Foto: Victoria Nordenstahl.

Después de la segunda noche de Cine Bajo el Puente, a la que asistieron cerca de 300 personas y disfrutaron de “Mi Villano Favorito 3”, Inundados Jáuregui hace un balance de estos cuatro años, trabajando a la vera del río. Desde corte de pasto y pintura, hasta el arreglo de un patrullero: “Esto es nuestro. Nos enorgullece lo que hacemos”.

“Este es mi libro de oro. Acá tengo todo, desde que comenzamos con esto. Estos son los estudios que hicimos del río, acá hay fotos de cómo quedó la cancha de Flandria, notas de medios nacionales. En esta hoja tengo facturas, mirá. $450, $500, otra de $700. Son de bidones de nafta. Esta otra de $1500 es del carretel de tanza. Los discos de corte. Tengo todo”, va pasando las hojas David Rodríguez de un cuadernillo de anotaciones, en dónde guarda todo su material.

La organización de un grupo de vecinos, después de la gran inundación de noviembre de 2015 que se cobró la vida de un pibe de Pueblo Nuevo Nahuel Reyes, es lo que hoy se conoce como Inundados Jáuregui. David “el Pajaro” Rodríguez, Gustavo Porra y Waldino Polverini fueron los que comenzaron cortando ramas y quemando el sedimento que dejó la inundación. Después se fueron sumando colaboradores.

“A Waldino se le complicó hoy para venir a cortar, porque trabaja muchas horas, pero siempre está. Por ahí le pedimos que traiga algo fresco para tomar a la noche”, bromean Rodríguez y Porra, luego de poner a descansar las máquinas y recibir bajo el puente grande a Ladran Sancho.

“Ya casi somos cortadores de pasto. Cada vez le dedicamos más tiempo”, continúan mientras se escuchan bocinas y saludos desde el puente. Es que la gente ya los conoce y les brinda ese cariño y respeto por lo que hacen por la comunidad.

Ante la ausencia del municipio, el grupo de vecinos mantiene desmalezado los márgenes del Río Luján, desde la pasarela que une El Timón con el Parque Industrial, hasta pasando el puente grande: “La idea es llegar hasta la Abadía San Benito”.

Además vienen cortando el pasto en las entradas al pueblo, los refugios de colectivo, las plazas del pueblo, el Caminito de la Flandria y poniéndole un poco de color, pintando puentes y cordones.

La bronca y la desesperanza ante un estado que los tiene olvidados y los esquiva, transformado en trabajo organizado “por y para el pueblo”. Esta es la historia de los vecinos que, después de sus trabajos, hacen las tareas que el municipio no hace.

-¿Cómo nacen cómo organización de vecinos?

-Inundados Jáuregui nace en 2014. En una de las dos inundaciones grandes que tuvimos ese año. Me hizo click cuando se murió un pibe en esa inundación Nahuel Reyes. Dije: no puede ser que una inundación te lleve a un pibe y el río estaba atorado de ramas, basura y había hasta una heladera, que hacían un dique y no dejaban circular el agua. Entonces empecé a venir a cortar y prender fuego. A la noche me llevaban a la comisaría por averiguación de antecedentes. Era la única forma que teníamos de protestar, porque si te ibas al medio del monte no te veía nadie.

La tarea de desmonte de la vera del Río Luján, que previamente estaba destinada solo hasta el Puente Las Tropas, pudo llegar hasta el Club Náutico El Timón, gracias a una colecta de firmas que Inundados Jáuregui hizo llegar al municipio, en modo de protesta, y desde la Municipalidad elevaron una carta a Provincia, para que los trabajos se extiendan hasta las compuertas.

“La idea era que ellos iban a armar un camino costero, para después mantenerlo. Acá lo dejas quince días y ya lo tenes otra vez alto. Para el lado de Luján ya no se puede pasar más. Y el problema no es el pasto, el problema es el Acacio Negro. La semilla puede estar latente 20 años. Le da el sol justo, la temperatura justa y nace otra vez. Con el pasto corto no vuelve a crecer”, mientras cuenta y no habla, una familia que llega hasta la orilla del río y se instala a tomar unos mates. La cara de satisfacción se hace parte del paisaje.

-¿Arrancaron con herramientas propias?

Casi con nada. La primera herramienta que tenemos fue una moto sierra, donada por el Parque Industrial. Después una moto guadaña y nos proveían de la nafta.

-¿Y el municipio?

-El otro día consultaron con el delegado municipal de Jáuregui (Víctor Keilis), de por qué nosotros hacíamos esto. Les dijo que lo hacíamos porque queríamos, que no nos obligaba nadie. Y después tuvimos una reunión, que no nos levantamos y nos fuimos por respeto. En esa reunión nos dijeron que estábamos mal, porque la movida de cine en el río no tenía habilitación, no teníamos permiso para ventas. En cuatro años que venimos cortando, nunca nada, ahora nos vienen a decir si podemos hacer algo con ellos. Nos dijeron que ellos podían colaborar y hacer algo todos juntos.

-¿Se sienten abandonados?

-Totalmente. Igual estamos fallando. No solo el municipio, sino toda la sociedad, porque no reclamamos. En otros pueblos hacen una movida importante, acá parece que estamos dormidos. Vivimos un estado de abandono total. Del municipio no podemos esperar nada. También estamos viendo el tema de los móviles policiales, porque no tenemos móviles de la policía.

-¿Cómo es eso?

-De un momento a otro los móviles desaparecieron. Les están dando prioridad a las cámaras y si tenemos un robo ¿Qué hacemos? Lo vemos por las cámaras, pero no tenemos móviles. Hay un móvil solo para Pueblo Nuevo, Cortínez, Jáuregui, Loreto y Olivera. Es un móvil del Comando de Patrullas que viene cuando lo llaman o cuando hace la recorrida. Ahora un grupo de vecinos se va a juntar con Oberti (Marcelo), para ver si el móvil que está en el destacamento de Pueblo Nuevo se puede llevar a un taller y hacerlo reparar, por gente del pueblo.

-¿También se están organizando para reparar un móvil policial?

-Sí, exacto. Le buscamos la vuelta. Yo tengo un taller mecánico y le ofrecí la mano de obra, para poder arreglar el móvil. Ellos se hacían cargo de lo que tuviera y yo les daba mi espacio, mi lugar para poder repararlo.

La Noche de Cine Bajo el Puente reunió cerca de 300 personas. Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Por qué hacen esto?

-Nos gusta ver disfrutar a la gente y ver que esto es nuestro. La gente que viene de Luján está cansada de Luján, por toda la mugre que tiene, porque no pueden usar una mesa o un espacio público porque te cobran y esto es totalmente gratis para el que venga. A mí me enorgullece lo que hago. La gente nos dice que estamos locos pero nos gusta hacerlo. Además ahora incorporamos otros lugares de corte, que nos parece una vergüenza que el municipio no se haga cargo. Hoy estamos manteniendo las entradas al pueblo, porque el pasto estaba un metro y medio, dos metros en todos los refugios. Es una vergüenza total para cualquier persona que venga al pueblo y lo encuentre en este estado.

-¿Qué les dice la gente por la calle?

-Nos agradece. Preguntan en que pueden ayudar. Acá en el río la gente te lo agradece, porque cuando vos te pones a hablar piensan que cobramos por hacer esto, que somos municipales. Esto es todo ad honorem, no cobramos un peso.

-¿Acompañan con la limpieza?

-Tenemos una técnica nueva. Levantarle el papel, cerca de dónde está la familia. Levantamos tres o cuatro papeles cerca y ya toda la familia se pone a juntar los papeles. La idea es que cada uno se haga cargo de su basura.

Hace algunos días se conoció la noticia del robo de las máquinas desmalezadoras, de la vivienda del Pájaro Rodríguez, las que eran utilizadas para mantener la zona ribereña. Gracias a los miembros de la Fiesta Aniversario Jáuregui, que prestaron dos máquinas, los trabajos no cesaron, aunque gracias a los dos eventos de Cine Bajo el Puente se pudo acceder a la compra de un tractor. «Entraron a las seis de la mañana, rompieron el alambrado de la casa de al lado y fueron a buscar las máquinas. Hay robos constantes. El tema seguridad es otro tema», suman a las explicaciones.

Otra de las advertencias que vienen haciendo el grupo de inundados, a través de sus redes sociales, es el estado del puente grande que une Pueblo Nuevo con Jáuregui. En el medio del puente hay un desnivel en el asfalto, que hace que se produzca un salto y es peligroso, no solo para el tránsito, que muchas veces se produce algún incidente con carros que se desprenden o motociclistas que pierden el control, sino que también deja en evidencia el grado de deterioro de la construcción. “Ahí lo tenes. ¿Viste? El carro se desprendió por el salto. Decí que gracias a Dios hasta ahora nunca pasó nada grave”, se lamenta el Pajaro Rodríguez al escuchar que, en medio de la entrevista, un camión perdió el enganche, producto del salto.

“El puente tiene rajaduras importantes y no lo quieren asumir. Es solucionable. El problema que tiene en el salto que se hace, es que la capa fija cedió y bajó unos centímetros, porque el puente tiene filtraciones. Si no hay desagües”.

La cálida noche del sábado también contó con una kermés y sorteos. Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Cuánto tiempo y dinero le dedican a esto?

-Dinero no sabemos, porque ponemos, sacamos, ponemos. No es sólo nafta en lo que se gasta. Tenemos gastos en discos de corte, tanza, protectores. Más que nada acá es la hora hombre. Estamos pasando alrededor de cuatro horas diarias, después de nuestros trabajos.

-¿Qué le dicen sus familias?

-Que estamos locos. Nuestros amigos también nos lo dicen.

-¿Se plantearon alguna vez abandonar?

-Nosotros tenemos nuestro lugar acá en el río, que la llamamos la matera. Ahí debajo de las casuarinas aquellas. Tenemos bancos, parrilla, mesa. Por ahí nos quedamos mano a mano a la noche, nos miramos y decimos ¿Qué hacemos? ¿Seguimos? Te pasa a veces, porque llega un momento que estas solo. Pero eso es lo que vale ¿Mirá eso? Es impagable.

“Bueno, yo te dejo porque sino me agarra la noche”, se despide Porras y pone en funcionamiento la desmalezadora nuevamente. Atrás lo sigue el Pájaro Rodríguez, juntando unos papeles que alguien dejó olvidado. Cansados de las promesas incumplidas por parte del municipio, hoy ellos se encargan de mantener los espacios públicos y embellecer al pueblo.

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