El siguiente análisis del escenario político lujanense intenta abordar una serie de temas que suelen predominar en los debates de construcción política en el arco opositor. El artículo no pretende aportar las respuestas, sino promover y profundizar los interrogantes. Las respuestas, generalmente, son colectivas.

Lujan, ciudad del interior.

El primer elemento es indagar la idea de Luján como una “ciudad del interior” en términos electorales. No nos referimos a su caracterización sociodemográfica, o la visión que tengamos respecto a su perfil productivo, o su relación con el conurbano en los próximos veinte años. Sino al rendimiento electoral comparado a otros distritos provinciales.

Muchas veces se comparan los resultados de Luján con Moreno o La Matanza, cuestión que solo aporta desánimo y excusas relacionadas a la composición del electorado lujanense. Sin embargo, compararnos con distritos del interior arrojaría conclusiones más interesantes, entendiendo que nos encontramos en el mismo dilema.

En el cuadro observamos lo planteado, mientras Luján y San Antonio de Areco rondan el 30% en las elecciones intermedias, los distritos del Conurbano perforan el 40%. Nos basamos en datos de las listas nacionales porque reflejan con menor distorsión el fenómeno. Las listas locales se encuentran atravesadas por la dinámica del distrito, la existencia de PASO, la presencia de un intendente peronista, etc.

El siguiente gráfico compara los resultados de Luján y San Antonio de Areco desde 2009 a la fecha. Podemos caracterizarlos como resultados típicos del interior aunque con diferencias insoslayables, la presencia de un gobierno peronista en Areco.

La comparativa no pretende caer en aspectos pormenorizados de cómo se estructura el peronismo en cada distrito. Intentamos decir que si bien existen dinámicas nacionales que constriñen la suerte de los armados locales, hay variables que todavía dependen del territorio y pueden mejorar o empeorar aquello que “viene dado”.

Los buenos o malos resultados seguramente se expliquen por la potencia electoral de una lista nacional y provincial, por el electorado de cada distrito, pero siempre habrá margen para mejorar o paliar dichos aspectos. “Convencernos” de que estamos frente a un electorado esquivo no es solo un acto de resignación, sino una decisión que promueve una cadena de errores en la estrategia y la comunicación.

Con cierta lógica, las cifras marcan que en las elecciones Ejecutivas los resultados mejoran. Por ello, 2019 es una oportunidad que depende de dos aspectos centrales:

  1. El voto unificado de Cambiemos. Desde su consolidación como Alianza en Luján, se convirtió en la única opción competitiva para los votantes de la UCR, la UV y el PRO.
  2. En el peronismo ocurre a la inversa, dos expresiones -como mínimo- en cada elección con internas en cada uno de los frentes. Un rompecabezas de voto dividido que ni un alquimista podría unificar entre las PASO y la elección general. Es redundante, pero un peronismo mayoritario requiere esquemas que eviten la diáspora.

Los problemas de Luján y la Imagen del Intendente.

Los estudios de opinión pública ofrecen un menú de problemáticas donde el encuestado valora su principal preocupación. En el orden nacional vemos opciones como inflación, inseguridad, corrupción, etc. En el ámbito local las problemáticas son diferentes y suele discutirse cuán responsable es el Intendente en temas que comparte con la Gobernadora y el Presidente.

En un estudio que realizamos en el mes de Junio, el Hospital, la inseguridad, el Intendente y el Estado de las calles acumularon el 58% de las preferencias. Cuando los problemas tienen como patrón la falta de gestión local el análisis de las responsabilidades se simplifica.

En el mismo sentido, analizar la evolución de la imagen de Oscar Luciani nos permite confirmar que los vecinos visibilizan una gestión desgastada y deficitaria, con un cúmulo de macro y micro problemas no resueltos, no atendidos, ni siquiera abordados.

De octubre de 2016 a la última medición de Junio ha perdido 10% de imagen positiva, incrementando las valoraciones negativas. Vale aclarar que las variaciones de imagen nunca son definitivas, no debemos olvidar que hace menos de un año la alianza Cambiemos fue elegida por uno de cada dos vecinos.

Intentamos decir que Cambiemos aún goza de buena salud en Luján y que la suerte de Oscar Luciani no necesariamente será la suerte de Cambiemos. Como “marca”, el frente cuenta con respaldo para generar recambio interno e incluso ser competitivo con el actual intendente.

2019 – Continuidad o Cambio.

Foto: Victoria Nordenstahl

En cada elección el planteo inicial es interpretrar si existe clima de continuidad o de cambio. Por lo expresado anteriormente podríamos afirmar que la oportunidad de alternancia existe. El interrogante es si estará corporizada en un emergente opositor o dentro de Cambiemos.

Existen factores regionales, nacionales, hasta locales que serán determinantes:

– ¿Cómo llegará Cambiemos a 2019? La situación nacional y el desgaste en un contexto de crisis y ajuste, la injerencia del FMI y la participación del Poder Judicial – Mediático.

– La ingeniera electoral del peronismo y los sectores populares: cantidad de frentes, utilización o no de las PASO, integración posterior a las mismas, mecanismos de contención y reducción de daños, etc.

– En el ámbito local, con el ordenamiento nacional y provincial como condicionante o potenciador, será ineludible articular una nueva mayoría, amplia, potente e inclusiva. Que entienda la complejidad del interior bonaerense en términos de mensaje, pero no resigne identidad y voluntad transformadora frente a una coyuntura social alarmante.

– Si los argumentos políticos, ideológicos o analíticos no son suficientes para fundamentar la necesidad de consolidar una nueva mayoría, debemos basarnos en el pragmatismo o la mera matemática. Resolver o disminuir el “voto dividido” es la única chance de éxito electoral.

– Del mismo modo, sería una novedad que el oficialismo local divida su voto, a través de internas o por la aparición de una fuerza que compita dentro de su electorado –hoy inexistente o vacante-.

La responsabilidad del desafío

La responsabilidad de la oposición en su conjunto es no desaprovechar la oportunidad de alternancia, con una gestión que tendrá ocho años de desgaste. Una alternancia real y no un cambio de nombres. Transformar Luján no es cambiar el vecinalismo por un aliado PRO o radical.

El desafío consiste en consolidar una propuesta participativa donde primen los temas urgentes y no los problemas entre dirigentes. Tener la capacidad de imaginar una nueva mayoría con capacidad de transformación, con una agenda de gobierno marcada por las demandas y las urgencias de los vecinos que representa.

* Abel Rausch es politólogo graduado en la Universidad del Salvador (USAL). Ex presidente del Partido Justicialista de Luján.

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