Foto: Victoria Nordenstahl

Ex empleados y familiares reclamaron despidos sin causa en una movilización a la planta del barrio Lanusse. Un largo historial de accidentes y desprotección en la maderera motorizó las demandas.

Se destapó la olla. La histórica empresa local que tiene su planta más grande en el barrio Lanusse tiene reclamos de todo tipo y color. La firma tiene una serie de accidentes que incluye el fallecimiento de un joven de 20 años, amputaciones de dedos y despidos sin causas ni indemnización. En su mayoría de manera irregular tanto sea por el modo de contratación como de la indumentaria y seguridad requerida.

Estas situaciones produjeron que está mañana un grupo de 50 personas entre los que se encontraban ex empleados y sus familiares se movilizaran a la planta con el objetivo de dar a conocer la situación de precarización laboral.

«Basta de violencia patronal», «basta de trabajo en negro», «basta de accidentes y muertes por negligencia de los dueños», «trabajadores, no esclavos» fueron los carteles que portaban los manifestantes en la puerta de la fábrica.

Más de 35 años de crecimiento. De la empresa fundada por Carlos Kopruch lo poco que públicamente se sabe es que atravesaba un momento delicado «por la caída de las ventas, los tarifazos y la apertura indiscriminada de importaciones que implican una competencia desleal». Así lo expresaron dirigentes políticos que visitaron la planta durante la campaña electoral.

Yamila, abogada de varios ex empleados de la planta, explicó la situación de precariedad laboral que sufren a diario los laburantes. «Son una serie de irregularidades que sufren los trabajadores: perciben suman en negro de los salarios. Cuando realizan reclamos para que los blanqueen, los terminan despidiendo. Se los trata como si fueran esclavos, no les conocen derechos y los maltratan. Se aprovechan de la situación económica del país, despiden trabajadores y los vuelven a contratar no reconociendo la antigüedad y muchas veces sin pagarle las indemnizaciones» comentó la letrada.

A lo que agregó «no se cumple ninguna norma de seguridad. Estamos acá para decir basta de precarización laboral. Acá esta en juego la vida de los trabajadores, están a la buena de Dios la mayoría de los empleados».

Luego del escrache, los vecinos y vecinas que se acercaron a acompañar a los laburantes que dejaron los carteles clavados en la puerta de la maderera junto un mensaje con aerosol en el asfalto frente a la puerta de la fábrica: «Explotación laboral en Kopruch».

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