Foto: Victoria Nordenstahl

Según el gobierno “Oscar llama todos los días a provincia” pero desde hace un mes la etapa III de la obra para relocalizar familias inundadas está paralizada.

La Comisión Mixta de Control y Seguimiento del Proceso de Relocalizaciones volvió a recorrer la obra del barrio Santa Marta para documentar el abandono. Desde que la cooperativa “Santa Marta” creada para la adjudicación de la obra por parte del municipio decidió despedir a la cuadrilla de albañiles no se colocó un solo ladrillo. Desde diciembre solo quedó personal de seguridad privada para justificar un avance de obra inexistente.

Los datos más salientes de la firma fantasma se conocieron durante las últimas semanas del año cuando la mayoría de los albañiles que trabajan en la segunda y tercera etapa del plan de construcción de 202 viviendas fueron despedidos. En su mayoría sin mayores explicaciones y en un procedimiento que evidencia las irregularidades entre la firma y el Municipio.

“Nos llamaron, nos pagaron la semana y nos dijeron que terminábamos ahí” contó uno de los despedidos a Ladran Sancho. La misma suerte corrieron a mediados de diciembre otros 20 obreros. La situación crítica para los laburantes permitió conocer una larga lista de irregularidades comentadas en este medio y que evidencian que la firma “Santa Marta” usó la entidad cooperativa como máscara ante la miopía o complicidad de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos.

En ese marco, la etapa III del proyecto quedó suspendida nuevamente y sin respuestas por parte del ejecutivo local. Según comentaron desde la Comisión de Control y Seguimiento la respuesta por parte de la secretaria privada del intendente fue que “Oscar llama todos los días a provincia”.

Ahora, según allegados a la empresa en febrero retomarían las obras ya que para mayo deberían entregar 30 nuevas viviendas pero desde la Comisión desconfian que puedan finalizar en dos meses.

Por otra parte, desde el gobierno tuvieron que recurrir a la cooperativa del Movimiento de Trabajadores Excluidos que finalizó la obra para relocalizar a 40 familias inundadas en Olivera, para avanzar con el revestimiento de material de las primeras 30 viviendas, otra deuda que acumulaba el municipio con los vecinos desde enero de 2018.

La historia de la obra de Santa Marta se repite bajo la gestión municipal. Ante cada promesa oficial se imponen las dilaciones y se disipa un mejor horizonte para decenas de familias.

Hace un año, los vecinos y las vecinas que sufren el flagelo de la inundación se encontraban movilizados para lograr que bajaran los fondos y se reactive la obra, por estas horas analizan volver a tomar medidas para que el gobierno municipal se ponga al frente del reclamo en los organismos provinciales y nacionales para retomar la obra.

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