«La historia de los pibes y pibas es también la nuestra»

En el marco del Día de Maestras y Maestros, Compañeres de Ruca Hueney y del Bachillerato Fuentealba comparten sus experiencias y desafíos como educadores populares.

Si la educación desde el ámbito formal plantea sus propias dificultades y retos, educar con una perspectiva popular, con ningún o escaso financiamiento estatal se vuelve una tarea que además de poner en práctica la solidaridad, el esfuerzo y la vocación, tiene una cuota gigante de compromiso.

Hoy, educadores de Ruca Hueney y Bachillerato Fuentealba sostienen sus convicciones como lo hacen cotidianamente: trabajan enseñando y aprendiendo junto a personas que componen colectivos barriales, comparten sus experiencias junto a quienes los acompañan en su camino. El gran deseo de todes es que lo que vienen consiguiendo hasta hoy crezca y se multiplique a través del tiempo. Y que, el día de mañana, sean los pibes y pibas quienes tomen la posta de un modelo pedagógico que se presenta más necesario que nunca.

Desde Ladran Sancho conversamos con Darío Villalba, Camila Sosa, Omar Giulianni, Yamil Andrada y María Rotea de la Organización Social y Política Ruca Hueney, y con Andrés Flouch, Rocío Rosso y Carla Gionni del Bachillerato Popular Carlos Fuentealba CENS 452 sobre su labor cotidiana en educar y aprender.

RUCA HUENEY

Es una Escuela Agrotécnica, una organización social y política que actualmente tiene varios ejes: Educación Primaria, Educación Secundaria, Posta de Salud, Hogar de Niñez y Radio FM. La escuela trabaja desde hace más de quince años.

—¿Cómo es el día a día en la escuela?

Darío Villalba: La jornada arranca con una asamblea antes de izar la bandera wipala. En esa asamblea, charlamos de las cosas que nos vienen pasando como sociedad, como institución y así arranca nuestra mañana. Después vamos al primer bloque y luego desayunamos. Tanto en el desayuno como en el almuerzo, hay compañeras y madres de pibes que van a la escuela que siempre ayudan a elaborar los alimentos; también colaboran los pibes y pibas de la escuela.

—¿Qué contenidos trabajan?

DV: Actualmente estuvimos trabajando el día de las infancias y ahora estamos preparando actividades que tienen que ver con recreación para el Día del Estudiante. Tenemos además nuestro calendario contrahegemónico y trabajamos mucho lo que es la perspectiva de género, la ESI, la agroecología, la soberanía alimentaria. Siempre decimos que es esencial la vinculación para poder armar una clase. Si no te vinculás con les pibes estás al horno. Lo más importante es que sean sujetos críticos de lo que les está pasando, y que puedan revertir la situación en la que se encuentran.

—¿Qué ideas vienen a tu mente cuando hablamos de ser una maestra o maestro popular?

Omar Giulianni: Creo que es importante decir que, como maestros y maestras populares, nuestro compromiso con los pibes no es ni caritativo ni piadoso, es amoroso. Estamos juntos para transformar el mundo con ellos. Somos todos sujetos políticos, hijos de la clase trabajadora, esa clase que fue golpeada y arrebatada de la posibilidad de la vida digna. Nuestro compromiso con los pibes y pibas tiene que ver con la capacidad de soñar colectivamente y comunitariamente la transformación de esta vida y sociedad donde ellos son los actores principales.

Camila Sosa: Trabajar en el ámbito de la educación popular es saber que el aprendizaje no queda solo en las paredes del aula, trasciende nuestra experiencia como seres humanos. Es garantizar infancias libres, transformarnos de manera colectiva.

—¿Cómo definirían la Educación Popular?

Yamil Andrada: La educación Popular es entender que la historia de los pibes y pibas es también nuestra historia. No solo es necesario acompañarlos con contenidos académicos sino también con nuestras experiencias propias. Cotidianamente aprendemos de lo que les pasa a ellos y crecemos lo más dignamente posible para construir una sociedad distinta.

DV: Es un andamiaje que entre todos y todas llevamos adelante día a día, para generar sujetos críticos, de derecho. Que les pibes sean más felices siempre generando conciencia de clase, la mirada crítica, y que cuando salgan de la escuela puedan insertarse en el mundo laboral, y si pueden formar parte del espacio que ellos mismo han transitado es hermoso. Tenemos egresados que ahora mismo son profes.

—¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la educación popular hoy?

María Rotea: Nuestra forma de trabajar es diferente a las escuelas tradicionales. Usamos mucho la asamblea, la puesta en palabra de los pibes, los espacios físicos de las aulas tienen otra disposición: los bancos son comunitarios, de a varios, son circulares. Nos posicionamos todos en lugar de iguales. En este nuevo contexto es un desafío poder conservar o resignificar esas disposiciones que apuntan a la colectividad, cuando ahora se proponen cuestiones más individualistas, más meritocráticas. Es importante preguntarse a qué normalidad queremos volver, y que los pibes y pibas se planteen que la exclusión no es normal.

DV: Un desafío enorme en la actualidad es el aumento de la pobreza, que influye en la deserción escolar. A veces se van porque necesitan bancar la olla en la casa. También hay otras situaciones de un orden más básico y esencial, que tienen que ver con ir a la escuela con un calzado. Hay pibes que, si en un día como hoy vienen a la escuela, después no aparecen por 3 o 4 días porque no tienen un calzado. Todas esas condiciones que vulneran sus propios derechos juegan en contra porque a veces terminan yéndose a laburar y no terminan la escuela, que es algo que luchamos para que no pase.

BACHILLERATO CARLOS FUENTEALBA

El bachi es una experiencia comunitaria que comenzó como sueño y proyecto de un puñado de personas, y que su construcción fue un logro comunitario. Ubicado en el barrio Ameghino lleva más de diez años de trabajo colectivo.

El proyecto que arrancó como solo una idea y un terreno vacío, una década después brinda educación a cientos de adultes en el barrio.

—¿Cómo funciona la propuesta del Bachillerato?

El bachi es una propuesta de un conjunto de jóvenes militantes que hoy está constituida en lo que es la organización social Patria Grande. No todes los docentes del bachi son militantes en esta organización, pero sí tenemos relación directa con ella. Les pibes cursan primero, segundo y tercer año, y nuestros contenidos se organizan en ejes que tienen que ver con Sociedad y Territorio, la ESI, lo que concebimos como Despatriarcalización y otro eje vinculados a los Derechos y a las Políticas Públicas.

Es una propuesta de trabajo colectivo entre docentes y ahí podemos decir que se diferencia de espacios de educación más formal. Por ejemplo, en el bachi funciona una juegoteca para les niñes, así las madres puedan cursar sus estudios y dejarlos en un espacio que no solo es de contención, sino que es un espacio de realización de juegos y aprendizajes donde también se interviene desde la educación popular. Tenemos además un comedor, donde comen los niños de la juegoteca y preparamos viandas que vienen a buscar otres niñes y familias. Esto funciona todas las semanas, lo mismo que la juegoteca.

—¿Cómo se concibe la educación popular desde este espacio?

Algo fundamental es que la educación en el bachillerato como organización popular tiene que ser situada en el territorio. No podemos educar ni compartir saberes desconociendo los problemas, las experiencias, las historias de vida en el barrio en particular y las que traen otros estudiantes que no son del barrio Ameghino pero son de otros barrios populares. Esas experiencias tienen que estar siempre para no estar enseñando cosas que nada tiene que ver con la realidad que vivimos. Por otro lado, es imposible trazar una idea de educación popular sin comprender primero la idea de colectivo, de que todes les compañeres tiramos para el mismo lado y compartimos una convicción: la convicción de que la educación popular debe ser una educación que aporte a la concientización. Una educación que aborde las injusticias, que denuncie los mecanismos y  las relaciones de poder de la sociedad. Es una educación para la liberación, la emancipación y empoderamiento de las clases populares.

 

—¿Cuáles desafíos se presentan?

Los desafíos pasan por seguir integrando a la educación nuevas problemáticas, nuevos sujetos que están presentes en las luchas: les feminismos, las disidencias sexuales, los sujetos que han sido oprimidos, los colectivos barriales. Las personas que están desposeídas de muchas cuestiones materiales pero al mismo tiempo tienen tremendas potencialidades para aprender, e incluso para decidir elles mismes el modelo de barrio y de sociedad que quieren.

 

Fotos: archivo Ladran Sancho

spot_img
<
spot_img
spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

En las redes

4,842FansMe gusta
4,232SeguidoresSeguir
782SeguidoresSeguir
1,049SeguidoresSeguir
166SuscriptoresSuscribirte

¿Querés recibir una selección de noticias en tu correo una vez por día?

Gracias! 

Si no ves los correos en tu bandeja de entrada revisá tu carpeta de correo no deseado y agreganos a tu lista de contactos.