Foto: Victoria Nordenstahl

La banda festeja sus dos décadas con una fecha imperdible en el Teatro Municipal Trinidad Guevara. El repertorio recorrerá gran parte de su trayectoria y el show incluirá un juego de pantallas para el diálogo entre la música y la imagen.  

En retrospectiva, cinco pibes ensayan en una salita sobre la calle Lavalle. En las paredes algunos posters y los cassettes sobre la mesita. Divididos, Soda Stereo, Las Pelotas, Los Redondos acompañan al calor de los últimos días de la primavera. Se acerca 1999 y el fin del milenio ve nacer a una de las bandas más icónicas del rock lujanense. 

«Los primeros tres años fueron muy intensos», recuerda Florencio Sampedro 20 años después, y cuenta algunas anécdotas de ese tiempo. «Hicimos un par de shows muy lindos en CABA. Me acuerdo de uno que fue impresionante porque fue mucha gente, en ese momento teníamos un convenio con la Mega y estábamos bastante bien posicionados, y fue increíble». 

Entre las imágenes del show que parecen proyectarse en memoria, emerge el recuerdo de la intensidad con la que sus seguidores manifestaban su apoyo: «Todo el dinero que ganamos en ese show lo usamos en pagar las cosas que rompió la gente que nos fue a ver. Esto fue más o menos en el año 2000».   

Foto: Tio Bonnis

Tio Bonnis realizará una única función el 2 de noviembre a las 21:00 en el teatro municipal. Apuesta a un repertorio de temas originales, que tendrá algunos clásicos de la primeros años de la banda y algunas canciones nuevas. En cuanto al proceso creativo Matías Pérez, primera guitarra de la banda, explica: «El que compone las canciones es Florencio. El trae la canción virgen, la trae al ensayo y ahí empezamos entre todos. Pero él es el que trae la guitarra y la voz. Desde que empezó Tio Bonnis, el 99% de las canciones las compuso él».  

Cuando Florencio comenta el tiempo de la separación, recuerda problemas que los excedían y que no tenían que ver con las relaciones interpersonales sino con el contexto. «Tuvimos una mala experiencia con un disco que no pudimos terminar porque cuando fue la crisis del 2001 explotó todo. Justo estábamos grabando y se dispararon los costos de la hora de grabación y aunque intentamos, no llegamos». 

«Nos quedó a la mitad ese disco. Lo regalamos, no pudimos hacer nada salvo dejarlo estancado. Después hicimos un show en Galway para intentar recuperar la inversión y grabamos un acústico – «Vivo desenchufado» -. Con eso que recaudamos pudimos pagar lo que debíamos. Esos meses fueron muy caóticos y llevó a que nos empezáramos a separar. Fueron meses muy pesados».

Foto: Victoria Nordenstahl

Pero el estado de la latencia de Tio Bonnis no duró mucho. Reclamados por sus seguidores, que armaron una página de facebook para juntar firmas y la insistencia de amigues de la banda, los integrantes de la banda se preguntaron, ¿por qué no?. «Hubo una persona que me saturó la cabeza, que fue Fran Marcenaro, empezó a intentar que nos juntáramos y a generar reuniones. Y la verdad es que no había ningún motivo por el cual no volver a tocar», explicó el cantante y guitarrista.     

El disco Agua, actualmente disponible en Youtube y Spotify, es una síntesis de la trayectoria de la banda. Tiene seis temas inéditos y cuatro previos, que no estaban grabados en estudio. «Lo hicimos para mostrar un poco que con los integrantes nuevos, también seguimos haciendo lo viejo», aseguran los músicos. Desde allá es uno de los temas que se recuperan de la primera etapa y tiene al pago chico como escenario. «Está escrita desde ese departamento de Buenos Aires, pensando en lo que estaban haciendo las personas que yo conocía acá. Es un homenaje a Luján».   

En el tema que le da nombre al disco aparece un estribillo que ronda en la memoria musical de la banda, desde hace muchos años, pero que no lograba encajar en una canción. En esa letra también reconocen imágenes de Luján, en momentos particularmente difíciles de su historia.

«La inspiración vino de las imágenes de las inundaciones en Luján. La parte de las estrofas está escrita desde el punto de vista de alguien que observa la situación de una persona que se encuentra en esa situación y el estribillo es la visión de la persona sobre lo que le está pasando. Es una canción muy potente desde lo semántico y desde lo musical. Nos gusta mucho tocarla y nos pareció que se merecía tener la preponderancia en el disco».     

Sobre el show de este sábado, la banda comenta que pensaron una puesta en escena interesante y distinta, por eso agregaron el plano visual. Cinco pantallas ilustrarán la música, con videos y fotografía. «Creamos en lo visual lo que quisimos decir en la canción. Tuvimos que componer también la imagen. Fue un desafío y un proceso muy interesante». 

Las entradas anticipadas para el show están disponibles en la boletería del teatro o a través del Facebook y el Instagram de la banda.   

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