La Democracia en la era del Scroll

Nahuel Urvino
Nahuel Urvino
Docente y escritor. Se formó como maestro, profesor de Lengua y Literatura y profesor en Historia en la UNLU, donde actualmente también cursa la Licenciatura en Historia. Se ha desempeñado como docente en los niveles secundario, de adultos y universitario. Ha integrado espacios de escritura en suplementos literarios y cultiva la ficción y la poesía. Es Secretario Gremial de la Unión de Educadores Bonaerenses (FEB) en Luján.

La irrupción masiva de la tecnología ha reescrito las reglas de juego para la generación actual, creando un entorno de opciones e influencias radicalmente opuesto al de sus predecesores. Hemos pasado de un mundo donde la información requería búsqueda y tiempo, a uno de «tentación y deseo a la carta». Esta metamorfosis digital no es trivial; atraviesa cada aspecto de la vida juvenil, incluida, crucialmente, la política.

No es un fenómeno que abarque a toda la juventud, pero sí es una tendencia bastante generalizada en el mundo actual, donde la tecnología y las redes sociales actúan como poderosos formadores de opinión y visión de mundo.

F (16 años), de Jáuregui, sintetiza esta transformación: «Y heee la tecnología bastante siento que es algo que cambió un montón en el tiempo heee también la forma en que vemos las cosas…».

La dependencia es total. P (20 años), estudiante de Sistemas, subraya: «Si alguien no tiene tecnología, sino tiene Wi Fi está desactualizado, los diarios ya no existen… no conseguís estar como al mismo nivel de la población…».

La Política como Producto en el Supermercado Digital

En la vorágine de lo instantáneo y lo efímero, las elecciones (de consumo, estéticas o políticas) corren el riesgo de convertirse en actos poco reflexivos. Como observó el sociólogo Zygmunt Bauman en su concepto de Modernidad Líquida, las instituciones e ideologías sólidas han sido reemplazadas por estructuras maleables y pasajeras. La política, con sus complejidades históricas, choca con la necesidad de inmediatez que dictan los feeds algorítmicos.

Para una parte de los jóvenes, la política se percibe como otro producto en la estantería digital. Lo que atrae no es el proyecto ideológico profundo, sino lo disruptivo, la performance audaz, el meme pegadizo.

N (19 años), estudiante de Informática, es categórico: «Para mí sí, porque últimamente las redes sociales el partido que ganó lo ganó por las redes sociales… Es como influencers que suben cosas del partido que ganó…».

Fe (21 años), estudiante de Psicopedagogía, lo confirma con ironía: «Para mí es todo una buena campaña de márquetin… Yo siento que hay poca gente que piensa la realidad… mucha, mucha más es la que vota por votar por lo gracioso o por lo divertido sin pensar…».

La política se vuelve, así, una elección estética, casi de shopping.

La Inversión de la Rebeldía y la Post-Verdad

Esta nueva lógica se vincula con un fenómeno analizado por Pablo Stefanoni en su texto ¿La rebeldía se volvió de derecha? Lo que antes era la rebeldía de la izquierda contra el establishment, hoy parece haberse invertido: la derecha se apropia de las herramientas de la disrupción y la ruptura. La fascinación por figuras políticas recientes se alimenta de este discurso de quiebre.

F (16 años) indica que el atractivo radica en la ruptura: «Y por el discurso que da… ‘vamos a cambiar la Argentina’, o cosas así. Crear lo que él quiere sería».

C (22 años), programador, sentencia: «Tenemos un presidente que está en dónde está y su campaña fue en las redes… no hizo una campaña política tradicional».

Esta dinámica se agrava por el ascenso de la Post-Verdad, un entorno donde los hechos objetivos tienen menos influencia en la opinión pública que los llamamientos a la emoción. Si la política es solo un show efímero, la desorientación contribuye a la apatía.

F (16 años) lo verbaliza: «Y sinceramente no [me interesa la política]… para mí son todo lo mismo».

Fe (21 años) pone en perspectiva el desinterés por el largo plazo: «Visualizarse como que cuatro años no es inmediato… mucha gente te va a decir hoy que hacer una carrera es una pérdida de tiempo; mejor vendamos bitcoins… Sí, sí, de satisfacción ya».

El Algoritmo y el Individualismo Líquido

Las redes sociales, como bien explica C (22 años), programador, están diseñadas para la polarización: «El algoritmo te va a mostrar algunas de esas cosas a las que le diste like y a la vez te va a mostrar lo opuesto porque lo opuesto hace que vos interactúes más… Lo que está en el medio no lo vas a ver nunca. Te ayuda a polarizar toda la INTERNET…».

En este contexto de burbujas de filtro, la necesidad de empatizar con el «otro» se minimiza. La elección de modelos reaccionarios puede entenderse como una expresión de este individualismo líquido. El filósofo José Pablo Feinmann señalaba que el individualismo es la moneda de cambio de nuestro tiempo. Por ello, la política que promete «libertad» entendida como la ausencia de límites, resuena con fuerza, priorizando la realización personal sobre la justicia social; que para algunos, incluyendo al actual Presidente de la Nación se transforma en “Mala Palabra”.

Fe (21 años): «Pero mis intereses políticos van a ser los que me ayuden a realizarme a mí y a tener una calidad de vida como la que tengo o mejor».

Enzo Traverso, en Las Nuevas Caras de la Derecha, advierte que estas fuerzas logran capitalizar el malestar (económico, de identidad) transformándolo en resentimiento.

Conclusión: La Historia Desarmada

La encrucijada es que en estas elecciones aparentemente frívolas se juega la solidez democrática. La política requiere un compromiso y un pensamiento estructurado que el scroll constante desincentiva.

La rebeldía de hoy, para muchos, no está en la calle clamando por la expansión de derechos; está en viralizar el post más radical que desafíe lo «políticamente correcto», incluso si ese post propone retrocesos históricos.

El desafío de la política (y de la educación en medios) no es rechazar la red, sino lograr que los jóvenes perciban que el voto es la construcción de un pacto social sólido, y no solo otro botón de «comprar ahora» en el gigantesco bazar digital. Es crucial ayudarlos a ver la historia, al otro, y el largo plazo detrás de lo fugaz de las redes sociales y las pantallas.

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Nahuel Urvino
Nahuel Urvino
Docente y escritor. Se formó como maestro, profesor de Lengua y Literatura y profesor en Historia en la UNLU, donde actualmente también cursa la Licenciatura en Historia. Se ha desempeñado como docente en los niveles secundario, de adultos y universitario. Ha integrado espacios de escritura en suplementos literarios y cultiva la ficción y la poesía. Es Secretario Gremial de la Unión de Educadores Bonaerenses (FEB) en Luján.

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