Con las más pibas como protagonistas, Luján se pintó de verde para pedir por el aborto legal, seguro y gratuito. El ejecutivo local no quedó por fuera de las demandas: “Acá también tenemos un machista en la municipalidad”, denunciaron.

Más de 200 mujeres participaron de la actividad que estuvo organizada por la Asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans de Luján, en adhesión a los pañuelazos que se están haciendo a nivel nacional y frente al Congreso Nacional para pedir aborto legal, seguro y gratuito.

La juventud fue la protagonista de la tarde. Chicas de entre 12 y 18 años se acercaron en pequeños grupos todas con sus pañuelos verdes, en los cuellos, como bandanas y en sus brazos. No importó la forma, la consigna fue única: aborto legal, seguro y gratuito. Incluso bastaron solo unos minutos para que un bolsón de pañuelos verdes se agote ante la oferta de una de las organizaciones.

“Venimos porque entendemos que es nuestro derecho poder acceder a un aborto. ¿Cómo pude ser que sea legal en todo el mundo y en Argentina no?” se preguntó una de adolescentes. “Este país es muy católico y creemos que la religión no se debe meter en la política de nuestros derechos”, agregó.

Como cada vez que las mujeres se organizan y copan las calles, el clima de fiesta se apoderó de las escalinatas de la municipalidad. Con la calle cortada y repleta de pañuelos verdes, los cánticos se hicieron sentir en la zona céntrica.

Foto: Julieta Brancatto

“Es una alegría muy grande ver a tantas pibas jóvenes poniéndose el pañuelo verde, el símbolo de la soberanía de nuestros cuerpos. Acá en Luján también tenemos un machista como el de la rosada pero dentro de la municipalidad, y le tenemos que dejar bien claro que nuestros cuerpos son nuestros y que si decidimos ejercer nuestra soberanía, lo vamos a seguir haciendo y no vamos a dejar de reclamar aborto legal en el hospital”, enfatizaron desde la Asamblea de Mujeres.

“Entendemos que se trata de una causa de salud pública, porque en el contexto latinoamericano, sumido de pobreza y desigualdad, son las clases con menor poder adquisitivo las que mueren por abortos clandestinos. La ilegalidad del aborto da lugar a prácticas diferenciadas según la condición socioeconómica y el acceso a la información. No queremos ni una sola muerte más por abortos clandestinos, mucho menos causas judiciales para quienes accedan o realicen estas prácticas”, señalaron las organizadoras.

Tras leer un volante que se repartió entre las y los presentes, se procedió a hacer una foto grupal en las escalinatas del palacio municipal marcando la agenda de géneros en Luján y empujando a que las instituciones políticas se muevan y generen políticas públicas a favor de los derechos de las mujeres.

La verdadera fuerza del cambio, en la voz de nosotras

Foto: Julieta Brancatto

Entre abrazos, saltos, cantos y gritos, decenas de adolescentes participaron del pañuelazo. Hermanadas, con las caras llenas de brillos y el pañuelo verde a mano, viven el avance y feminismo con mucha emoción y sabiendo que esa generación, la suya, es la encargada de sostener las conquistas que el movimiento de mujeres viene logrando.

En diálogo con Ladran Sancho y en medio del pañuelazo, compartieron algunas de sus sensaciones y los motivos por los que hoy deciden luchar y ponerse al frente del reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito.

“Soy feminista desde muy chiquita, y es increíble lo que está pasando con el movimiento de mujeres. Crecí en una familia muy machista, muy cerrada y hablar de feminismo está prohibido, pero no me interesa. Yo vengo a defender lo que es mío. Y es triste saber que por ejemplo mi mamá está en contra de los derechos de las mujeres, siendo mujer. Esta lucha es para que eso cambie”.

“Los abortos se van a seguir haciendo legales o ilegales, pero queremos que las chicas más pobres puedan acceder a un aborto seguro y dejemos de morir. Las pibas no tenemos la culpa, no deberían juzgarnos”.

“Me acerqué al feminismo hace unos años y antes pensaba que estaba mal hacer estas cosas. Abrí la cabeza y me empecé a dar cuenta de cosas que antes no. Vengo de una familia muy machista desde todo punto de vista y al ir creciendo me fui dando cuenta de las realidades”

“Vivimos el feminismo día a día. Discutiendo, debatiendo con nuestros compañeros, amigos y familias para deconstruir el machismo. Estamos muy contentas y emocionadas por vivir este momento”.

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