Foto: Victoria Nordenstahl.

Fernando Huanacuni Mamani disertó en la Cátedra Abierta Intercultural de la UNLu sobre Buen Vivir y Vivir Bien, basado en Filosofías, Políticas, Estrategias y experiencias regionales Andinas, argumentos fundamentales de su obra escrita que marcaron la exposición.

Abogado, político e investigador aymara, el ex canciller del Estado Plurinacional de Bolivia, Fernando Huanacuni Mamani, se hizo presente el último fin de semana en la Universidad Nacional de Luján y luego en la Colonia 20 de abril «Darío Santillán»- UTT (Jáuregui). En el auditorio de la UNLu se explayó sobre el concepto del Buen Vivir, bajo el título «Buen vivir: otros modos de pensar el mundo».

En una de sus frases más resonantes, el excanciller señaló que «el valor de la vida no está en tener, poseer y consumir», algo que lo llevó a complementar: «Lo importante de la vida está en las experiencias con el otro».

Tal como lo señala en su libro Vivir Bien, Buen Vivir, el intelectual abordó «la visión del capital como valor fundamental del pensamiento occidental generó enormes brechas entre ricos y pobres. Estos referentes de vida han propiciado un escenario de desencuentros y han ido profundizado cada vez más los abismos entre los seres humanos y todo lo que les rodea, llevando a la humanidad a un alto grado de insensibilización. Más allá de lograr «una mejor calidad de vida», cual fuera la promesa de la modernidad, la humanidad avanza cada día más hacia la infelicidad, la soledad, la discriminación, la enfermedad, el hambre… Y, más allá de lo humano, hacia la destrucción de la Madre Tierra».

Según Huanacuni, el pensamiento moderno de Occidente es lineal, por lo tanto hay un principio y vamos hacia un fin. A partir de las bombas atómicas la línea es ascendente hacia la idea de un futuro promisorio y de progreso, mientras que en el pasado está lo malo, lo primitivo. Esto no permite conectar pasado con presente y con futuro. De esta manera, se contrapone la visión ancestral de los originarios, donde la concepción de historia es circular. Allí agregó la idea de un retorno, un volver a empezar en donde son de fundamental la importancia los ciclos de vida. En estos tiempos -insistió- «estamos en un nuevo ciclo que arrancó en 1992» -en conexión con 1492, año de la colonización-. El año 1992 marca una inflexión en la historia de los pueblos indígenas originarios, empieza la reconstitución de la identidad, con el ímpetu del nuevo tiempo.

En la lógica capitalista -explicó- «compito luego existo, es la lógica de la competencia» que se debería dejar paso a la lógica complementaria y su «pedagogía de la complementación», porque los seres humanos tenemos capacidades que son complementarias. «Algunos tienen la capacidad de comenzar, de iniciar, otros de persistir, transitar, realizar y otros de finalizar», detalló.

¿Cómo se entiende entonces el Vivir Mejor y el Vivir Bien? «Éxito individual, tener más plata, competir con los demás, acumular», mencionó en torno al primer concepto. «En tanto que Vivir bien es la complementación con el otro, sacarle una sonrisa, ver el brillo de sus ojos», comparó.

En una conferencia que duró casi una hora, el excanciller recorrió incluso los problemas en la educación, respecto a la enseñanza que se entrega a niños y niñas: «Se les indica que elijan el empleo que le va a dar más dinero. Se busca conseguir status mediante el dinero. Estas son políticas de miedo y las políticas del miedo sostienen el sistema establecido. Es inaceptable seguir viviendo de forma depredadora y con mero sentido de utilitarismo donde se usa lo que sirve y lo que no se descarta».

Finalmente desarrolló puntos esenciales sobre la complejidad y la cosmovisión del Estado plurinacional, no solo como cambio nominal sino también como cambio estructural y con la importancia de la organización política.

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