Foto: Victoria Nordenstahl

María Eugenia Vidal autorizó fumigaciones aéreas y terrestres con agrotóxicos a metros de escuelas rurales. La medida entra en vigencia a partir del 1ro de enero del 2019. En Luján ya se habían registrado denuncias de fumigaciones cerca de instituciones educativas.

A través de la resolución N°246-MAGP-18 publicada en el boletan oficial de la Provincia de Buenos Aires la gobernadora María Eugenia Vidal habilitó “los lotes contiguos al área urbana, zona residencial extraurbana, área de población dispersa, márgenes de cursos o cuerpos de agua, zonas de bombeo, establecimientos educativos, áreas de esparcimiento y reservas naturales” como zona de amortiguamiento.

La resolución firmada por el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Leonardo Sarquís, quién fuera gerente de la multinacional Monsanto, establece que en las fumigaciones aéreas y terrestres con agrotóxicos en la zona de amortiguamiento “la aplicación de fitosanitarios deberá ajustarse a las previsiones del presente acto”.

Con esta resolución la gobernadora bonaerense dio vía para que los terratenientes fumiguen a metros de escuelas rurales. En el articulo N°5 se detalla que “la aplicación de fitosanitarios dentro de la zona de amortiguamiento contigua a establecimientos educativos, cualquiera sea la modalidad de aplicación deberá efectuarse fuera de horario escolar”.

En Luján, La Multisectorial contra el agronegocio, “La 41” ya había denunciado fumigaciones en campos con agroquímicos, violando la ordenanza 5953/11. El caso ocurrió en el límite entre Luján y General Rodríguez, a metros de la Escuela Primaria N° 22 y al Jardín de Infantes N° 902, en pleno horario escolar.

Con esta resolución la gobernadora Vidal fijó posición el negocio de los agrotóxicos sobre la salud de la población bonaerense. Son varias las organizaciones que advierten sobre los daños que causa este modelo productivo basado en los pesticidas: contaminación del suelo, de ríos, enfermedades y muerte en niños y adultos, como también malformaciones en animales.

Desde el sector agroexportador utilizan como justificación para fumigar cerca de escuelas rurales el cumplimiento de las Buenos Prácticas Agrícolas (BPA). Las BPA son un documento con recomendaciones al aplicador fruto de un trabajo realizadas entre las áreas ambiental, productiva, de salud, de ciencia y técnica, y de producción.

Sin embargo, del otro lado se encuentran estudios científicos que comprueban que las personas expuestas a contacto con agroquímicos padecen daño genético. Así lo revelan investigaciones de científicos como Fernando Mañas y Delia Aiassa, Doctores en Ciencias Biológicas, docentes de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Las investigaciones de estos científicos demuestran que a mayor daño genético mayor es el riesgo de padecer cáncer. Mismos conclusiones alcanzó el ex presidente del CONICET,  Andrés Carrasco, quién en 2009 comprobó que el veneno más usado del agro producía cáncer, malformaciones y desnutrición en los embriones humanos.

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