Foto: Victoria Nordenstahl

La industria nacional cayó un 9,8 por ciento en los primeros cuatro meses y sigue en caída libre. Así lo demuestran los datos de la UIA y la palabra de empresarios y representantes empresariales de nuestra ciudad.

En los primeros cuatro meses del año la industria nacional se derrumbó un 9,8 por ciento según los datos de la Unión Industrial Argentina. El derrumbe de abril fue de 8,6 por ciento con una mejora de 5 por ciento en comparación con marzo, cuando se tocó fondo con 13,3 por ciento de retracción. Los industriales de nuestra ciudad siguen sin ver la luz al final del túnel.

Entre los más afectados se encuentran el sector automotriz (-33,9 por ciento), la industria textil (-17,9 por ciento), la producción de minerales no metálicos (-12,5 por ciento), metales básicos (-7,5 por ciento) y metalmecánica (-5,9 por ciento). Mientras que el sector de producción de alimentos y bebidas acumula una contracción de 2,1% en los primeros cinco meses del año.

La crisis también se refleja en la utilización de la capacidad instalada. En abril alcanzó el 61,6 por ciento según el Indec, 6 por ciento por debajo de igual mes de 2018. Bajo esa linea se encuentra la industria de productos alimenticios y bebidas (60,7 por ciento de la capacidad instalada).

Empresarios y representantes de entidades empresariales comentaron a Ladran Sancho la situación de la industria: «La industria lechera esta bastante complicada, porque si bien se han podido aumentar los precios al ritmo de la inflación y en algunos casos superando la cantidad de unidades vendidas es menor. Esto es consecuencia de la baja oferta de leche.  Siempre hay que mirar el valor de facturación de las empresas y no solamente los precios. Las empresas del sector están complicadas financieramente, esa es la realidad. Los precios de las materias primas que hoy se están abonando hay que abonarlos con créditos y sabemos el nivel de la tasa de interés» explicó Miguel Paulón, presidente del Centro de la Industria Lechera.

Marcelo Barbani, del sector metalmecánico, explicó que la situación del sector «es un contexto peor que en el 2001 por la velocidad con que se dan las cosas. La pérdida de trabajo y el estancamiento de la economía es mucho más violento. Las políticas que producen el cierre de Pymes son siempre las mismas: apertura indiscriminada de importaciones, tasa de interés alta, el tipo de cambio, y las tarifas altas. Producen el parate de la industria y luego el cierre».

El sector textil es una de las industrias más golpeadas y que más fuerte se siente en Luján. Rodolfo Bianchi, presidente de la Cámara Textil comentó: «Lo que se vio en el último tiempo es una demanda de artículos de moda como gabardinas con lycra. Como no entraron de afuera, ante el riesgo de no poder venderlos, pudimos vender pero son productos muy estacionales».

A lo que agregó «además de que el 38 por ciento de la industria textil desapareció y los que sobrevivimos pudimos concentrar un poco de la demanda. Pero la capacidad instalada seguimos en el 55 por ciento, sin mercado interno y con mucho aumento de materia prima. En los últimos meses tuvimos un incremento del algodón del 20 por ciento, nosotros vendemos a 60 o 90 días y cuando fuimos a reponer tuvimos que pagar ese incremento. De los últimos seis meses, dos trabajamos de gusto».

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