Espacios comunitarios alimentan nuestro Luján

Sergio Gómez Tei
Sergio Gómez Tei
Sacerdote, integrante de la Asociación Negrito Manuel de Luján.

En Luján hay numerosos lugares llamados comedores o merenderos donde la gente vecina más o menos organizada hace comida para familias del barrio. Esta tarea silenciosa es de gran importancia por la ayuda concreta que presta a la gente que necesita y porque genera un tejido social de contención inmediata que es muy valioso por el alimento que se comparte, pero más aún por el encuentro entre las personas; y la fuerza, la alegría y la esperanza que genera entre los pobres.

Este aspecto humano es el mayor bien común de estos espacios comunitarios, que así resultan como los nudos que sostiene el tejido de una red. Esta iniciativa nace desde abajo, o sea de la voluntad de personas pobres que deciden cocinar. Esta acción esencial del pueblo, cuenta con la colaboración de diferentes organizaciones intermedias, sean gubernamentales o no, que aportan distintos recursos materiales y organizativos.

Los recursos materiales cada vez alcanzan menos, por la creciente necesidad que hay debido al aumento del precio de la comida, que afecta a los más pobres y que ha multiplicado la cantidad de gente que se acerca a los comedores en este último mes.

Entre la numerosa cantidad de lugares de este tipo que hay en Lujan, quiero contarles la experiencia de una pequeña porción, el espacio del que formamos parte, llamado La Mecha, siglas que quieren decir: la mesa contra el hambre.

Este espacio comunitario surgió en la segunda mitad del año 2019 en el contexto de la ley de emergencia que no implementaba el municipio local. Así nos convocamos gente de los comedores, organizaciones sociales, sindicales e iglesias cristianas, evangélicas y católicas para hacer algo al respecto. Este grupo logró que la emergencia se declare y se ejecute la acción demandada por la gente.

El grupo continuó convocado, y si bien el cambio de gobierno trajo una mejora de la situación, esta volvió a desmejorar mucho a partir de abril del 2020 con la pandemia. Además de la atención sanitaria, fue imprescindible en ese momento la atención alimentaria a numerosas familias.

Poniendo la mirada en quienes se reúnen para cocinar (los nudos de la red), es necesario resaltar la espiritualidad con que, sobre todo mujeres, trabajan por su vecindad garantizando la comida para la gente.

Al mencionar esa espiritualidad que anima la tarea, me refiero a la fe de muchas de ellas y al amor a su prójimo, a sus vecinas cercanas, los niños o las abuelas para quienes cocinan. Esto está en el corazón de las personas y en el modo de vivir comunitario, porque la gente de cultura popular sabe que la unión hace la fuerza y que la vida se comparte y tiene sentido si se la vive en solidaridad.

Esto esencial, que está en la raíz, se manifiesta en la organización comunitaria, no siempre institucional sino casi siempre informal, real y concreta.

El pueblo de cultura popular, podemos decir, tiene tres niveles de organización: 1) lo que hace al sobrevivir o intentar un buen vivir; 2) lo que hace a una organización intermedia que busca objetivos comunes más amplios, sean barriales, locales o sectoriales; 3) la organización que abarca objetivos generales, vinculados a la patria o al pueblo en su totalidad como comunidad suficiente y más amplia.

Lo escrito en estas líneas corresponde a ese nivel primario e imprescindible sin el cual no existen los demás. Lo que hace a una organización popular por la comida.

El Papa Francisco hace años propuso a los movimientos sociales, desde la fe y el reconocimiento de la dignidad de toda la persona y de todas las personas, la lucha por la tierra, el techo y el trabajo. En un contexto más reciente, al enumerar las injusticias actuales en su discurso al Foro Económico Mundial, comenzó mencionando el hambre. La vida supone primero la buena alimentación y la soberanía alimentaria.

Hoy La Mecha está conformada por 20 espacios comunitarios donde se cocina para los más pobres. En este espacio están integradas también personas que aportan saberes y recursos y acompañan la tarea de la vecindad y que provienen de ámbitos distintos.

El sábado 27 de enero de 9:30 a 11:30 nos encontraremos los de La Mecha en la casita de la Virgen, lugar ubicado en la esquina de Rodolfo Moreno y Roca (a 20 metros sobre esta calle), en la bajada hacia El Quinto, del puente Mitre. Te esperamos a compartir el encuentro donde hablaremos del momento presente y de estrategias para el mantenimiento de estos espacios comunitarios.

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Sergio Gómez Tei
Sergio Gómez Tei
Sacerdote, integrante de la Asociación Negrito Manuel de Luján.

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