Etiquetado frontal: «Las marcas te tapan los ojos para que no veas el producto que estás consumiendo»

Diputados debate un dictamen sobre el proyecto de etiquetado de alimentos que fija pautas para una alimentación saludable y establece la colocación de sellos frontales en los envases de alimentos con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías. La Licenciada en nutrición, Romina Arroyo, explicó la importancia de que se apruebe esta ley.

En Diputados debaten el proyecto de ley de etiquetado frontal de alimentos. La iniciativa, aprobada el 29 de octubre del año pasado por el Senado, propone la incorporación de una etiqueta con forma de octógono negro y letras blancas, que advierta sobre el exceso de nutrientes críticos en el frente de los productos ultraprocesados.

Con esta ley, si un alimento o bebida contiene sales, azúcares, grasas tóxicas, sodios, cafeínas o edulcorantes por encima del límite señalado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), quedará estampado en el envase con el sello de advertencia según corresponda, con “exceso en azúcares”, “exceso en sodio”, o “exceso en cafeína”.

Uno de los puntos claves de la normativa, es combatir una de las tres causas de la mortalidad como es la obesidad, que en la Argentina afecta a 4 de cada 10 menores, en especial a adolescentes, y a 7 de cada 10 adultos. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en nuestro país los tres factores de riesgo más asociados a la mortalidad son la hipertensión, la hiperglucemia en ayunas elevada y la obesidad, que provocan unas 140 mil muertes al año.

Según remarca la nueva ley, serán eliminados del paquete logos o frases con el aval de sociedades científicas o asociaciones civiles y personajes infantiles, animaciones, celebridades, deportistas, entre otros. La reglamentación procura evitar la prédica publicitaria para niños en alimentos con una composición nutricional no saludable.

La ley también prohibirá la venta de galletitas y yogures alcanzados con un octógono negro dentro de las escuelas. Habrá entonces entornos escolares protegidos desde el ciclo inicial hasta el nivel secundario. El bloque del Frente de Todos aspira a convertir en ley el proyecto sancionado el año pasado por el Senado.

La Licenciada en Nutrición Romina Arroyo, dialogó con Ladran Sancho y se mostró a favor de la sanción de una ley de etiquetado frontal: «Es necesario que la gente sea consciente de lo que está consumiendo. Hoy en día hay un montón de etiquetas falsas. Un ejemplo, hay un turrón que la etiqueta dice «alto en fibras», pero cuando leés atrás la información nutricional es mentira, porque tiene solo un gramo de fibra total, que es muy poco y no se considera como un producto alto en fibras. Hay mucho marketing con el etiquetado, más que nada en los dulces».

A la venta, también hay muchas marcas que utilizan a dibujos animados, personajes conocidos o el artista del momento para atraer, sobre todo a los más niños, a consumir ese producto. «Hay unos cereales que tienen el dibujito de Guardianes del Planeta, que son de Arcor. Dicen como que son para chicos, que lo pueden consumir desde los dos años y cuando te ponés a leer el rótulo, están llenos de azúcar, no te aporta ningún nutriente necesario para la edad infantil y así, lo que estás haciendo es fomentar la obesidad y la diabetes cuando sean más adultos», explicó Arroyo.

Según la especialista, durante los primeros mil días del bebé, que implica el embarazo y los primeros dos años del niño, la alimentación debe ser muy buena. «Todo lo que el niño consuma, desde la madre en el embarazo, hasta los primeros dos años de vida, es como en su vida adulta va a estar. Sobre todo a nivel intelectual y con respecto a las enfermedades crónicas que pueda llegar a tener. Si un niño se alimenta sanamente durante esos dos años, es muy probable que durante la vida adulta tenga una alimentación bastante armoniosa, sea saludable, sin patologías de base», afirmó.

La etiqueta con los rótulos en negro con las advertencias es una forma de saber qué contiene cada producto. En Latinoamérica, la ley entró en vigencia en Chile y México. «Quizás al tener esa etiqueta que dice exceso de grasas o alto en sodio es mucho más chocante y la gente lo va a analizar si comprarlo o no comprarlo. ¿Es lo que realmente le quieren dar a sus hijos? Uno lo trata de analizar de otra manera al tener esa etiqueta. Las marcas te tapan los ojos para que no veas el producto que estás consumiendo. Muchas veces son porquerías y uno lo toma como saludables», destacó.

Sobre la alimentación que llevamos a diario, la especialista en nutrición comentó que «la gente no tiene tiempo de cocinarse y consume mucho congelado, patitas de pollo, hamburguesas, panchos, porque lo saca del freezer, lo cocina y ya está, es lo más práctico y no se cocinan como deberían hacerlo. Esto influye en todos los aspectos. Aparte, sobre todo los congelados, muchos vienen precocidos, pero lo que la etiqueta no dice que esa precocción es una fritura, por más que vos después lo hagas al horno ese alimento ya absorbió la grasa».

La iniciativa fue criticada desde sectores empresariales vinculados a la producción de alimentos y en ese sentido, una de las cámaras más influyentes, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) pidió hace unos días incluir cambios en el proyecto.

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