Joven, mujer y opositora son sinónimos de dificultad a la hora de abrirse paso en la política institucional local. A meses que se cumpla su mandato, la actual concejala realizó un balance sobre sus casi cuatro años en el recinto.

Asumió como edil del FPV en el año 2015 junto a Nicolás Capelli y Silvio Martini. La lista de la que formó parte en aquel entonces fue fruto de un acuerdo de unidad tras la victoria de Leonardo Boto en su interna con Ariel Notta en las PASO. Pero a los pocos días de su asunción formó su propio unibloque en el HCD.

Reconoce que por ser joven y mujer, los primeros días en el recinto no fueron una tarea fácil. Reivindica la construcción política colectiva y la lucha feminista por venir a discutirlo todo.

En diálogo con Ladran Sancho, Érica realizó un repaso por su trabajo como concejala estos años, el análisis de lo que queda pendiente y cómo ha sido hacerse lugar en la estructura de una institución tan rígida.

-¿Sentís que siendo una de las concejalas más jóvenes del recinto alguna vez tuviste que ser quién impulse la agenda feminista en el concejo?

– Sí. Y voy a dividir mi mandato en dos etapas. La primera parte de mi mandato fue compleja. Hasta que asumió María de La Paz Elías yo era la concejala más joven y había un plus, era presidenta de mi bloque. En la reunión de labor deliberativa eran todos hombres y yo era la única mujer, presidenta de bloque y la más joven; entonces ahí tenía una de mis primeras dificultades. Es difícil desarrollarse y hacer escuchar tu voz dentro de una estructura tan patriarcal como es la estructura del Estado y principalmente la estructura de la política.

-¿Concretamente en que se expresaban esas dificultades?

-En los primeros tiempos me costaba que los proyectos se tomen en cuenta dentro de las comisiones y de lograr el apoyo del resto de los bloques. Ahora debo decir que, no sólo gracias al trabajo de aquí dentro sino también del de afuera, hemos logrado consolidar cosas que antes no se podían. Cuando yo asumí en el 2015 no era el mismo contexto que ahora, todo era mucho más difícil. Con el transcurso del tiempo se fueron rompiendo algunos límites.

«Planteaba una reforma del reglamento interno y Carlos Pedro Pérez dijo que yo tenía una disminución mental, que ni siquiera sabía qué estaba planteando. De ahí venimos, imagínate cómo cómo fue el empoderamiento desde afuera hacia adentro»..

-¿Creés que la conformación de la Comisión de géneros es un ejemplo claro de la importancia del trabajo en conjunto con la comunidad?

-Totalmente. Es un trabajo desde abajo hacia arriba. La iniciativa surge desde afuera, desde las distintas colectivas feministas, y la verdad que pudimos trabajarlo en conjunto, y por eso llegamos a conformar una Comisión permanente de Géneros y diversidad dentro del Concejo. Y capaz soy reiterativa pero cosas como estas eran impensadas hace dos años. Planteaba una reforma del reglamento interno, que me parecía totalmente autoritario y Carlos Pedro Pérez (NdR: Histórico referente radical y concejal de Cambiemos)  en la banca dijo que yo tenía una disminución mental, que ni siquiera sabía qué estaba planteando. De ahí venimos, imagínate cómo fueron cambiando las cosas y cómo fue el empoderamiento desde afuera hacia adentro.

En julio de 2018 se creó la Comisión de Género y Diversidad. Foto: Julieta Brancatto

-En este sentido, en relación a la construcción “de abajo hacia arriba”, ¿cuál es tu balance sobre el Concejo Deliberante como herramienta política?

-En esta situación de crisis, en el contexto social en el que se vive hoy en la Nación, en la Provincia y particularmente en Luján, el Concejo ha sido la caja de resonancia y visibilización de los problemas de los Lujanenses. Los distintos temas que atraviesan a la sociedad logran visibilidad y un cauce, no resolución, pero sí muchas veces un cauce. Los grandes conflictos como tarifazos, termoeléctrica, cuestiones con la salud, el hospital de Luján, conflictos con los trabajadores, con los distintos sectores de los barrios, han tenido su eco aquí. Lo que se ha logrado encausar fue a fuerza de trabajo colectivo, de insistir y de presionar y al Ejecutivo no le quedó otra que ponerse al frente de algunos conflictos. Al menos, los distintos sectores de Luján logran sentirse escuchados en el Concejo.

«Lo que se encuentre del 10 de diciembre en adelante va a ser una situación que requiere dejar el cuerpo y la vida dentro del municipio porque realmente está detonado».

-¿Cuál es tu rol en estas elecciones y cómo ves el proceso electoral en curso?

-Creo que va a ser un proceso electoral difícil, de mucho trabajo, de un rol fundamental de todos los compañeros y las compañeras, pero fundamentalmente de las compañeras. Hoy, después de un largo proceso político, también en la campaña esto tiene sus efectos. Hoy muchas de nosotras estamos formando parte de la mesa de organización de campaña y eso es importantísimo. Son dos proyectos y dos modelos de vida también los que se juegan este año. Los militantes tenemos consciencia de qué es lo que se juega, de que la patria está en peligro, literalmente, y que los ciudadanos y ciudadanas de Luján no podemos y no debemos seguir de esta manera. Entonces con esa responsabilidad, por lo que nos toca y por el rol institucional que todavía desempeño, es que tenemos que trabajar fuertemente para poder ganar estas elecciones y sacar a Luján del lugar en el que está.

-Hace unos días, Miguel Ángel Prince, en una entrevista para #EnFoco, decía que “hay que insistir en el trasvasamiento generacional”. ¿Qué análisis merece para vos como joven y mujer este planteo?

-Efectivamente tiene que ser así, y es un proceso que se viene dando. Hoy se requiere de un trabajo colectivo de los más grandes junto con los jóvenes. Este proceso que estamos viviendo, esta elección bisagra de un gobierno que es netamente de transición, requiere que todos nos pongamos a trabajar y conjugar la experiencia con el poner el cuerpo y toda la energía posible. Lo que suceda del 10 de diciembre en adelante va a ser una situación que requiere el máximo esfuerzo dentro del municipio. Es una situación crítica. Hay un caos generalizado: salud, medioambiente, recursos, todo está detonado en la ciudad de Luján. Así que va a requerir, además del trasvaciamiento generacional, conjugar claramente la experiencia de gobierno.

Pereyra en su despacho. Foto: Julieta Brancatto

-¿Podés mencionar algún proyecto del que terminado tu mandato te sientas orgullosa?

-La ordenanza de transporte público y privado. Es una ordenanza bisagra, no hay otra en la Provincia de Bs. As que prevea que se hagan estas capacitaciones previas a que los choferes saquen su registro. Y esa es una idea que, si bien la demanda fue colectiva y después se fue trabajando en un proceso participativo, surgió desde el bloque. Fue un trabajo del que realmente me siento orgullosa. Los concejales, los hombres del recinto, no se opusieron pero el trabajo fue íntegro de mujeres. Fue uno de los primeros logros de la Comisión de Géneros. Es, además, un claro ejemplo de que las políticas públicas se generan desde abajo hacia arriba. Ese tiene que ser un ejemplo en la forma de construcción también. Fuera de las contiendas electorales e ideológicas el que accede a un puesto de concejal tiene que representar al pueblo en su mayoría, ni a un sector ni al otro, al pueblo.

-Por último, ¿sentís que te haya quedado algún proyecto “en el tintero”?

-Hay un proyecto que me interesaría que se continúe que es el Consejo Urbano Ambiental, una herramienta institucional participativa que sirve para tratar todas las cuestiones ambientales y referidas al suelo de Luján. Este proyecto fue trabajado con distintas organizaciones, y combinado con otro proyecto que había presentado Patria Grande. Pero cuando logramos que se vote, el intendente Oscar Luciani lo vetó. Entonces a mí me interesaría que esta herramienta por fin pueda ponerse en práctica porque creo que va a ayudar mucho al desarrollo de las políticas públicas de Luján con respecto al suelo y el ambiente.

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