En el Día Internacional de los Humedales Alejandra Valverde, Licenciada en Información Ambiental de la UNLu, explica la situación de los ecosistemas en nuestra región.

Cada 2 de febrero, desde 1971, es conmemorado el Día Internacional de los Humedales establecido en el Convenio de Ramsar (Irán), teniendo como objetivo promover la conservación y el uso racional de los humedales.  

Según Alejandra Valverde, Docente y Licenciada en Información Ambiental de la Universidad Nacional de Luján, becaria del CONICET e integrante del Frente Universitario de Luján (FUL) en Subversión, la fundación de Luján a la vera del río está relacionada con una historia religiosa más que una historia ambiental.

Para la investigadora, si la carreta que transportaba la imagen de la virgen rumbo a Córdoba se quedó en el barro era por encontrarse en una zona anegada, lo que marca que la ciudad está instalada sobre un humedal al que le quitamos capacidad de absorción con cada construcción de cemento hecho arriba.

Todas las alarmas fueron encendidas cuando, según la convención de Ramsar, se estima que desde 1900 han desaparecido el 64% de los humedales del planeta. Valverde, analiza la importancia de los humedales y la de los negocios inmobiliarios que afectan a la región 

-¿Cuál es la definición de humedales?

A mediados de siglo XX se creó el concepto “humedales” en estudios académicos producidos en Estados Unidos pero la definición resultó taxativa, bastante cerrada, lo que no permitía entender bien la importancia de este ecosistema. En 2016 se empieza a utilizar una definición más amplia: son regiones cuya característica principal es la presencia de agua. Esto permite que los organismos vivos generen condiciones de adaptación para el momento en que hay presencia de agua y luego varíen cuando el agua se retira. No son ecosistemas terrestres ni ecosistemas acuáticos por definición.

Los humedales pueden ser de montaña, de llanura, de bosques o marismas según la característica terrestre de la región donde se encuentran. Son zonas bastante especiales que permiten que los ecosistemas funcionen correctamente para satisfacer las necesidades de las poblaciones, ya que por ejemplo, son responsables de mantener las condiciones geomorfológicas del suelo y del agua para que se pueda desarrollar la agricultura. 

Estos ecosistemas ocupan sólo entre el 5 y el 7 % de la superficie del planeta. En Argentina, la superficie ocupada por los humedales, considerando los cuerpos de agua, es del 23% lo que implica alrededor de 600.000 km2.

Los humedales ofrecen servicios ecosistémicos importantes para la sociedad. En nuestra zona, donde lo que hay es un humedal de llanura, la función es contener y absorber el agua proveniente de las lluvias hasta que lentamente va drenando hacia las napas y desembocando en el Río de La Plata.

-¿Cuál es la importancia ambiental de los humedales?

Desde la prehistoria, en los humedales se desarrollan las actividades productivas vinculadas con la provisión de alimentos y de agua de la que dependen las comunidades. Técnicamente, al Río Luján se lo denomina meandro, porque es un río de llanura que no tiene grandes pendientes y baja haciendo curvas o rulos desde su nacimiento en la zona de Suipacha hasta desembocar en el Río de La Plata. A lo largo de su recorrido, se identifican tres diferentes alturas del suelo: un tramo superior que se encuentra en la zona de Mercedes, un tramo medio que es el partido de Luján y un tramo inferior con terrenos más bajos en la zona de Campana, Escobar y Pilar.

Las tierras que comprenden los humedales se inundaban y se secaban naturalmente haciendo funcionar el ecosistema pero se las valoraba negativamente como pantanos o ciénagas y se las pensaba como tierras ociosas, no aptas para actividades productivas. En la década del noventa, fueron capturadas por el mercado inmobiliario que vió a los humedales como tierras baratas ideales para ponerlas a producir capital y se empezaron a vender los terrenos de los humedales para la construcción de countries y viviendas de élite. 

-¿Qué consecuencias trae la instalación de countries y clubes de campo en las áreas de inundación? 

La principal causa del deterioro ambiental es el capitalismo. El desarrollo del capital financiero a partir del mercado inmobiliario hace que las tierras que conforman los humedales sean adquiridas a muy bajo valor y se pongan a reproducir capital, aumentando el valor de la tierra y generando ganancias. 

El mercado puso el ojo en esa zona porque es una zona no apta para ganadería. Para hacer habitables estos humedales, tuvieron que elevar los terrenos subiendo la cota de inundación. Esas construcciones en el tramo inferior de la cuenca del río cortan la dirección del agua que, al querer bajar al Río de La Plata, se choca y rebota con esos obstáculos volviendo sobre su curso. Esta situación produce la inundación de las viviendas instaladas en lugares que antes no eran inundables.

Foto: Julieta Brancatto.

-¿Cual es el daño que se le hace a las personas que habitan los barrios a la orilla del río? 

Hay dos variables a considerar. Por un lado lo que se conoce como derecho a la ciudad. Los sectores de bajos recursos están excluídos de la ciudad y del acceso a la tierra porque no tienen los recursos económicos para adquirir terrenos y viviendas en las ciudades. La variable que se desprende es que la ciudad expulsa a estas personas a los márgenes y terminan viviendo en terrenos bajos o inundables. En Luján, hay infinidad de barrios a la orilla del río donde se buscan estrategias para no inundarse en cada crecida. 

Por otro lado está el agronegocio, que al tener la soja como cultivo predominante en la cuenca, provoca una menor absorción del agua por parte del suelo que se va degradando lo que lleva a los propietarios de los campos a la confección de canales clandestinos para redireccionar los excedentes de agua. Tanto la redirección como el “efecto tapón” que provocan los barrios privados cambian el comportamiento del río. 

El Estado genera las condiciones de vulnerabilidad y exclusión para que un sector de la sociedad se inunde cuando facilita los negocios del capital inmobiliario y del agronegocio. Es un gran combo que hace que los pobres nos inundemos. La gente no se inunda porque quiere. Es bastante común escuchar la frase “por qué no se van a vivir a otro lado si se inundan todos los años” y la respuesta es porque no hay opción de alquilar o comprar casas en otro lado.  

Foto: Julieta Brancatto.

-En esta tensión entre mercado y preservación de los humedales, ¿se puede pensar al Estado como regulador?

El Estado tiene que ser garante de esa regulación pero también tiene que haber una regulación coparticipada. Habitualmente no se les pregunta a las personas que habitan estos espacios, conociendo de cerca la vida del humedal sobre las acciones que convendrían llevarse a cabo y todos los esfuerzos se enfocan en hacer grandes obras para generar repercusión. 

A partir de las últimas inundaciones sufridas en la ciudad de Luján, el Gobierno Provincial puso en marcha el Plan Maestro de la cuenca del Río Luján pero esas obras no tienen evaluación de impacto ambiental al igual que la construcción de los countries, lo que conlleva a que no sean aceptadas por la mayoría de las organizaciones debido a sus consecuencias ambientales. 

Las organizaciones sociales, políticas y ambientales tienen que participar de un monitoreo social. Está el caso de las áreas protegidas como son el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos en Campana o la Reserva Forestal Quinta de Cigordia en Luján que, además de estar financiadas por el Estado, deberían también ser vigiladas en cuanto al cumplimiento de las ordenanzas existentes. Actualmente en Campana están en pleno conflicto porque quieren atravesar parte de la reserva con una ruta. Las ordenanzas tienen que ser elaboradas en conjunto con la población porque es lo que va a garantizar que se hagan efectivas. 

Un ejemplo de acción del Estado es la causa que llevó adelante la jueza Sandra Arroyo Salgado en 2016 cuando ordenó detener las construcciones de nuevos countries y parar las modificaciones de los ya existentes sobre la cuenca del Río Luján y el Delta, obligando a recomponer las condiciones naturales de los ecosistemas. Eso estaba buenísimo como hito y antecedente, pero al cabo de un tiempo se olvidó. La participación de la población es fundamental.

Sobre el final de la conversación, Valverde entregó una definición general acerca de los pasos a seguir. «El discurso individualista de moda dice que hay que cuidar el planeta con acciones individuales pero yo creo que las causas del deterioro tienen que ver con actividades económicas propias del sistema capitalista que son el mercado inmobiliario y el agronegocio. Desde el individualismo se puede aportar un grano de arena pero esa acción termina siendo totalmente relativa».

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