¿Jugamos?

Claudio Ubertino Rosso
Claudio Ubertino Rosso
Abogado, Agente Municipal y Docente Universitario

“El juego es una actividad fundamental para el desarrollo y aprendizaje de los niños, ya que les permite potenciar su imaginación, explorar el medio ambiente en el que se desenvuelven, expresar su visión particular del mundo, manifestándola mediante su creatividad a través del lenguaje oral y corporal, y el desarrollo de habilidades socioemocionales y psicomotoras que se materializan de su relación entre pares y adultos.

Más que una oportunidad para divertirse, el juego enriquece el cerebro, el cuerpo y la vida del niño de una manera muy importante, ya que incide en su desarrollo y sano crecimiento. Jugar mejora en nuestros más pequeños su capacidad para planificar, organizar, relacionarse y regular sus emociones. Además, los ayuda con el lenguaje, el desarrollo de diferentes destrezas e incluso, mediante el juego, pueden sobrellevar el estrés”, así lo entienden los expertos en psicología infantil y pedagogía, pero la aparición de las nuevas tecnologías (pantallas, celulares, etc) desde muy temprana edad hacen atractiva estas nuevas propuestas de diversión, desdeñando de las tradicionales.

La familia cumple un rol principal e iniciático en el niño para acceder al mundo lúdico, desde el más simple al más complejo, que luego es complementado por el ingreso al mundo escolar, en donde el juego acompaña su desarrollo cognitivo y conductual.

Los juegos –desde los que conlleven destrezas físicas o movimientos a los de mesa para entretener– sirven de igual manera para entender que la diversión es necesaria en el proceso de crecimiento e interrelación con otros.

Los juegos sirven además como momento de compartir con otros espacios de ocio, que también son necesarios para el diario vivir, al igual que entender que la competencia en un juego también es constitutiva en la personalidad del individuo.

A medida que se cruza el umbral de la niñez a la adolescencia, van apareciendo otras nuevas formas de presunta diversión, que comienzan a dominar las conductas, transgrediendo el principio lúdico, alterando la vida –no solo al adolescente– , sino que implica también al de su sistema familiar.

El experto en psiquiatría infantil Dr. Federico Pavlosky reporteado por Página 12 hace solo unos días plasma una dura realidad: ““Nunca vi un experimento social en vivo para generar consumos problemáticos con adicciones como el de hoy, exponiendo las características del nuevo sistema de captación de la atención de los jóvenes que acarrea un fuerte incremento en la ludopatía infantil en los últimos dos años. En la provincia de Buenos Aires afloran los casos de menores que apuestan en sitios online y las consecuencias son trágicas: ya hay suicidios”.

El profesional citado en la nota periodística, destaca que: “Las apuestas online no son ni el comienzo ni el fin del problema, son lo más grotesco. Lo que se vive hoy en día es un experimento que algunos autores como Raymond Kurzweil, que hablan de una singularidad o un transhumanismo. Es el arribo de la humanidad a una etapa donde vamos a crear una fusión entre tecnología y ser humano, como un humano superior. Hay una fusión entre el mercado, el desarrollo tecnológico y las neurociencias para generar productos que compitan en el circuito de la atención. El objetivo es que te quedes enganchado. En este marco, para algunos, todo lo que se tenga que hacer o todo lo que se tenga que entrenar a los algoritmos es un paso necesario para alcanzarlo”.

Dentro de nuestro sistema federal existen 17 provincias que cuentan con leyes que regulan el jugo online, la Provincia de Buenos Aires, la regula por la Ley 15.079  (Título VIII) –Ley impositiva para el ejercicio fiscal 2018– que luego es validado por Decreto 1817/2019 en todo lo que se refiere la publicidad, patrocinio y promoción de las actividades del juego, el Art. 160 de la citada norma, en dos incisos (a y b) expresan que “no se encuentre dirigida a menores de edad y no participen menores de edad”.

No hay estadísticas precisas, no todos los adolescentes y jóvenes apuestan, pero esa cantidad de pibes/pibas –no importa la cantidad que sea–, el tipo de juego virtual de las apuestas termina constituyendo en una adicción, tomada por comportamientos disfuncionales, erráticos y contraproducentes contra sus propios intereses y que afectan áreas de la vida desde las mínimas a las máximas, de acuerdo al psiquiatra Pavlosky.

La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires ha dispuesto en la Comunicación 5/24 (2da. Parte del Componente III) Saberes que Cuidan – Notas sobre el consumo problemático y apuestas online los siguientes interrogantes: “La participación de las y los niños, niñas y adolescentes en juegos electrónicos y sitios de apuestas digitales constituyen prácticas que interrogan los límites entre lo recreativo y lo problemático, entre el uso/abuso/dependencia de tecnologías y juegos digitales”.

Este documento retoma la conceptualización de consumos problemáticos detallada en la Guía de Orientación para la intervención en situaciones conflictivas y de vulneración de derechos en el escenario escolar (Comunicación Conjunta 1/23) y ofrece orientaciones para analizar “nuevas prácticas de consumo” vinculadas a tecnologías digitales que despiertan interrogantes y preocupaciones en las instituciones educativas.

La Comunicación educativa sigue exponiendo que: “Los consumos problemáticos son por definición dinámicos, adquieren particularidades según los contextos socio-históricos, por lo tanto necesitan abordajes integrales, singulares y situacionales. En este sentido, los consumos de tecnología digital fueron incorporados en la actualización de la Guía de Orientación para la intervención en Situaciones Conflictivas y de Vulneración de Derechos en el Escenario Escolar como una subcategoría. En el presente documento se avanza en esta caracterización entendiendo que existe una vacancia teórica, legal y metodológica, y por lo tanto constituye una oportunidad pedagógica para explorar, registrar las manifestaciones que presenta en las escuelas bonaerenses y transformar la situación en mayores cuidados y aprendizajes”.

A modo de conclusión la normativa educativa provincial “Promueve una mirada atenta a las prácticas de consumo de las chicas y los chicos, que problematice las representaciones adultocéntricas.

Frente a un fenómeno que se presenta como novedoso y ajeno, la escuela debe fortalecer las instancias de diálogo intergeneracional y diversificar los dispositivos institucionales que permitan la participación plena de niños, niñas y adolescentes, con el propósito de favorecer la construcción de ciudadanía digital.

A ello procurar el encuentro entre estudiantes, docentes y familias para generar los Acuerdos Institucionales de Convivencia se configura en un espacio posible para discutir y acordar las maneras de transitar la dicotomía virtual/real. Activar la generación de espacios de trabajo entre docentes, familias y grupos de crianza para reflexionar sobre la temática. Un abordaje integral de los consumos problemáticos requiere de adultas/os disponibles a revisar sus propias prácticas, problematizar el contexto socio-histórico en que se producen y reproducen. El cuidado es responsabilidad compartida entre escuela, familia y comunidades.

Entonces, debemos recuperar la potencia de lo lúdico en las prácticas educativas y en otros lugares. Habilitar espacios para conocer a qué juegan chicas y chicos, desarrollar una pedagogía que cuide lo lúdico. Multiplicar las propuestas tanto a nivel áulico, institucional como comunitario, como espacios de encuentro, exploración e imaginación de otros mundos. 

Tenemos que defender el derecho al juego, a la educación y a la salud de los niños, niñas y adolescentes como indisociables; favorecer encuentros cooperativos y de disfrute entre pares con el acompañamiento y la mirada amorosa y cuidadosa de adultas/os. 

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Claudio Ubertino Rosso
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