La Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos colocó una baldosa para conmemorar a Ricardo “Tata” Ghigliazza e Irma Mimí Tardivo. En la plaza del Barrio Santa Elena se vivió una tarde llena de emociones y recuerdos.

Irma Mimí Tardivo y Ricardo “El Tata” Ghigliazza fueron compañeros de vida y militancia. Durante la decada del 70 militaron en Montoneros y en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. El Tata, como era conocido entre sus compañeros, fue secuestrado el 19 de septiembre de 1975 cuando tenía 25 años. Mimí, fue docente y fue secuestrada en la ciudad de Moreno en su trabajo de la Escuela N° 52 de Cuartel V.

En el día del cumpleaños de Mimí, las hijas decidieron colocar la baldosa que recuerda a dos militantes desaparecidos de nuestra ciudad. Se instaló en la Plaza del Barrio Santa Elena por la importancia que tuvo el barrio “El Quinto” en la vida de la pareja. Allí dieron sus primeros pasos militantes y es el barrio que aún hoy acobija a varios de sus amigos.

Foto: Julieta Brancatto

La primera emoción de la tarde se vivió cuando la nieta de los militantes desaparecidos leyó una carta comentando quienes fueron sus abuelos, sus historias de vida, su experiencia militante y como las políticas de memoria, verdad y justicia le permitieron hablar y conocer más de sus abuelos sin temores.

Luego llegó el turno del segundo momento emotivo en manos de Carolina y María Elena, hijas del matrimonio. Ambas recordaron la carta que posteriormente leerían y que fuera guardada por mucho tiempo. Con la voz entre cortada, Carolina leyó una carta que Mimí les había escrito a sus pequeñas.

“12 de marzo de 1976, hace mucho tiempo que no escribo. Justamente, deje de escribir cuando comencé a ser feliz. Entonces, tenía con quien comunicarme plenamente. Hoy, temo, o mejor dicho, no temo, pero es posible que mis hijas no reciban un relato fiel de como fueron las cosas. Por eso hijitas, escribo esto para ustedes” dice la carta.

Carolina comenzó a leer escritos posteriores a la muerte del Tata. “8 de mayo del 76, al séptimo día de conocernos me dijo que me quería. Por su puesto el sentimiento era mutuo. Hoy mi vida es muy amarga, mi único consuelo son ustedes. Trato de superar mi amargura porque mi vida ya no es para mi, es por ustedes. Papá murió por todos los que sufren, por aquellos que no tienen derecho a vivir. Murió para que todos tuviesen la posibilidad de ser felices, por los pobres, porque queríamos otro mundo para ustedes y todos los nenes. Hubiese preferible ser yo quien muriera, este mundo es muy triste sin papá”.

Los familiares de Mimi y Tata eligieron la Plaza del Barrio Santa Elena para colocar la baldosa que los recuerda. Foto: Julieta Brancatto

En la tarde también hubo un momento para la música y el baile. Manuel Sotelo y Daniel Suárez hicieron recomponer las fuerzas a familiares, amigos y militantes que se acercaron para conmemorar a los compañeros desaparecidos.

Entra chacarera y chacarera, Manuel recordó el vinculo de amistad que unía a sus padres con Mimí y el Tata. Y como cierre a pura emoción, la familia Sotelo entregó a Carolina y María Elena unos vasos que Mimí les había regalado durante la infancia de Manuel. Aquellos vasos fueron conservados celosamente por la familia Sotelo en fiel reflejo de la amistad y solidaridad que tenían Mimí y el Tata.

En el cierre de una jornada cargada de sentimientos, la baldosa que recuerda los pasos de Ricardo Ghigliazza e Irma Tardivo fue colocada en el barrio que los vio crecer como militantes y dónde comenzaron su lucha por un mundo más justo.

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