La Escuela Primaria Campesina tuvo su primer acto de graduación en un marco lleno de color, tradición y emociones. Hace más de dos años se orquestó esta propuesta educativa para los campesinos de la Unión de Trabajadores de la Tierra.

«Somos hijos de la tierra por eso en esta mesa se encuentran semillas, verduras agroecológicas y nuestra herramienta principal: la tierra, que representa el lugar en donde hoy estamos» fueron las palabras del profesor Gustavo Manfredi para comenzar con una ceremonia que estuvo repleta de emoción y tradición.

Pero antes de comenzar a relatar lo que fue el acto formal y sus expresiones populares, siempre es bueno recordar como fue el origen de la escuela que hoy permitió la graduación de campesinos organizados en la Unión de Trabajadores de la Tierra.

La lucha, siempre la lucha

En 2015 un grupo de trabajadoras y trabajadores campesinos organizados en la Unión de Trabajadores de la Tierra decidió instalarse en el ex Instituto Ramayón. El predio posee unas 80 hectáreas que pertenecían al Ministerio de Desarrollo Social y fueron transferidas a la órbita del Ministerio de Agricultura para avanzar en el proyecto de Colonia Agrícola Integral de Abastecimiento Urbano (CAIAU).

Con organización y perseverancia la UTT logró firmar un comodato para que el Ministerio de Agricultura les ceda la tierra para que cerca de 40 familias campesinas comenzaran a trabajarla de manera sana, sin químicos y con el objetivo de vender esos productos de forma directa, sin intermediarios y a precios populares.

Queremos estudiar

Acto de graduación en la Colonia 20 de abril Dario Santillan. Foto: Victoria Nordenstahl

Así nació la Colonia «20 de Abril Darío Santillán» donde no solo se produce cultivo agroecológico de verduras y hortalizas sino también conocimiento.

Hace más de dos años se viene desarrollando una propuesta educativa basada en los fundamentos pedagógicos de la educación popular. La idea surgió de uno de los campesinos, Frank Ortega, quien se encontró con Gustavo Manfredi que se acercaba a comprar verduras a la colonia.

«Un día vino el profesor Gustavo a comprar verdura y yo le pregunté de qué laburaba y me respondió que de profesor. Ahí le dije que la mayoría de nosotros no sabia ni leer ni escribir y que estaría bueno que nos diera clases. Le pregunté cuanto podría cobrar, y me respondió que los maestros no estaban para cobrar sino para enseñar. Así comenzó esta escuela» comentó Franz durante el acto de graduación.

Al comienzo fue un año entero de un taller de alfabetización tomando como eje los derechos humanos. A los organizadores les llamo muchísimo la atención, por experiencias en otros proyectos, la cantidad de participantes: no entraban en un aula. La cantidad de estudiantes era tan grande que fueron mudándose a salones más grandes.

«Lucho por una educacion que nos enseñe a pensar y no por una educacion que nos enseñe a obedecer». Foto: Victoria Nordenstahl

Con el tiempo empezaron a pensar en la necesaria validación formal del trabajo educativo. Por eso comenzaron las gestiones con el Estado local, y lograron firmar un convenio para que funcione una escuela primaria de adultos, así se sumó la docente Lucía Navarro propuesta desde el Estado. El proyecto educativo hoy funciona como una extensión del Centro de Educación de Adultos 703 de Pueblo Nuevo y los estudiantes reciben su título oficial.

«Las puertas de nuestros sueños»

A la presencia formal institucional de todo acto de graduación se le sumó la mixtura de la idiosincrasia de las trabajadoras y trabajadores de la tierra. Las banderas de ceremonia no fueron únicamente la Argentina y la Bonaerense sino que también se hicieron presentes la bandera de la República Plurinacional de Bolivia y la bandera Wiphala.

La emoción fue otro de los componentes que estuvieron presentes durante el acto de graduación. Medallas por compañerismo y compromiso y la entrega de los diplomas y títulos de finalización de los estudios primarios llenaron los ojos de lagrimas de los estudiantes, familiares y docentes.

El embajador boliviano en Argentina, Santos Javier Tito Véliz, se hizó presente en el acto de graduación. Foto: Victoria Nordenstahl

En el turno de las palabras emotivas, Nora, una de las estudiantes, leyó «cuando de niñas dejamos la escuela lo hicimos por razones económicas, porque pensábamos que no podíamos o por razones familiares. Nunca imaginamos que íbamos a volver a estudiar de grandes, ahora sabemos que nunca es tarde para seguir con nuestros sueños. Gracias a la lucha y la organización de la UTT estamos hoy aquí y que esto sea un impulso para que todas las demás compañeras se animen a leer y a escribir y para que las mujeres seamos respetadas».

Los profesores Gustavo y Lucía también compartieron sus palabras para con sus estudiantes. «Quiero decirles algo a los compañeros y compañeras que están estudiando y muchas veces me agradecen y me preguntan por qué yo estoy acá. Mi familia y yo somos los que estamos agradecidos porque son ustedes los que nos enseñan a nosotros y en especial a mis hijas algo que no está en los libros, nos enseñan a tener dignidad. Ustedes junto con la organización no aceptan el lugar que el sistema les designó, no aceptaron ser mano de obra barata trabajando para cualquier empresario. Ustedes levantaron la cabeza, luchan, pelean, aprenden y siguen estudiando. Esa pelea, esa lucha, esa no resignación, se llama dignidad, y eso es lo que mis hijas, mi compañera y yo aprendemos de ustedes». dijo Gustavo.

El cierre fue a toda fiesta con arraigo en la cultura popular boliviana. Silvia y José Rodríguez de la ciudad boliviana de Tarija bailaron la cueca chapaca. Y más tarde llegaron los sonidos ancestrales a cargo artistas que se comprometieron a volver para realizar un taller de música con la comunidad trabajadora.

La primera camada de egresados marca el rumbo hacia el futuro para la Colonia 20 de Abril Darío Santillán. En un futuro próximo los egresados de hoy irán abriéndose camino para formar la secundaria a partir del 2019. Como esas hortalizas surgidas de la tierra, con paciencia y al ritmo de la naturaleza la educación popular da sus frutos entre tanta maleza. La lucha recién empieza.

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