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viernes, 7 mayo 2021

Juventud, divino tesoro

El coronavirus se multiplica y afecta a la juventud en esta segunda ola. Ladran Sancho salió en búsqueda de la palabra de pibes y pibas para conocer cómo transitan la enfermedad y qué mensaje tienen para dar.

La segunda ola no da tregua, en pocas semanas los casos positivos de Covid-19 se dispararon hasta poner al borde del colapso al sistema de salud. Incluso con la vacunación en marcha y con mayor inversión tanto en infraestructura como en equipamiento, la situación es más preocupante que la primera ola.

La novedad en la población afectada llega de la mano de los y las jóvenes. Entre los 20 y 40 años se registran contagios y afectados graves por esta enfermedad, muchos requieren internación para salir adelante.

Según muestra la sala de situación de la Provincia de Buenos Aires, en los últimos 15 días se duplicaron la cantidad de casos de Covid en el partido de Luján. Por el momento, el grupo etario que encabeza la cantidad de casos confirmados en nuestro partido es el de 30 a 39 años y le siguen el grupo que va de los 20 a 29 años. Entre este segundo grupo, se registró el fallecimiento de un joven en el marco de la segunda ola de coronavirus.

Ladran Sancho salió al encuentro de dos jóvenes de la ciudad de Luján para conocer su mirada y su opinión sobre el momento que vivimos, cómo transitaron la enfermedad y qué aprendizajes construyeron.

Agustina Vargas tiene 28 años, realiza trabajos comunitarios en niñez y adolescencia. También milita en los barrios y es promotora por la igualdad de géneros. Durante los primeros días transitando el Covid-19 creyó que era solo un resfrío. «A medida que iban pasando los días aumentaron los síntomas con dolor de cabeza, congestión, pérdida del olfato y gusto, dolor de cuerpo. Luego la fiebre, dolor de panza y diarrea constante», expresa.

Por aquellos días, le costó levantarse de la cama y tuvo que seguir una dieta que le permitiera volver a hidratarse y recuperar energías. Sufrió la falta de aire, lo que le afectó su respiración. Los episodios incluyeron «sensaciones de ahogo» y pasó algún tiempo «sin siquiera caminar».

Aún se encuentra en recuperación y según comenta «viene lenta pero avanzando de a poquito, por momentos la falta de olfato aparece como las sensaciones de mareos y ahogo».

«El primer día que volvimos a sentir olores lo festejamos como sobrevivientes de Covid-19 ya que sabemos que la situación es compleja, también como algo importante para cuidar en este contexto es la salud emocional», destaca en su testimonio.

Victoria tiene 18 años y está terminando la secundaria de manera virtual, ya transitó dos veces el coronavirus. La primera vez tuvo miedo y pocas certezas, era abril de 2020 y recuerda que las recomendaciones eran desinfectar todo. «Se decía mucho pero se sabía muy poco, eso generaba muchísimo miedo. Por ejemplo llamabas al médico que te hacía el seguimiento y te repondrían que se iba viendo día a día cada síntoma que aparecía», cuenta.

La segunda vez que contrajo Covid fue en octubre. «Habían aflojado las restricciones y yo también aflojé, por ejemplo compartí el mate», reconoce Victoria que según cree se contagió junto a su hermana. Esta vez, «el dolor de cabeza fue inaguantable y tuve un agotamiento terrible. Fue mucho más fuerte que la primera vez».

El mensaje de Victoria para su propia generación es el del cuidado: «Portamos el virus, contagiamos, a veces no nos alcanza con escuchar lo que les pasa a los otros y nos tiene que tocar de cerca para darnos cuenta de que la cosa está jodida. En mi familia lo pasamos, mi abuelo se contagió y falleció con Covid. No tenemos que llegar a eso para empezar a cuidarnos más».

Ana Laura combina dos elementos que hoy son parte de la discusión pública. Es joven y además es docente. Con 28 años, trabaja en dos escuelas públicas de Luján, y sufrió Covid-19.

«Con mi novio fuimos contacto estrecho de un positivo. A los pocos días, mi novio comenzó con fiebre y resfrío. Yo no tenía síntomas hasta ese momento. Él se fue a hisopar y la médica que lo atendió le dijo que yo vaya a trabajar al otro día. Ese día que asistí tome más recaudos de los habituales en la escuela (mucha distancia y continuamente alcohol en gel) esto me sucedió la semana previa a que los chicos/as comiencen presencial, porque de no ser así hubiera tenido contacto con ellos» explicó Ana Laura.

Ana Laura contó que «a los dos días le dieron el positivo a mi novio. A mí no me hisoparon pero me dieron positivo por contacto estrecho, ya que vivo con él. Creo que hay que tener mucho cuidado cuando sabemos que somos contacto estrecho de alguien para no seguir propagando el virus. Que debemos seguir cuidándonos, que necesitamos que el Estado este presente. Que usemos el barbijo por cuidado propio y cuidado del otro».

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