho que ver con Luján. Decidimos venir a una marcha y pedir por nuestros hijos e hijas y entonces un jueves vinimos con la peregrinación de Luján para ir hablando con las miles y miles de personas. Como cada una vive en distintos lugares y nos teníamos que encontrar sobre la ruta 7 y cuando se haga la noche nos ponemos un pañuelo blanco en la cabeza para identificarnos en la oscuridad. Como todas teníamos nietos chiquitos usamos los pañuelos de tela y lo poníamos en triangulo como un pañuelo. Después con el tiempo compramos tela y le poníamos el nombre de nuestros hijos y le poníamos le fecha de la desaparición y lo usamos para marchar y para ir a las reuniones. Las locas» recordó, Norita.

Las preguntas siguieron por el camino del feminismo, el aborto, la educación, las anécdotas. Una a una se fueron respondiendo y cuando cayó la noche los pasos lentos de Norita intentaron avanzar en medio de una custodia popular que le expresó su cariño casi al punto del acoso, mientras ella intentó terminar la jornada con un sanguchito de bondiola y una birra entre los flashes de las fotos. Poco después de las diez de la noche partió para su hogar envuelta en regalos, besos y abrazos.

Fotos: Victoria Nordenstahl, Julieta Brancatto

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