La Delio Valdez es una orquesta argentina que se convirtió en exponente del género. Sus integrantes, organizados con los métodos del cooperativismo, presentaron en Luján un universo de canciones que pone a bailar a un público cada vez más diverso y masivo.

Se presentaron en el Complejo CCP de Luján el pasado viernes. En medio de una actualidad que tiene a la banda tocando en diferentes puntos del país, Ladran Sancho se acercó al reducto bailable para conversar con uno de sus integrantes y conocer de cerca en qué consiste eso de organizarse para hacer bailar y gozar al público.

La Delio hizo su aparición discográfica en el año 2012 con un disco homónimo al que le siguió “La Rueda del Cumbión” (2014). En estos dos primeros discos versionan obras populares de artistas y orquestas latinoamericanas, sobre todo caribeñas. El camino siguió con el EP “Calentando la máquina” (2017) que incluye bellas versiones de canciones de Gilda, para llegar a Sonido Subtropical (2018) último disco integrado por composiciones propias.

“El Cumbión de La Delio Valdez” es su show autogestionado que nace de la necesidad de buscar lugares alternativos para tocar durante el período post-cromañón. El primero lo realizaron en un galpón del barrio de Chacarita donde, antes de levantar un escenario con pallets, tuvieron que realizar arduas tareas de limpieza para recuperar el lugar del abandono.

Su primer Gran Rex realizado de manera autogestiva demuestra que otras formas de asociación musical también son posibles. Foto: Caro Pedace para La Delio Valdez

Santiago Moldovan, clarinetista de la formación, asegura que en Argentina el género de la cumbia ya se integró a nuestro folklore porque forma parte del paisaje cultural en cualquier barrio. «La cumbia, que surgió como un folklore colombiano, la convertimos en una cosa nuestra a partir de la forma de tocarla y de sentirla porque es una música muy poderosa que transmite algo muy pulenta». Santiago cuenta que “Sonido subtropical”, el disco que les valió un premio Gardel, terminó de madurar lo que se venía gestando para reflejar esa identidad que construyeron logrando que diferentes sonoridades latinoamericanas convivan con la cumbia.

-¿Cómo decidieron organizarse siendo tantas personas?

-Decidimos ser una cooperativa de trabajo y hace poco obtuvimos los papeles legalmente en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). En el proceso conocimos cooperativas de vivienda, de servicios, de agroecología y en todos lados pasa lo mismo: no hay un patrón, algo que está buenísimo, pero eso implica que vos te tenés que hacer cargo de tu proyecto. Tenés que cargar tus sueños en la mochila y decir ‘dale, vamos!’.

-En ese camino ¿cómo se dividen las tareas extramusicales que hacen al correcto funcionamiento del proyecto?

-Es un laburo permanente que estamos ajustando semana a semana. Es fundamental que todos empujen parejo porque todos los cooperativistas cobramos lo mismo entonces la preocupación es siempre estar aportando algo para que no se generen incomodidades con alguien que se sobrecarga de laburo.

-¿Cómo se da en ese marco el proceso de toma de decisiones?

-Es más difícil llegar a tomar las decisiones porque todo es discutido, todo es remado, lo que nos lleva a hacer un laburo groso para romper un poco con el narcisismo y con el ego. Te la das en la pera un par de veces cuando quizás uno piensa una cosa y el colectivo te hace dar cuenta que no es posible llevar a cabo lo que vos pensás. En esos casos hay que aprender a dejarlo ir y valorar que por algo decanta lo que decanta, hay coherencia en lo que se termina materializando.

Foto: Caro Pedace para La Delio Valdez

Tras 10 años de carrera, La Delio Valdez ha resignificado los sonidos de otras latitudes latinoamericanas para delinear un sonido argentino de cumbia. Ya no suenan como las orquestas caribeñas, son una inconfundible banda de cumbia argentina. La formación orquestal típica se fortalece con la conexión eléctrica de la guitarra y el bajo a la vez que es empujada hacia adelante por la patada en el bombo. Cuentan hasta cuatro y van al frente con los acentos bien marcados por la percusión y con los metales fluctuando en la primera línea para hacer gozar a la creciente cantidad de público que vienen convocando.

En sus comienzos La Delio tuvo algunos contactos con el mundo del circuito tropical en bailantas del norte del conurbano. Pero al tener una composición orquestal no encontraban allí los tiempos de preparación necesarios. Así empezaron a producir su propio camino. La Delio Valrex, el show que realizaron en el Teatro Gran Rex el 16 de agosto, fue el punto máximo de ese recorrido a nivel producción y organización por el trabajo necesario en la preparación artística, la puesta en escena y la participación de invitades.

-¿Cuál es el diferencial como músico al ser parte de un proyecto con estas características?

-En estos años, además de crecer como músico por tocar en diferentes lugares aprendiendo un montón, creo que también crecí como persona. La cooperativa te lleva a aprender a vincularte con la gente y a tener que entender los momentos de los otros y los tuyos. En diez años de vida pasan muchas cosas; si en un momento aflojás es un re bondi. Desde hace un tiempo, nos empezamos a juntar a hablar todas las semanas porque continuamente hay que fortalecer el ánimo del grupo. Siempre fuimos muy legítimos: si en el escenario se ve que estamos bailando es porque hay buena onda y porque está pasando eso realmente.

-La Delio se caracteriza por tocar en movilizaciones populares que se hacen en reclamo de derechos vulnerados. ¿Cómo surge y se sostiene esa conciencia política?

-Es natural, no es algo que decidimos empezar a hacer sino que está muy desde el principio de la banda. Si no recuerdo mal, hicimos un primer show propio y los siguientes ya fueron en tomas del IUNA, de la UBA, tocamos en el Borda. Es algo que nace porque vivimos en este mundo, en este país, estamos atravesados por las cosas que pasan y cuando algo nos convoca realmente, vamos y tocamos. Es nuestra manera de aportar.

-¿Cómo vivieron estos años de neoliberalismo donde hubo recortes presupuestarios a la cultura?

-Tuvimos mucha suerte porque casi siempre pudimos laburar, aunque La Delio empezó a ser redituable hace poquito. Lo que se hace más difícil es viajar o salir al exterior ya que somos muchos y los gastos de hoteles, de comida, de nafta se volvieron recontra pesados. En estos años, salvo algunos pocos, no zafó casi nadie.

Sobre el final de la charla previa al inicio del baile, Santiago comenta que La Delio Valdez ha cumplido muchos sueños y reafirma que con el último disco encontraron un rumbo por el cual quieren seguir avanzando para llevar su música a distintos lugares. Después del camino recorrido y la experiencia acumulada, no descartan retomar el circuito de los bailes. «Tenemos muchas ganas de llegar lejos y seguir disfrutando y jodiendo que es lo principal para sostenernos».

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí