Foto: Victoria Nordenstahl

Pese a las demandas, el Consejo Superior aceptó los fondos para financiar un proyecto de energía solar. Nora Cortiñas, madre línea fundadora se acercó a bancar la lucha de los y las estudiantes.

Las peleas cuerpo a cuerpo entre docentes, no docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de Luján han tenido capítulos suficientes para escribir una tesis doctoral en el debate por los fondos provenientes de las ganancias de la megaminería.

Durante 2009 el Consejo Superior de la Universidad rechazó los fondos. Nueve años después un proyecto encarado por docentes y estudiantes para la creación de una planta de generación fotovoltaica sin financiamiento reabrió el debate.

Sobre el proyecto no hay mayores objeciones en la comunidad educativa y los cuestionamientos se centran en el financiamiento. El rechazo provino inicialmente del movimiento estudiantil  y luego del gremio docente mediante un comunicado de la Comisión Directiva de ADUNLu.

La comunidad universitaria se encuentra dividida, ya que algunos sectores tanto docentes como estudiantes manifiestan que no todos están de acuerdo con el rechazo.

En el comunicado el gremio docente recuperó la complejidad del asunto marcando posición: “Las Universidades Nacionales no disponen de los fondos necesarios para la realización de proyectos de mediana o gran escala. Entendemos que este es el problema central, parte de una política de vaciamiento hacia la ciencia y tecnología pública/estatal (…) Instamos a las autoridades de nuestra Universidad  y al CIN a exigir al Ministerio de Educación de la Nación una urgente recomposición y actualización del presupuesto universitario, que tan solo este año sufrió un recorte de más 4.000 millones de pesos” expresaron.

En la previa a la toma de decisión, Nora Cortiñas, madre linea fundadora se acercó a bancar al movimiento estudiantil y pronunciarse en contra de la intención de “aceptar fondos sucios, manchados con veneno y que no benefician a nadie. No se puede tirar por la borda la lucha de años anteriores”.

Minutos antes de entrar en sesión, los autores del proyecto intercambiaron posturas con Cortiñas aunque nadie se movió de su posición inicial. El físico Raul Righini insistió en que Nora se quedara a la sesión pero “tengo que ir a la Plaza, hace 41 años que voy los jueves y hoy es el penúltimo jueves del año” fue la respuesta de Norita.

El autor del proyecto pudo explicar cuestiones técnicas y buscó convencer, pero no hubo caso. Finalmente, el tema en cuestión se adelantó del temario para despejar del recinto a estudiantes y periodistas que buscaban conocer la decisión final. Dos opciones se pusieron en consideración, financiar el proyecto con recursos propios o aceptar los cuestionados fondos.

En una sesión que se extendió más de cinco horas, en donde se llamó a cuarto intermedio para analizar un proyecto alternativo, que buscaba costear la instalación de la planta con otro dinero que no provenga de la megaminería, hubo posiciones cruzadas entre los consejeros. Mientras tanto en el recinto aguardaban miembros de centros de estudiantes, alumnos, docentes y miembros de la comunidad, quienes luego iban a tener la posibilidad de expresar su posición.

Una de las voces fuertes fue la de Silvina Reguera, miembro de la comunidad de Andalgalá quienes luchan a diario contra la explotación minera. «Nos están robando, nos están envenenando y corrompiendo», expresó en primer termino.

En cuanto a los fondos destinados a las universidades, por ley, Reguera remarcó que «Es plata sucia, cargada de corrupción. ¿Cuántos de ustedes conocen Andalgalá? Están acabando con nuestras economías regionales. Hace ocho años venimos frenando una mina, peor que Alumbrera. Nos roban más de cien millones de litros de agua por día, ocupan la energía que utilizaría la ciudad de La Plata. Piensen que están sacrificando pueblos como Andalgalá, hay toda una cordillera en riesgo. Una vez que toquen esos fondos, van a estar avalando la mugre de la megaminería y van a estar manchados con nuestra sangre».

Foto: Victoria Nordelnstahl

¿De dónde provienen estos fondos?

Según lo que establece la ley 14.771, obliga a distribuir entre las universidades nacionales un porcentaje de las ganancias de las mineras. Sería como la responsabilidad social de la minera por la explotación de los recursos.

En 2008 la universidad aceptó los fondos provenientes de la mega minería pero, luego de la presión de los alumnos, en 2009 el Consejo Superior de la Universidad de Luján los rechazó y de esta manera se transformó en la segunda universidad nacional en decirle no a los fondos provenientes de Yacimientos Mineros de Aguas de Dionisio (YMAD).

YMAD es una sociedad creada en 1958 y está conformada por el gobierno de la provincia de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán y el Estado nacional. Junto con Minera Alumbrera Limited (MAL) explotan la mina del Bajo de la Alumbrera, en Catamarca. Las tres empresas multinacionales que conforman la (MAL) han sido denunciadas por haber violado derechos humanos, derechos laborales y degradado el ambiente en distintos países.

Este proyecto de minería a gran escala comenzó la explotación en 1997 y desde el 2008 empezaron a girar los fondos a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que congrega a los rectores y rectoras de las universidades nacionales del país. Los 11 años que distancian la instalación de la minera contaminante y la asignación de los fondos del (CIN), no son casuales.

La lucha que se expandía a lo largo de nuestro país y el continente contra la instalación de esta industria extractiva y sus consecuencias, empujó a estas empresas a buscar la licencia social a través de mecanismos como la compra de la complicidad de la ciencia y la investigación.

Tras la lucha del movimiento estudiantil y la comunidad, a partir de 2009 varias universidades y muchas facultades rechazaron este dinero “manchado de contaminación, explotación y muerte”. Pero una mayoría compuesta por docentes y no docentes se impuso el retorno de los fondos mineros, dando marcha atrás a la opción ética que la misma Universidad Nacional de Luján hiciera en 2009. Otros tiempos han llegado.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, dejá aquí tu comentario!
Ingresá tu nombre